When the fever comes

No sé por qué me fui corriendo tan de repente, tú aún a media frase y yo ya por la puerta como si existiera algo mejor que hablar contigo. Mientras cruzaba con el semáforo en rojo, pensé que todavía estaba a tiempo de volver allí, alguna excusa se me ocurriría, pero cada paso que daba hacía más difícil o extraño mi regreso. Seguramente descubriría que no me echabas tanto de menos. Tú seguirías a tus cosas, trabajando tan tranquilo y sonriente donde te había dejado, y al descubrirme otra vez en la entrada me mirarías como a un loco. Por eso, más que tomar la decisión de no volver, me dejé llevar por la inercia de la huida hasta perderme por las calles de siempre.

Fotografía: Linh Nguyen.
Banda sonora: The Blaze.

È difficile stare al mondo quando perdi l’orgoglio

Ante tantas críticas, lo único que sabes hacer es encogerte. O quizás ya te habías encogido antes y ellos lo aprovecharon. Una parte de ti, una parte demasiado grande a la que intentabas acallar sin éxito, cree que no serás capaz de hacerlo. El síndrome del impostor y todos esos conceptos científicos que de nada sirven cuando es a ti a quien duele. De golpe lo que tenía que ser divertido ha dejado de serlo. Así es la realidad con la que soñabas. Ahora solo queda una salida: crecerte. Confiar en el instinto de la primera vez, recordar aquella ilusión antes del foco y aplaudir en el aire aunque suene hueco.

Fotografía y banda sonora: Mahmood.

Green Book

Te dirán que otros ya lo contaron antes y será verdad, pero ninguno lo hizo con tu voz. Tendrás que buscarla. Después deberás encontrar la anécdota exacta que dibuje el universo. Te acusarán entonces de tergiversar la verdad, de no ser fiel a los acontecimientos que otros dicen que ocurrieron, como si en las ficciones no importasen más los sentimientos que los hechos. Las reflexiones que ellos inspiran. Vale, lo más probable es que tu historia inventada no cambie el mundo, pero siempre cabe la posibilidad de que al terminar la película, en mitad de la sala aún a oscuras, algún descreído vea la luz en la pantalla. Su mundo así iluminado le parecerá un poco mejor. Durará apenas un segundo pero solo por eso tu viaje habrá merecido la pena.

It’s always darkest before the dawn

La soledad muerde más fuerte algunos domingos. Lo hace sin avisar, quizás porque las tardes se alargan o el teléfono suena menos. Inventas remedios pero ninguno funciona. Son meros parches que arrancan los camareros cuando te olvidan en la peor mesa o esas miradas en el cine que se fijan. Suerte de las gafas de sol que has empezado a usar de escudo. Al final, después de correr por el parque o después de pintar el salón de azul, acurrucado en tu cama, puedes notar cómo se encogen las paredes mientras la oscuridad crece y tú estás más y más solo, atrapado en un cuadro que se quedará así. Pero siempre al despertar, vuelve a ser de día.

Fotografía: Sasha Freemind.
Banda sonora: Florence + The Machine.

Me encanta esta parte

Esa canción que me recordaba a ti acabé pasándosela después a otro chico. Nunca te hablé de ella ni tampoco le conté a él que me la puse volviendo de tu casa la primera noche. Fue una de tantas cosas que es mejor guardar para uno mismo. Además, me temo que nadie entendería todo lo que significan las frases más tontas. Puestos a ser sinceros, con él tampoco se hicieron realidad aquellos versos. Desde entonces no he repetido el recorrido nocturno entre las dos plazas, pero la canción sigue recordándome a ti aunque ahora tenga que pararme a pensar cómo te llamabas.

Fotografía: Send Love to Boys.
Banda sonora: Luis Brea y el Miedo.