El momento

¿Fue la persona o fue el momento? Cuando me lo preguntas, detengo la cerveza en el aire para tener tiempo de pensarlo. Tú enseguida enuncias tu teoría sobre los ritmos, la impaciencia. Yo sigo dándole vueltas, repaso historias, mías y de otros, finales abruptos que otro continuó a su capricho. Y me gustaría decirte que siempre es una mezcla de personas equivocadas y momentos inoportunos. Me gustaría encontrar de nuevo el consuelo de no haberme precipitado, haber hecho las cosas de otra manera. Si no hubiera dicho aquello, si él y yo hubiéramos sido otros. Termino la cerveza en silencio mientras tú sigues hablando. Nadie nos dice que lo que solo parecía algo nunca fue.

Fotografía: Fabian Landewee.
Banda sonora: La Casa Azul.

Ataraxia

Esto no es una cita, dijiste antes de pedir más vino. No buscabas nada, eso ya me lo habías dejado claro la tarde anterior, al coincidir allí después de gastar horas sin buscar nada en concreto, como hacíamos la mayoría de días y todas las noches. Yo tampoco buscaba nada pero no descartaba encontrarlo: eso no te lo dije para no asustarte. En su lugar, me reí un poco, lo justo para parecer simpático, y mientras pinchaba bien cada pieza de pasta, respondí con las medias tintas que uso en todas las citas. Es curioso cómo aun repitiendo siempre lo mismo, mis citas nunca son iguales. Será que nadie me aburre de la misma manera. Después fuimos a tomar un mojito para no reconocer la derrota antes de tiempo. Acabé volviendo a casa solo, tal como había previsto. He aprendido que si alguien no quiere abrir su puerta, es mejor no llamar ni siquiera para ver qué pasa.

Fotografía: Julia Aumann.
Banda sonora: La Casa Azul.

I wouldn’t know

De tanto perderlo, acabé aprendiendo que mi tiempo también es importante. Me cansé de regalarlo como si no fuera nada. Esperar solo estuvo bien cuando algo llegaba. Y hubo tantas veces que una espera mía no condujo a lo que yo esperaba que ya solo camino. A mi ritmo, a mi gusto. Ningún paisaje puede retenerme ahora. A ratos disfruto esas vistas que paso de largo. Quizás freno un poco para fijarme en los detalles, apreciar algunas flores, los pinos recortándose contra el mar, pero enseguida continúo mi deambular tranquilo. Resulta que es verdad lo que decían: cuando a nadie espero todo llega.

Fotografía: Ariel Vela.
Banda sonora: Benjamin Ingrosso.

Come into my world

Como él no se decidía, te decidiste tú. Ya entonces sabías que aquel verano eterno no iba a durar toda la vida. Dejaste el libro de bolsillo y el bañador sobre la toalla de rayas y con el ímpetu de tus dieciséis años te lanzaste a la piscina. El hombre barbudo te siguió. Te asustaron un poco el ruido y las gotas de agua contra tu espalda, pero también te excitaron. No sabías qué ocurriría a partir de ahora: solo lo habías planeado hasta este momento. Los otros brazos te envolvieron y te dejaste llevar por la intuición. Desde el balcón tu madre pudo ver cómo dejabas de ser su hijo para convertirte en el hombre que con los años traería aquí novios y amantes, algunos incluso se los presentarías, compartiríais sandía. Pero esa tarde aquello quedaba lejos todavía porque todo era nuevo y el agua muy azul.

Fotografía: Boys gallery.
Banda sonora: Kylie Minogue.

A head full of dreams

Aquello tan ansiado de golpe está aquí, sobre una alfombra junto a la chimenea apagada. Dos copas de vino, cuatro piernas enredadas, una manta: lo inalcanzable ahora puedes contarlo. Durante dos o tres horas habláis con los ojos cerrados para que nada implique más de la cuenta. Es curioso, antes de entrar te daba miedo incluso decir tu nombre y ahora no dejas de hablar de tus padres, de tu hermano que duerme en la litera de arriba, de lo fácil que es para tus amigos lo que a ti te ha llevado años. Tampoco era tan difícil en el fondo, responde él en voz baja, como diciéndoselo a sí mismo, mientras cambia el lado del vinilo en el tocadiscos. Asientes aunque él no lo vea. Te sientes capaz de repetirlo, lo repetirás, te repites al salir a la calle. Amanece y en el metro nadie sabe quién eres porque ya eres otra persona.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Coldplay.