No es nada mística

La magia no se puede explicar. Tiene que sorprenderte tras la esquina, como cuando eras un niño que jugaba y las cosas, simplemente, ocurrían. En tu cabeza y de verdad. Diseccionando tus rituales para hacer partícipes a los demás, al final lo único que consigues es quitarles encanto, misticismo. Como quienes señalaban las cuerdas que hacían volar a los actores de las películas.

Y además, solo crees en la magia cuando te conviene. El otro día, por ejemplo, expliqué que una amiga utiliza La noche nos alumbrará a modo de oráculo. Le hace una pregunta, abre una página al azar y lee lo que el libro tiene que decirle. Eso que a ella le funciona, a los demás puede parecerles una tontería. Así fue: risitas, comentarios para cambiar de tema.

Entre cervezas y montaditos, la conversación derivó hacia la situación sentimental de uno de los chicos. Nos contó que le gustaba quedar con cierta chica porque se daban estabilidad, pero que no se consideraban novios. Y eso que llevaban ocho meses viéndose. Los demás opinamos que era tiempo suficiente para establecer una relación. Él se enrocó: si ya estoy bien así, ¿para qué pensar que las cosas son o podrían ser de otra manera?

Ya nos íbamos cuando alguien, medio en broma, le pidió que le preguntara a mi libro si aquella chica era su novia. Él se rio y entonado por las cervezas, lo hizo. Al fin y al cabo, le iba a salir alguna frase tonta. Entonces leyó: “Eres tú. Cuesta creerlo.” Cerró el libro en silencio. De golpe, volvía a ser aquel niño que creía que los dragones blancos volaban. Y delante nuestro, el más brillante de todos surcaba los tejados de Barcelona.

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4 comentarios en “No es nada mística

  1. Pues sí, porque si sabes el truco ya no es magia, la magia es inesperada y para que lo sea aún más no tienes que esperarla sinó simplemente dejar que pase. Y eso para los que somos un poco impacientes y más en este mundo tan inmediato es difícil de conseguir. Me encanta lo que dice tu amiga, me parece que me lo voy a aplicar yo también con el libro, jejejeje, cuando me pregunte algo abriré una página al azar a ver qué me responde.

    Madre mía la de situaciones similares a lo de tu amigo se ven alrededor… en fin, dan para un escrito aparte 🙂

    Que sepas que no olvido que te debo una segunda visita y el café que tenemos pendiente.

    Un abrazo!!!

  2. Hola Marta!!

    Pues sí, nos gustan las sorpresas pero no podemos evitarlo: abrimos el armario, hurgamos bajo la ropa y acabamos palpando ese paquete para deducir qué puede contener el regalo.

    Un abrazo.

    PD: Ya contará si te funciona el método de mi amiga jejeje.

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