Sant Jordi Reloaded

Adoro Sant Jordi desde bien pequeño. Mis primeros recuerdos son de perderme junto a mi abuela entre las paradas y el bullicio de gente. Siempre hacía sol y por una vez parecía que todos leíamos. Recuerdo que pensaba que las rosas no se compraban, que en las paradas las regalaban; todo el mundo sonreía tanto al comprarlas que no daba la impresión de que las pagasen a precio de oro. Mi abuela era muy especial, por eso uno de los primeros libros que me regaló -tendría yo 11 o 12 años- era un estudio pormenorizado sobre los crímenes de Jack El Destripador, libro que aún atesoro junto a otros del mismo tema que me he ido comprando yo mismo con los años.

Sant Jordi para mí significa (cómo no) libros: libros baratos, libros anunciados, libros expuestos, libros comentados, libros regalados, libros disfrutados. Sant Jordi implica esa curiosa imagen de encontrarte al día siguiente mucha gente leyendo en el tren y el metro. Sant Jordi me recuerda también al mejor día del colegio y el instituto: los resultados de los “Jocs Florals”, certamen literario en el que a menudo ganaba gracias a alguno de los relatos y poemas que presentaba. Era el único día “de clase” (aunque en realidad fuera fiesta) donde nada se torcía, nada ni nadie me estropeaba esos momentos de satisfaccion.

Mi abuela murió una semana antes de Sant Jordi, y aquel año, en su honor, inicié una tradición: autorregalarme un libro cada Sant Jordi. Tradición un poco absurda, leo tanto que me compro libros casi cada semana, pero los libros de Sant Jordi tienen algo especial. Me encanta tener “fichado” el libro que me compraré desde mucho días antes y esperar impacientemente a comprarlo el 23 de abril. Es como si lo leyera con más ganas, como si significase mucho más que otros libros. Suelo dejar aparcadas las demás lecturas para darle prioridad a los libros de Sant Jordi.

Y por supuesto, me gusta que me regalen libros y me gusta regalarlos. Lo que más me gusta es sorprender, y por supuesto que me sorprendan (sobre todo porque no lo pongo fácil: soy ávido lector y encima librero, combinación terrible para quien tenga que regalarme un libro). Este Sant Jordi será la primera vez en 10 años que no siga esta parte de la tradición de Sant Jordi. Ni regalaré ni me regalarán. Y la verdad es que lo echaré de menos. El último libro que me regaló mi ex fue nada más y nada menos que “La soledad de los números primos”, probablemente mi libro preferido de esta década y de lo más bonito que he leído jamás. Las vidas de Alice y Mattia me marcaron tanto que aún hoy sigo acordándome de ellos. Como dos viejos amigos que no volveré a encontrar. Veo difícil que alguien supere este regalo.

Este año voy a autorregalarme no uno sino dos libros. Y una piruleta con forma de rosa. Esta vez me ha costado más que nunca elegirlos, pero ya los he decidido: Las obras selectas de T.S. Spivet (Reif Larsen) y Antes de las jirafas (Matías Candeira). Ya los comentaré puntualmente en este blog.

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