Mr. Unhappy

Ya no le reconoces. Ese chico enfurruñado, desconfiado, al punto de parecer arisco. Esperaba que los demás le dijeran algo porque él se consideraba el centro del mundo. Cuánto sufría, pobrecito. Ahora lo ves tan lejano como si nunca hubieras sido tú.

Te cuesta reconocerte en el pasado. Ahora sabes que cualquier mañana se puede remontar con una visita sorpresa o con una frase tan inesperada como exacta. Sabes que no tiene sentido esperar lo peor, si al fin y al cabo has sobrevivido tantas veces que cualquier naufragio será solo el penúltimo.

También sabes que a veces lo olvidarás. Que en los momentos de flaqueza, llegarás a convencerte de que las reglas del juego han cambiado. Quizá por eso envías mensajes en una botella, para que le lleguen a tu yo futuro y le hagan sonreír. Recuperará las ganas de buscarse a sí mismo, transformarse, afinando cada día un poco más en la criatura que quieres llegar a ser. Tu vida es esto: dejar de reconocerte para continuar conociéndote.

Always saying something is wrong with me
Well, something is wrong with you, man
Because ever since it’s over between you and I
I feel so amazing
Mr. Unhappy, why didn’t you let me be?

Keri Smith : Destroza este diario

«Tira esta página y asume la pérdida». Así rezaban las instrucciones de uno de los ejercicios de este libro. Sin miramientos, arranqué la página en cuestión. Como si fuera una revista de la biblioteca y no un regalo de cumpleaños. Salí de casa y caminé hacia mi plaza preferida de Gracia. Quería tirarla allí. A medio camino me dio por pensar que en la vida no puedes elegir cuándo ocurren las cosas. Llegan cuando llegan y tienes que lidiar con ello. Las instrucciones no eran «Tira esta página en tu lugar favorito para crear un recuerdo inolvidable». Se trataba de asumir que hay cosas que se pierden. Para siempre y sin más explicación. Así que solté la página en medio de esa calle de la que nunca recuerdo el nombre. El papel negro voló a mi espalda. No me giré ni siquiera cuando apuntó hacia allí el manguerazo de los servicios de limpieza del Ayuntamiento. Ahora solo me queda quedan los restos de la página arrancada, jirones aún encuadernados al resto del libro.

Así son las reflexiones que me hago con el libro Destroza este diario. La autora invita a la creación a través de la destrucción. Cada página te invita a rasgar, mojar, manchar, pintarrajear, cortar, incluso quemar. Como sé que no haré las virguerías que crea la gente a partir de frases tan lapidarias como «Vierte aquí tu café», yo exploro mis propios límites.

Hay una página que todavía no he hecho. Tienes que llevarte el diario a la ducha. Y ducharte con él, supongo, aunque eso no lo especifica. Tengo miedo de que se moje, como si hubiera otra opción. La ducha conlleva agua, no hay vuelta de hoja. Sé que acabaré haciéndolo. Tampoco me atrevía a destrozar una página a mordiscos, pero luego la descarga de adrenalina que me provocó hacerlo, por el mero hecho de que podía hacerlo, de que me estaba permitido hacerlo, fue una experiencia liberadora.

Y así vas resolviendo este diario. Interpretas las instrucciones, creas tus reglas, las rompes acto seguido, te das cuenta de las tonterías que te bloquean y se te abren nuevas puertas. Lo recomiendo a todos los creadores, pero también a quien quiera conocerse mejor, relajarse o simplemente tener un libro con el que poder hacer lo que no harías con otro libro. El camino más corto entre un espejo y un saco de boxeo.

Cruel summer

Mi verano no ha empezado todavía. Gajes de ser autónomo, ya lo sabes: trabajas en algo que te llena, pero lo haces cada día y a todas horas. El caso es que ayer libré por la tarde. La primera tarde de fiesta en varias semanas. Nada más salir de la tienda, me vino a la lengua un regusto a verano. El gusanillo. Ni corto ni perezoso, me fui a la playa. No a la de siempre, sino a una por la que solo había pasado por delante. Quería probar.

Busqué un hueco entre la arena y me eché sobre la toalla. Llevaba un libro conmigo, pero lo primero que hice al tumbarme fue cerrar los ojos. Estaba rodeado de personas que no me conocían. Turistas, en su mayor parte, pero también gente de otros barrios, de otros entornos. Me sentí por un momento como si estuviera en la costa francesa o en una isla italiana. Serían los gritos en esos idiomas, no lo sé, pero me sentí acogido en la desconexión.

