Sparks & ashes

Siempre me quedé con las ganas de preguntarte si de verdad preferías esa búsqueda insaciable, tantas conversaciones nocturnas que no llevaban a nada, el tiempo perdido leyendo frases mal escritas de quienes apenas leerían las tuyas por encima, si realmente lo preferías o te compensaba siquiera un fracaso tras otro en vez del pequeño sofá que yo te ofrecía, tener que calmarte los calentones luego a solas, en tu habitación a oscuras, cuando podríamos habernos abrazado después de una serie sin tener que apagar la luz todavía. Nunca llegué a preguntártelo porque en el fondo sabía la respuesta: sí, lo preferías.

Fotografía: Alex Boisset.
Banda sonora: The Blaze.

We all have a hunger

Me gustaría decirte que no han ganado y que no he acabado por convertirme en uno de ellos. Me gustaría decirte que todavía me esfuerzo en inventar frases ingeniosas en vez de un simple hola que se adelanta a la derrota. Me gustaría decirte que nunca vuelvo a caer para revolcarme con gusto en el fango. Me gustaría decirte que insisto porque soy tan fuerte que no hay desgaste, pero la verdad es que insisto para que llegue algo que nunca llega, una respuesta interesante que redima tanta botella extraviada en el océano. Me gustaría decirte que no estás solo porque yo también me siento así y en vez de eso lo que te doy es silencio.

Fotografía: captura del vídeo de Hunger, dirigido por A.G. Rojas.
Banda sonora: Florence + The Machine.

And it’s hard to write about being happy

Me gustaría escribir más, escribir a diario sobre cosas felices pero justo eso es lo que más cuesta. Encontrar algo interesante que decir sobre la felicidad. Es más fácil hacerlo sobre el desamor: entonces basta con colocar algo de lluvia en el recuerdo de un viaje para lograr el efecto deseado. Y además, en realidad los recuerdos felices son los que más duelen a quien los recuerda. Supongo que por eso incluso mis textos felices están impregnados de melancolía. Me está pasando con la próxima novela: quería que fuera alegre y creo que saldrá oscura. Claro que a nadie le gustaría leer un libro donde no ocurra nada. Pero a mí me gustaría ser capaz de escribirlo. Inventar una isla en un mar en calma donde alguien prepara en silencio el mismo café cada mañana.

Fotografía: Pink Garden.
Banda sonora: Florence + The Machine.

«And it’s hard to write about being happy
‘Cause all that I get
I find that happiness is an extremely uneventful subject»

Big God

Puedes crear mil mundos, pero ninguna compañía. Se parece a volverse invisible: nadie propone, nadie llama ni responde. No eres lo bastante delgado ni lo bastante gordo, tienes una edad difusa, te faltaría pelo en el pecho para que se abrieran puertas o quizás es que te sobra vergüenza. Solo con simpatía ya no llegas a ninguna parte. Y así, poco a poco, por efecto contagio, te vas volviendo egoísta. Viajero de un avión transoceánico: mil películas al alcance para no acabar viendo ninguna.

Fotografía: Kyle J. Thompson.
Banda sonora: Florence + The Machine.

No tears left to cry

Estoy cómodo en la tibieza de poder contarlo todo a medias: historias con el drama justo donde yo no acabo llamándote de madrugada. Aquí todo parece bonito. Destaco la luz azulada entrando por la ventana y no la última vez que mis dedos se enredaron en el vello de tu pecho sabiendo que sería la última vez. Incluso ahora me aprovecho de lo que escribo. Juego a ser la víctima que ya no sufre o como mucho, un verdugo suave. Nunca describiré cómo tus latidos se aceleraban adelantándose a la crueldad que yo estaba a punto de soltarte. Me sentí un asesino pero eso no vende. Tampoco hablaré de las infusiones que tengo que tomar desde otoño para dormir bien. Ni del miedo a volver a sentir algo intenso que me descontrole. Sí, estoy cómodo en la tibieza de los recuerdos. Floto en un mundo a mi medida donde lo imprevisto ya lo conozco.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Ariana Grande.