Calm after the storm

Cuando estás enfermo, te llegas a convencer de que nunca volverás a estar bien. Te duele la muela o el oído y vas haciéndote a la idea: de ahora en adelante tendrás que vivir así, con este dolor. Nada existirá que no sea eso, piensas. Luego el dolor remite. Y no es que la vida mejore, pero sí vuelve a ser tal como la recordabas, y eso también te gusta.

“Baila, baila, baila”, le recomiendan al protagonista de una novela de Murakami que lleva ese consejo por título. Tiene que seguir bailando aunque no sepa o no le apetezca, aunque no se sienta capaz de captar el ritmo. Bailar hasta que llegue la complicidad de una mirada. Irte o quedarte: la certeza de haber elegido bien.

Disfrutarás entonces de la recompensa. Tu calma tras la tormenta. Que no es una imagen única: el azul limpio entre los edificios de siempre y las flores que siguen en pie en todos los balcones, también el ladrido de bienvenida de un perro al abrirse aquella puerta, el café humeante que acompaña a todo nuevo libro, un abrazo doble. Todo habrá pasado y sabrás que lo lograste. De tanto bailar, llegaste al punto de partida.

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6 comentarios en “Calm after the storm

  1. Tal vez me equivoque pero quizás se utiliza el baile como una metáfora y de todas formas lo que se quiere decir es que uno nunca debe dejar de moverse, bailar, vivir… Una vez escuché en cierta película que la vida es movimiento y cada vez estoy más convencido de ello. Ya sea un movimiento acentuado y rápido, ya sea un movimiento sútil y calmado, ya sea el tipo de movimiento que sea pero uno nunca debe quedarse parado. Parar, no hacer nada, trae la nada y la nada ya sabéis lo que trae…

  2. Fer: y es que bailando hasta el espíritu santo… 😛 Todos coinciden: ¡hay que bailar!

    Claro Tipo, bailar como metáfora de vivir, mantenerse en movimiento. Te recomiendo el libro de Murakami, es de sus mejores novelas y una invitación a eso, a avanzar y sentir. Huir de la nada. Un abrazo.

  3. Álex, haré caso de tu recomendación y si me gusta, como algunas de las cosas que has comentado en este blog, te invitaré a un buen café. Bueno, va… Y aunque no me guste también aunque por lo que dices dudo de ello. Gracias nuevamente y, si me lo permites, a falta de café te lo agradeceré con un texto que he descubierto hace poco de Ítalo Calvino que me ha encantado:
    “De la muda extensión de las cosas debe partir una señal, un reclamo, un guiño: una cosa se separa de las otras con la intención de significar algo… ¿qué? Ella misma, una cosa está contenta de ser mirada por las otras cosas sólo cuando se convence de significarse a sí misma y nada más, en medio de las cosas que se significan a sí mismas y nada más. Las ocasiones de este tipo no son desde luego frecuentes, pero antes o después han de presentarse: basta esperar que se verifique una de esas afortunadas coincidencias en que el mundo quiere mirar y ser mirado.”
    Un abrazote.

  4. Álex, el texto pertecenece a la novela de Ítalo Calvino titulada “Palomar” del año 1983. ¿Quién no se ha sentido alguna vez invisible?

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