Tras la zambullida de rigor y un par de capítulos del libro, decidí continuar la ruta turística. Un helado, una foto a la fachada de una iglesia, callejear confiando en las buenas intenciones de los que planificaron esas calles estrechas, descansar junto a la fuente de una plaza, comprar en una tienda donde nunca comprarías. Barcelona con los ojos limpios del turista. Rematé la noche con una copa de vino blanco y una tabla de quesos. Brindé por mis vacaciones de 6 horas. Viene bien mimarse de vez en cuando.

Running to the sea

La playa es un jaleo. Niños que corren por la arena, turistas que suben la voz, hombres que presumen entre cerveza y cerveza de todo lo que saben de motos, los vendedores de bebidas y las masajistas, más arena, los que juegan a palas o a vóley. Alinear la toalla. Acordarte de aplicar otra capa de crema, contar hasta 100 entre vuelta y vuelta para no quedarte dormido ni quemarte. Cómo colocar el libro, si bocabajo el sol abrasa las páginas y de espaldas no hay quien lo sujete. Y sin embargo volvemos cada día, porque solo en la playa está el mar.

«Sagaro (Water Series)» (Eric Zener)

Pasado un rato, tengo que zambullirme. No hace tanto que recuperé el sabor de la sal y me gusta redescubrirlo en cada salto al mar. Me gusta sentir que el agua cubre en seguida. Nadar, nadar más hondo. Una vez me contaron que las boyas están al doble de distancia de lo que parecen a simple vista. Da igual: sé que lo importante es el recorrido. Miro una última vez la playa abarrotada. Para comprobar que sigue en su sitio; desde aquí, ya no se oye el griterío. Le doy la espalda y sigo nadando.

A medio camino de la boya, me tumbo boca arriba, extiendo los brazos y me uno al vaivén de las olas. Una de ellas oculta el último velero. Estoy solo. Me disuelvo en algua y conmigo mis pensamientos. Durante ese instante, solo existe el mar, el cielo, el sol, el sol reflejándose en las olas que me mantienen a flote. Me hago el muerto para estar vivo. Algún día seré capaz de nadar hasta la boya. Feliz, vuelvo a la orilla.

I remember running to the sea
Remember falling to my knees
I remember gliding off the shore
Until I touched the ocean floor

Barcelona

«Qué bonita es Barcelona», dijo un amigo. Como si de repente fuéramos turistas. Volvíamos a casa, ya de noche, y los edificios se deslizaban por las ventanillas del coche como una proyección mientras en la minicadena sonaba una canción de Robyn. Tras aquellas palabras, los tres asentimos con una sonrisa. Seguimos disfrutando de las fachadas iluminadas que asomaban entre los árboles, los edificios modernistas alternándose con hoteles de diseño.

Tom Daley a punto de zambullirse en Barcelona.

Me gusta Barcelona de noche, cuando la Torre Agbar se pinta de neón y las calles invitan a pasearlas despacio, a solas y en paz, escuchando música que da sentido a las esquinas anchas y los portales de hierro. Me gusta aún más Barcelona de día, porque entonces se levanta orgullosa y enseña cada edificio como si estuviera recién construido, las piedras acabadas de colocar para que les hagas una foto. Aguántame el helado, que la subo a Instagram.

Y sobre todo, me gusta Barcelona en verano. Gracia, mi barrio, en verano vive sus mejores días. Se acercan las fiestas y ya hay cables colgando de lado a lado de los balcones y pronto colgarán guirnaldas de ellos. Estos días de preparativos, tengo que abrirme paso entre los tablones que pronto serán escenarios donde habrá conciertos. Pero estoy tranquilo, sé que cuando tenga que enseñar las calles adornadas, trazaré nuevas rutas donde todo estará conectado. Disfrutaremos de nuestra ciudad transformada y entre cerveza y cerveza asentiremos: «Qué bonita es Barcelona».

I had this perfect dream (Un sueño me envolvió)
This dream was me and you (Tal vez estás aquí)
I want all the world to see (Un instinto me guiaba)
A miracle sensation
My guide and inspiration
Now my dream is slowly coming true