108 – Nobody can tell you there’s only one song worth singing

La entrada 108 del blog sólo podía ir dedicada a Lost.Ya ha pasado casi un año desde que la serie terminó y, transcurrido este tiempo, debo confesar dos cosas. Primero, que ninguna serie ha conseguido rellenar ese hueco. Teorizar, cagarse en los guionistas, esperar angustiosamente hasta el siguiente capítulo, enfadarse cuando no pasaba nada, emocionarse con lo más inesperado, quedarse descolocado ante el enésimo rizo rizado o indignarse tras la enésima fantasmada sacada de la manga… Son sensaciones irrepetibles. Sí, hay muchas series que se emiten actualmente y que merecen la pena. Pero ninguna es Lost. Y las que han intentado copiar la fórmula, han acabado resultando fiascos absolutos (Flashforward, The Event…).

Pero también tengo que reconocer que si hay una serie cuyo revisionado me provocaría una pereza absoluta, es sin lugar a dudas Lost, muy por encima de otras que han reemitido mil veces y que me conozco de memoria, como Los Simpson o Se Ha Escrito Un Crimen. Antes de que saliera a la venta, estaba ansioso por hacerme con la caja de la serie completa y juguetear con su mapa de la isla, su Senet y sus chuminadas. Pero luego salió y… ni la compré, ni la pedí por Navidad, ni nada. Creo que no tiene ningún sentido volver a ver Lost.

Y me siento desubicado cuando leo en foros cómo la gente se organiza para volver a ver la serie; montan torneos, ligas y demás curiosidades para amenizar ese revisionado y divertirse mientras tanto. Es curioso, porque esta desconexión hacia Lost es algo que no me ha ocurrido jamás con ninguna otra serie. Ahora mismo estoy volviendo a ver (por sexta o séptima vez, quizá octava) Neon Genesis Evangelion y la disfruto como el primer día: hay escenas que no recordaba, descubro nuevos detalles, alucino con cosas que me habían pasado por alto, frases viejas cobran una fuerza muy nueva. Sé que con Lost no me ocurriría eso. En Lost, nada puede ser nuevo.

En Lost, como en la vida, lo importante es el recorrido. Vivir una vez tal y como has escrito que debes vivir. Recorrer las baldosas que el destino te ha ido sembrando para llegar a la pista de aterrizaje que tú ayudaste a construir. Ahora ya sé qué les pasa a los personajes, ya sé todo lo que les ocurrirá, cómo viven, cómo se enamoran, cómo mueren. Ya sé que los misterios no son nada. Los interrogantes son sólo eso: interrogantes. ¿Os gustaría volver a ver entero vuestro pasado? Por orden cronológico, sin poder saltar nada, sin poder cambiar nada. Gritándole a la pantalla «Pero tonto, no hagas eso» con la angustia de saber que tus palabras no servirán de nada. Qué sopor. Ya lo he vivido, gracias. Centrémonos en el futuro.

Así que lo siento mucho por Jack, Boone, Sawyer, Locke, Kate, Charlie, Hugo, Desmond, Ben, Jacob, Claire, Aaron, Jin, Sun, Rose, Bernard, Alex, Rousseau, Libby, Sayid, Walt y compañía… pero ya nos reencontraremos cuando todo tenga que terminar. Si todo va bien, agarraré a Jack por banda y le diré: «Te he echado muchísimo de menos». Porque es cierto, le echo de menos. A él y a todos. Pero prefiero esta nostalgia que llegar a echarles de más.

Descifrando Lost (III): Los embarazos en la Isla

Un día más, gracias por seguir interesados en mi blog. Sigo sin creerme que haya a quienes les interesen mis locas teorías sobre Lost, jejeje.

Honestamente, no creo que queden demasiados grandes misterios de Lost por resolver. Sí quedan cientos de pequeños cliffhangers y cabos sueltos desperdigados por toda la serie, múltiples detalles que utilizaron para mantener el interés de un capítulo a otro (por ejemplo, la presencia de Libby en el manicomio). Y para muchas de esas piezas, se pueden sacar conclusiones más o menos acertadas en base a la información que nos van dosificando a lo largo de la serie (los osos polares, por ejemplo: en Dharma experimentan con animales, hay jaulas de osos y una de las notas del mural del Cisne hace referencia a someter a animales en ambientes inhóspitos). En cambio, temas importantes que afecten a las tramas centrales de la serie y cuya explicación podría cambiar nuestra percepción de Lost, no hay tantos. No creo que se deba responder qué es la Isla, con que sepamos que es un lugar mágico que contiene la luz de la vida, la muerte y la reencarnación, y que además necesita protección, es más que suficiente; saber más (que es la Atlántida, que es un regalo de los extraterrestres, que es el punto de unión entre el cielo y el infierno, etc) le restaría encanto a la serie, en mi opinión.

