Lost 5×12 – Dead is dead

Con la crisis, las cadenas han bajado el presupuesto de todas sus series. Y en una como Lost, eso se nota bastante. Para empeorar las cosas, si algo necesitaba Lost en sus últimas temporadas era un generoso incremento del presupuesto.

Pero da igual. Lo importante de Lost es lo que cuenta, lo que transmite, cómo te descubren pieza a pieza la personalidad verdadera de cada personaje, cómo te entregan respuestas vagas para plantearte mil interrogantes más.

(Ahora voy a probar lo de los spoilers, así que no sigáis leyendo si todavía no habéis visto el capítulo…)

Spoilers Lost 5×12

Y aunque el sótano del Templo sea de cartón piedra y los jeroglíficos estén grabados con un punxó como si de los deberes de la clase de plástica se tratasen y el humo negro fuera gris, para mí la escena fue uno de los momentos cumbre de la serie.

Hemos visto, por fin, a un Benjamin Linus humano y sensible. Incapaz de matar a Penny o Danielle porque tienen hijos y él sabe muy bien qué es crecer sin madre. Arrepentido de su sed de venganza. Arrepentido de ser un Otro, incluso, y al mismo tiempo, con la necesidad de serlo para sentirse alguien y no estar perdido en el océano.

La Isla, Jacob, el Humo Negro, todos, ninguno, da igual, saben lo que más le duele, y con toda la crueldad le relegan de su puesto de líder en boca de Alex. Nada podía ser peor. Me muero de ganas de ver cómo evolucionará el personaje de Ben a partir de ahora.

Por cierto, ahora que Locke ya no es Locke, aún me cae peor. A ver cuándo se muere, o desaparece, o lo que sea, y no vuelve. ¡Pesado! Ojalá Richard Alpert le ponga en su sitio.

Veronica Mars ha escrito un crimen

Empecé a ver «Veronica Mars» con cierto desinterés, por la portada parecía la típica serie teen americana que daban en A3 y T5 a mediados de los 90. Y los primeros capítulos, no conecté con los personajes ni la trama general de Lily Kane, aunque me gustaba el tema de los minicasos detectivescos de cada capítulo. Pero Enric se la había comprado en DVD, así que había que hacer un esfuerzo para amortizar la inversión.

Y entonces, sabiamente, nuestro amigo Gelehrt nos recomendó que la viéramos en versión original. Y le hicimos caso. Y a partir de ahí empezamos a adorarlo absolutamente todo y nos devoramos la 1ª temporada en apenas dos semanas. Lo que hace un mal doblaje. Desde entonces tenemos terminantemente prohibido ver cualquier serie doblada.

Al acabar los 23 capítulos, lo pasamos fatal porque en España tardaban en salir los DVDs de las dos siguientes temporadas, pero aguantamos estoicamente, aprovechando que teníamos mil series en la recámara.

Hoy por fin hemos acabado de ver la 3ª temporada, pero descubriendo demasiado tarde que habíamos visto el último capítulo sin saberlo. Y es algo que odio que me pase, porque soy melodramático y me gusta recrearme en el drama de que se termina algo que me gusta, quejarme de que es el último episodio, llorar en la última escena, maldecir los últimos títulos de créditos.

En fin, Veronica Mars es tan chafardera y entrometida como Jessica Fletcher, tan analítica y meticulosa como Sherlock Holmes, tan divertida como Buffy Summers pero tan frágil como cualquiera de nosotros. Y es esa mezcla lo que la hace única y adorable. Ayuda mucho el carisma de Kristen Bell, me encanta su voz hasta el punto de que me encanta su voz en off, un recurso que suelo odiar en cualquier película o serie.

Ahora sólo queda esperar que el proyecto de la película en cines para continuar la historia de Veronica Mars se haga realidad y podamos ir a verla comiendo palomita dulces.