A mediados de los 90, TV3 nos tenía enganchados a sus culebrones de la tarde. «Poble Nou» fue el pionero, una historia costumbrista sobre la renovación de un barrio y el síndrome del nuevo rico. Después llegó «Secrets de Família», primer intento de intriga de altos vuelos, muy descafeinado, sólo me gustó que la escena clave de toda la serie sucediera alrededor de la noche de 1969 en que el hombre pisó la luna.
Y entonces llegó El Culebrón: «Nissaga de poder» (en cristiano, Estirpe de poder). Una especie de Dallas a la catalana, cambiando los negocios petrolíferos por viñas y cava. Mucha bilis, mucho dramón, mucho incesto, mucho vestuario imposible, muchas muertes (mínimo una por semana), mucha frase lapidaria y mucho de todo. Duró 476 capítulos y no me perdí ni uno.

Al principio, me grababa los episodios de los martes y los jueves porque coincidían con la primera hora de clase de la tarde, pero al final empecé a hacer campana para poder verla en directo. Y no era el único que lo hacía. No me equivoco si digo que toda Cataluña estaba enganchada a la serie, era algo que comentábamos todos en el instituto, mi madre en el trabajo (y ella es muy poco de series así), las marujas haciendo cola en el super… Recuerdo especialmente mítico aquellas navidades de 1996 en que por fin íbamos a descubrir al asesino de Félix, la gente haciendo porras y quinielas.
Con Nissaga aprendimos muchas cosas:
- Un cursillo intensivo de acciones, participaciones, mayoría absoluta, cúpula de accionistas, cláusulas, extorsiones y otros elementos necesarios para usurpar empresas a tus enemigos
- En el mundo del cava, es vital que te vista y te peine tu peor enemigo
- Para dormir, nada como tener un acuario de cabecera de la cama
- El cava se sirve con la botella y el vaso inclinados 45º, ni uno más ni uno menos
- La mejor forma de fingir una muerte natural es asfixiar a tu víctima con un cojín en la cama
- Si tienes un marido insoportable, cárgatelo tirando su coche por un barranco… mientras TÚ conduces
- Cuidado con las carteras de pueblo, pueden ser detectives, amantes de curas y autoras de best sellers e incluso esposa de empresarios
- Los bofetones suben la líbido
- Los catalanes de pro se llaman Montsolís, Aymerich, Vilalta o Capdevila
- El incesto está bien
- Pero si lo cometes, estarás condenado a morir durante una barbacoa… ¡no asistas a ninguna!
Y nos dejó grandes frases dramáticas para la posteridad, entre ellas: «Qui ha mort? Per qui tocaran les campanes de Santa Eulàlia? Per qui ploraran les vinyes?» (¿Quién ha muerto? ¿Por quén tocarán las campanas de Santa Eulalia? ¿Por quién llorarán los viñedos?)
Eulàlia Montsolís entra en cólera al descubrir que sus acciones han bajado en el IBEX 35.
Cuando terminó la serie, fue algo tan traumático que su sucesora, «Laberint d’ombres» no pudo borrar el recuerdo, a pesar de ese momento tan shockeante que el buenazo de la serie se levantaba de su silla de ruedas, desvelándose como El Psicópata.
El caso es que los guionistas pensaron en nosotros y cocinaron una secuela de Nissaga, titulada «Nissaga, l’herència», serie semanal de 26 capítulos que tuvo la mala suerte de ser programada el mismo día que daban partidos de la Champions en TV3, así que la serie iba y venía en la parrilla.

Pero a pesar de todo, la serie mereció la pena. Fue como la original, pero concentrada en 26 episodios. Algo muy intenso. El primer capítulo, empezaba con nada más y nada menos que 5 muertes, y para el último episodio el plantel de personajes apenas era un tercio del inicial, iban cayendo a pares. Hubo más incestos (y encima con final feliz), psicópatas que sólo asesinaban a cambio de que su «cliente» se dejase encular, más tejemanejes de accionariado, más cava, más acuarios, más actrices insoportables… Lo que todos queríamos, vaya
Así que desde este blog exijo un pack de DVDs de Nissaga de poder + Nissaga l’herència, con making offs del estilismo de Emma Vilarasau y árboles genealógicos 3D interactivos.