Hoy voy a tocar un misterio que para los guionistas ya está resuelto.

LOS EMBARAZOS EN LA ISLA

Oficialmente, los problemas con los embarazos empiezan con el Incidente. Eso aseguraban los guionistas en una entrevista (sin ser explícitos, pero incidiendo en que a partir de 1977, después del parto de Ethan, algo muy concreto ocurre que provoca esta infertilidad). Hemos de entender que cuando Juliet hace explotar la bomba, se libera parte del electromagnetismo de la Isla. A partir de ese momento, hay que contenerlo cada 108 minutos (desde la estación El Cisne, introduciendo los números) y ya no nacen más niños concebidos en la Isla.

Se comprende así la obsesión de los Otros por los niños y recién nacidos: roban a Alex y a Walt, intentan robar a Aaron, se quedan con varios niños del vuelo Oceanic 815… Si estás atrapado en una Isla en la que no puedes procrear, la mejor forma de que perdure tu pequeña civilización es secuestrando a todos los niños que lleguen a la Isla, ya que ellos son más fáciles de manipular que los adultos.

Con los años, los Otros irán en busca de Juliet, fuera de la Isla, y la convencerán para que vaya con ellos a la Isla enseñándole la imagen del útero de una mujer de 25 años que parece el de una de 70 y hablándole de extraños problemas de fertilidad. No eligen a Juliet por casualidad: saben que en el futuro ella viajará a los años 70, donde como empleada de Dharma ayudará a que nazca Ethan, ahora parte de los Otros. Es irónico, porque Juliet al explotar la bomba, provocará los problemas de embarazo que harán que la recluten.

Sin embargo, a pesar de muchas pruebas, tests y fármacos, Juliet no puede evitar que todas las mujeres embarazadas de los Otros mueran. Los problemas parecen empezar siempre a partir del tercer trimestre, cuando el sistema inmunitario ataca al feto y finalmente mueren la madre y el hijo. Las investigaciones de Juliet la llevan a determinar que, si la concepción ha ocurrido fuera de la Isla, el niño nacerá sin problemas.

Opino que quizá no influye tanto el lugar de concepción, como el tiempo que se pasa en la Isla. Más de seis meses en la Isla, parecen fatales para el embarazo, la madre y el niño. Esto lo demostraría el hecho de que Jin y Sun conciben a su hija Ji Yeon después del accidente, pero Sun sale a tiempo de la Isla (en el helicóptero), antes de que hayan pasado esos 6 meses, y la hija nace sin mayor complicación. Por su parte, Danielle Rousseau y Claire pueden dar a luz a sus respectivos hijos porque llegan a la Isla con el embarazo ya muy avanzado.

En cualquier caso, en la serie hay pruebas de que incluso antes del Incidente, ya había algún tipo de problema con los embarazos. Quizá esos problemas se repiten de forma cíclica por diferentes causas, quizá el Incidente lo que hizo fue empeorar la situación (el electromagnetismo latente en la Isla siempre afectaba a las embarazadas, pero no siempre era mortal; al liberarlo con la explosión, se agrava el efecto, convirtiéndolo necesariamente mortal a los 6 meses). La reacción de Madre, que mata a una mujer embarazada para quedarse con sus dos bebés (Jacob y Hermano), se podría entender mejor si ya entonces era difícil dar a luz en la Isla. Tampoco olvidemos que Amy, la madre de Ethan, llevaba durante su embarazo un colgante con el símbolo egipcio del Ankh, que entre otras cosas significa vida, fertilidad. Las mujeres egipcias portaban amuletos del Ankh similares para solicitar fertilidad a los dioses.

