Well, there’s a bridge and there’s a river that I still must cross

A menudo, las cosas toman más tiempo del que esperabas. Cuando crees que has llegado, en realidad solo ha empezado un nuevo viaje. Un portazo como punto de partida; a partir de ahí, cada paso se sentirá como el primero, y eso está bien, porque solo aprenden los novatos.

Paso a paso, voy entendiendo ese refrán que tanto le gustaba a mi abuela, una de las personas más sabias que he conocido: «Vísteme despacio, que tengo prisa». Los procesos duran lo que tienen que durar, ni más ni menos: toda dedicación es buena. Velocidad de crucero para llegar justo a tiempo.

Sobre esto, un par de historias que han pasado por mis manos estos días:

APRENDIZAJE RÁPIDO

-¿Cuántos años me costará llegar a ser maestro si trabajo duro? -preguntó el aprendiz a Banzo, el gran maestro del arte del sable.

-El resto de tu vida -respondió Banzo.

-No puedo esperar tanto tiempo. Estoy dispuesto a todo para seguir su enseñanza. ¿Cuánto tiempo me llevará si trabajo como servidor suyo en cuerpo y alma?

-¡Oh, tal vez diez años!

-Pero usted sabe que mi padre se está haciendo viejo y pronto tendré que cuidar de él… ¿Cuántos años me llevaría si trabajara intensamente?

-¡Entonces, quizá treinta años!

-¡Usted se burla de mí! Antes diez, ahora treinta años… Créame: haré todo lo que haga falta para dominar este arte en el menor tiempo posible.

-Bien, en este caso te tendrás que quedar setenta años conmigo -explicó el Maestro Banzo-: un hombre que quiere resultados tan deprisa no avanza rápidamente.

SEGUIR SUBIENDO

Sekiso preguntó: «¿Cómo podéis seguir subiendo desde lo alto de un poste de cien pies?». Otro maestro dijo: «Uno que se siente en lo alto de un poste de cien pies ha alcanzado cierta altura, pero todavía no domina el Zen completamente. Debería seguir subiendo a partir de allí. 

Cerulean

¿Existe la capacidad de elección? Me lo preguntaba el otro día a raíz de la huelga de trabajadores de FNAC. Seguir comprando ahí, sería como apoyar las bajadas de sueldos, pero si dejas de comprar, los echarán a todos. ¿Y cuál sería la alternativa, en todo caso? ¿Comprar en Amazon y secundar su evasión de impuestos?

El mundo está diseñado para que no haya escapatoria. Me acordé del monólogo de Miranda en El diablo viste de Prada; en apariencia frívolo, pero tan lleno de significado.

¿Estas «cosas»? Oh, ya veo, piensas que esto no tiene nada que ver contigo. Tú vas a tu armario y seleccionas, no sé… ese jersey azul deforme porque intentas decirle al mundo que te tomas demasiado en serio como para preocuparte por lo que te pondrás. Pero lo que no sabes es que ese jersey no es azul, no es turquesa ni es marino, en realidad es cerúleo. Tampoco eres consciente del hecho de que en 2002 Oscar de la Renta presentó una colección de vestidos cerúleos y luego creo que fue Yves Saint Laurent ¿no?, el que presentó chaquetas militares cerúleas. Y luego el azul cerúleo apareció en las colecciones de ocho diseñadores distintos y después se filtró a los grandes almacenes y luego fue hasta alguna deprimente tienda de ropa a precios asequibles donde tú sin duda lo rescataste de alguna cesta de ofertas. No obstante, ese azul representa millones de dólares y muchos puestos de trabajo y resulta cómico que creas que elegiste algo que te exime de la industria de la moda cuando de hecho llevas un jersey que fue seleccionado para ti por personas como nosotros entre un montón de «cosas».

 
Somos anticapitalistas con iPad, defendemos nuestra intimidad desde  las redes sociales, odiamos la guerra pero seguimos guardando el dinero en los bancos. Nos queda el consuelo de elegir un jersey cerúleo bonito. Uno que, al ponértelo, te dibuje una sonrisa. Esas pequeñas «cosas» que solo entendemos nosotros.

A single thought leaves a trace

Parece que a todos los creadores les ha dado por el exceso y lanzan discos de 14 canciones, trilogías y tetralogías a razón de 500 páginas el volumen para historias que se podrían resumir en dos frases, series renovadas más allá de toda lógica… Es el miedo a quedarse corto, supongo. Confiar que con tanto ruido, alguien oirá algo.

Pero imagínate un cuadro de Van Gogh si a Van Gogh en ningún momento le hubiera parecido oportuno dejar de trazar trazos. Al final no se distinguiría nada. Voy aprendiendo que siempre se puede expresar lo mismo con mucho menos. Y así el mensaje queda más claro. Tiene más fuerza, provoca mayor impacto. Como el cielo cuando se han marchado todas las nubes. Diáfano.

Muy pronto, lo sé, alguien lanzará un disco corto. De 8 canciones, 10 como máximo. Y lo reivindicará en la portada con esta pegatina: «No contiene muchas canciones, pero todas son buenas». Yo lo compraría. Por fin una persona segura de sí misma.

How does the grass grow?

Últimamente veo muchos brotes de hierba en las aceras. Crecen en montoncitos de tierra caídos, supongo, de algún tiesto por efecto del viento. Por las calles de toda Barcelona, ahí están: brotes incipientes, frágiles, diminuto. Pero verdes, verdísimos.

Parecen decir que también en el asfalto gris de las ciudades puede haber vida, que siempre hay caminos. Salto para no pisarlos y sigo andando, ahora con una sonrisa. Sé que cuando vuelva a pasar ninguno estará ahí, pero me gusta pensar que se lo habrá llevado el viento hacia tierras más prósperas. Y que algún día, quién sabe, uno de ellos será un roble. Dirá con orgullo que cayó para continuar creciendo.

I’m so excited

Callé a tiempo. Qué horror de tráiler, qué horror de looks, qué horror de póster… Todo eso pensaba de cierta película pero me contenía de soltar en Twitter todas las frases más o menos ingeniosas que se me iban ocurriendo. Lo curioso es que, al final, de alguna manera, he conectado con la película y su propuesta.

Ahora tengo tantas ganas de verla que no paro de tararear la canción que suena en el tráiler. Todo un viaje: de la aversión al entusiasmo. Y quizá sea eso lo que ocurre cuando dejas que el tiempo actúe y la lluvia te vaya calando. Que gota a gota, te conquista. Amor a segunda vista. La recompensa de alimentar la paciencia.

«No tomes decisiones precipitadas», decía mi horóscopo el otro día. Y yo, que ni creo ni dejo de creer, me reí porque acababa de tomar una decisión radical: en vistas que no llegaba un libro imprescindible para cierto proyecto que me hace mucha ilusión, había decidido cortar de raíz. Abandonaba. Y justo entonces, llegó el libro. Pude salvar los trastos y continuar a bordo del proyecto.

Cuántas veces tiré la toalla demasiado pronto, cuántas cosas a medias por ser tan drástico. Y todo lo que no estaría disfrutando ahora si, poco a poco, no virase hacia un modo más relajado. Dejar espacio a la sorpresa, callarte los despotricamientos para acabar disfrutándolos, y sino, no pasa nada: ya llegarán cosas que te exciten.