Pero si hay un indicio en Lost de que los problemas con los embarazos en la Isla ya existían en la antigüedad, es esa estatua gigante que la Roca Negra rompió y bajo cuyas ruinas habita Jacob. La estatua representaba a Taueret (o Tueris), la diosa egipcia de la fertilidad, protectora de las embarazadas. Una figura humanoide con cabeza de cocodrilo, con cuatro dedos en los pies, que porta dos ankhs en sus manos. No sabemos cuándo ni cómo llegaron los egipcios a la Isla (sería interesante elucubrar al respecto, ya que debería ser mucho antes de que nacieran Jacob y Hermano, pero los murales egipcios de la Isla ya hacen referencia al Humo Negro). En cualquier caso, no puede ser casualidad que, de las decenas de dioses que tenían los egipcios, aquellos que llegaron a la Isla erigieran una estatua de la diosa de la fertilidad. No deja de ser lógico: una vez dentro, no podían escapar de la Isla, así que si había problemas con algunos embarazos, es comprensible que orasen a Tueris para que les diera niños y pudieran así perpetuar su especie. Parece que de poco les sirvió, ya que los egipcios, como tantas civilizaciones que llegaron a la Isla, acabaron extinguiéndose.

Sobre los embarazos, tenéis una teoría alternativa (más espiritual) muy interesante en este blog.

Descifrando Lost (II): La cabaña de Jacob

Ante todo, agradecer una vez más la buena acogida que le estáis dando a mis entradas sobre Lost. No me considero un experto de la serie, ni tampoco creo tener la razón. Sólo pretendo compartir mi visión. Y si estas entradas sirve para aclarar las ideas de algunos, o para que muchos aportéis otros puntos de vista interesantes en los comentarios, eso que ganamos todo. Gracias.

LA CABAÑA DE JACOB

Hoy tocaré el que para mí es uno de los puntos más oscuros de la serie: la misteriosa cabaña en el bosque, también conocida como «la cabaña de Jacob». La información que tenemos es, además de escasa, contradictoria. Así que intentaré ordenar mis ideas y aportar mi interpretación totalmente libre (y probablemente errónea) en base a los pocos datos que tenemos.



La cabaña la construyó Horace Goodspeed (padre de Ethan), durante la época Dharma como refugio para él y su mujer. No sabemos qué le ocurrió a su esposa y Ethan pasó a formar parte de los Otros, pero Horace murió durante la purga. Por lo que sabemos, la familia Goodspeed jamás llegó a utilizar esa cabaña.

Cuando se convierte en líder de los Otros, Ben empieza a acudir regularmente a la cabaña. Está convencido de que allí se comunica con Jacob (el ser al que los Otros consideran su Dios), aunque como la presencia que hay allí es intangible, la parte de Ben más escéptica considera que la cabaña está vacía. El lugar está rodeado de ceniza (y como sabemos, en otros momentos de la serie la ceniza se utiliza para mantener alejado al Humo Negro), Ben tiene mucho cuidado en no tocar nunca ese círculo de ceniza protector.

¿Es casualidad que Ben, de todos los lugares misteriosos de la Isla, acuda allí? No, es atraído a ese lugar sin que él sea plenamente consciente. ¿Lo atrae Jacob? Eso cree Ben, pero en realidad Jacob siempre está escondido en la Estatua y su única vía de comunicación con los Otros es Richard Alpert, que hace de intermediario. Entonces, ¿quién está en la cabaña? ¿De quién recibe órdenes Ben creyendo que es Jacob?

Mi teoría es que de algún modo, las investigaciones de Iniciativa Dharma sobre el electromagnetismo dieron accidentalmente con un método para separar al Humo Negro de su alma, y retener a esta última en la cabaña. En ese sentido, creo que la escena de la 6ª temporada en la que Widmore y sus hombres experimentan con Desmond no es casual. Le encierran en una cabaña, también con una silla, y lo someten a una devastadora descarga de electromagnetismo (al que Desmond es resistente, pero esto le permite vislumbrar la antesala de la muerte, aunque él cree que es otra realidad). Creo que este paralelismo entre ambas cabañas (por dentro son muy parecidas) es un guiño de los guionistas y que Dharma hizo algo muy parecido con el Humo Negro, quizá intentando desintegrarlo, pero con el resultado de separarlo de su alma (lo único que queda de Hermano, ya que su cuerpo es un esqueleto en las cuevas). Quizá Jacob aprovechó para colocar un círculo de ceniza alrededor de la cabaña y así impedir que el Humo Negro se acercase allí y recuperase su alma. Eso explicaría porqué era invisible lo que había en la cabaña: se trataba de algo intangible, un alma. También explicaría porqué el Humo Negro recorre la Isla libremente aunque por revelaciones posteriores, nos insinúan que es él quién estaba dentro de la cabaña.

A partir de ese momento, Hermano usaría la cabaña como centro de operaciones para tejer un plan mediante el que escapar de allí y matar a Jacob. Él es el poder en la sombra, haciéndose pasar por Jacob, manipulando las mentes de una forma sutil para que nadie desconfíe. Fingiendo ser un dios. Corrompe a Ben, aprovechándose de su debilidad, de su necesidad de creer en un ser superior que le dé órdenes. Envenena la función de los Otros, los manipula para que exterminen a los científicos de Dharma (sus investigaciones sobre el electromagnetismo son peligrosas: ya lo han separado del Humo Negro y quizá podrían acabar exterminándolo). Los manipula para que vean a los Losties como enemigos, no como gente a la que deben proteger. Se aprovecha de que Jacob no interviene nunca más allá de traer posibles candidatos a la Isla. Sabe que nadie le parará los pies.

Es muy posible que Jacob sepa en todo momento lo que está haciendo Hermano a sus espaldas, pero le pida a Richard que no intervenga (de otro modo, no se explicaría que Richard y Jacob permitan a Ben acudir a un sitio donde está atrapado Hermano). A Jacob le sirve para adelantarse a los planes de su gemelo, y de hecho sería por esa época que empieza a visitar a los candidatos más importantes fuera de la Isla.

Por su parte, el Humo Negro se comporta durante las primeras temporadas como un animal agresivo, recorre la Isla libremente, dando bandazos de ciego en busca de su alma. Entorpece los avances de los Losties, matando a todos los que puede (los que no son candidatos) y manifestándose en momentos decisivos (ese falso Walt pidiéndoles que no abran la escotilla; no olvidemos que ahí dentro estaba Desmond, que al final resulta una pieza clave para acabar con el Humo Negro).

Un día, Ben lleva a Locke a la cabaña. Ben está en su momento más bajo: es consciente de que ya no es especial (la Isla no le ha curado el tumor, ha tenido que hacerlo Jack) y los Otros empiezan a ver a Locke como su nuevo líder. Convencido de que la cabaña «de Jacob» está vacía, ignorando que Hermano (haciéndose pasar por Jacob) siempre le ha manipulado de una forma sutil, Ben lleva allí a Locke para dejarle en evidencia. Ben finge una conversación con un ser imaginario al que Locke, por supuesto, no puede ver ni oír, porque no existe. Ben pretende que Locke le considere un elegido que habla con un dios al que los demás no ven, que Locke se rinda y deje de ser competencia como líder de los Otros. Pero aquí viene el mazazo definitivo para Ben. Las ganas por escapar del alma de Hermano son tan fuertes que durante un instante, el interior de la cabaña cobra vida, las cosas vuelan y Hermano consigue que Locke le vea y le escuche: «Ayúdame», dice. (Por cierto, a estas ganas de escapar atribuyo también que la cabaña se mueva por la Isla: la representación gráfica de ese forcejeo espiritual.) La tortilla se da la vuelta, Ben ahora está convencido de que Jacob se ha materializado ante Locke y pierde toda esperanza de seguir siendo el líder de los Otros. El elegido parece ser Locke. Este, como es lógico, desde ese momento se cree más especial que nunca. El plan de Hermano sigue adelante: tiene a ambos engañados y en el bolsillo.

En la segunda visita de Locke a la cabaña, Hermano (bajo la apariencia de Christian Shephard y diciendo hablar en nombre de Jacob) le hace creer que es especial, le incita a mover la Isla para protegerla de los hombres de Widmore. Mover la Isla implica girar la rueda, y quien la gira sale de la Isla para siempre. Hermano realmente quiere defender la Isla de Widmore, ya que éste planea matar a todo el mundo y esto sabotearía para siempre el plan que lleva urdiendo Hermano desde hace tanto tiempo (lo dejaría atrapado en la cabaña, sin nadie a quien manipular).

Además, Hermano conoce muy bien a Ben y sabe que aprovechará la ocasión para ofrecerse voluntario para girar la rueda y así poder escapar de la Isla y vengarse de Widmore por la muerte de Alex. También sabe que después de esto, Locke tendrá que mover otra vez la rueda para desencallarla, detener los viajes temporales y así salvar a sus compañeros de los mortales efectos secundarios de saltar de una época a otra. Y así es exactamente como ocurre. Hermano remata la faena: el Humo Negro se aparece ante Locke (en forma de Christian) antes de que gire la rueda y le pide que, si es necesario, se sacrifique para cumplir su misión. En el exterior, Locke no podrá convencer a los demás para regresar a la Isla, así que pierde la fe e intenta suicidarse. Ben le salva, impidiendo que se ahorque, pero una vez descubre gracias a Locke cómo volver a la Isla (necesita a Eloise Hawkings), lo mata.

Es el último paso que necesitaba Hermano: el cadáver de Locke regresará a la Isla en un ataúd y el Humo Negro podrá adoptar su forma física. El recipiente vacío de una persona en quien todo el mundo confía. El falso Locke (Flocke) es el Humo Negro, pero no es una aparición o un fantasma (como cuando adoptaba las formas de otros personajes, como Christian Shephard), ahora ha adoptado el cuerpo físico de Locke, si bien el auténtico cadáver sigue existiendo. Flocke rompe el círculo de ceniza (recordemos esa escena en la que Flocke desaparece en el bosque y cuando Ben invoca al Humo Negro, aparece Flocke cambiadísimo, risueño). Consigue reunir por fin sus 3 partes: cuerpo, humo negro y alma. Recupera la libertad, el control. Es a partir de ese momento que Dogen está realmente asustado del Humo Negro: ya no es un animal, vuelve a ser Hermano, más peligroso que nunca. Este cambio lo comprobamos también en la actitud del Humo Negro a partir de ese momento: mucho más inteligente, y también más comunicativo y decidido.

El último paso de la venganza de Hermano culmina cuando bajo la apariencia de Locke, consigue que Richard lo guíe hasta la estatua y convence a Ben para que haga lo que él no puede: matar a Jacob. Ha encontrado su brecha, su famoso «loophole».

Anteriormente, Jacob encargó a Ilana que, cuando llegase a la Isla, se dirigiera a la cabaña porque la misión de ella variaría según si el alma de Hermano ya había escapado (lo cual implicaría que estaba muy cerca de matar a Jacob) o seguía allí atrapada (en ese caso, Jacob y los candidatos estarían a salvo, por el momento). Al comprobar que el círculo de ceniza está roto y la cabaña vacía (Hermano le ha dejado una nota burlona, en plan «Nos vemos en la estatua»), Ilana ordena que quemen la cabaña porque ya ha perdido su función de «cárcel».

No deja de ser una teoría cogida con pinzas, lo sé, pero es la única explicación que se me ocurre teniendo en cuenta que nos insinúan que Hermano estuvo atrapado en una cabaña construida por un empleado de Dharma aunque su cuerpo es un esqueleto en las cuevas y el Humo Negro campa a sus anchas por la Isla. Así que sólo nos queda entender que era su alma la que estaba allí, urdiendo un complejo plan para escapar y acabar con Jacob.

Espero vuestros comentarios, teorías, correciones y sugerencias. Otra vez, gracias a todos.

Descifrando Lost (I): Jughead

Después de la gran acogida que tuvo mi entrada de ayer repasando y valorando Lost a modo de homenaje de despedida, voy a continuar dedicando entradas a la serie. Intentaré aportar mi granito de arena para descifrar algunos de los grandes misterios pendientes de la serie, puntos oscuros y lagunas. No esperéis explicaciones de cosas menores ya resueltas, como por ejemplo los osos polares; sólo hace falta juntar las piezas. Como digo, será mi interpretación en base a los pocos datos que tenemos de ciertos eventos, y es muy probable que me equivoque, pero espero que aún así os interese u os ayude a ver las cosas desde otra perspectiva. Sobra decir que no recomiendo leer estas entradas a menos que hayas visto toda la serie de principio a fin, porque hay spoilers.

JUGHEAD
La bomba de la 5ª temporada. ¿Explotó? Sí. Pero esa explosión no destruyó la Isla, no cambió el pasado de los Losties ni tampoco los trasladó a una realidad alternativa.

Los guionistas jugaron al despiste, sobre todo con un montaje tramposo al principio del 6×01, que enlazaba la escena en la que Juliet detona la bomba con la supuesta realidad alternativa donde la Isla está hundida. Incluso filtraron esos primeros cinco minutos antes del estreno de la temporada. Fue un pequeño truco para que no descubriéramos demasiado pronto la verdad de los flashsideways: que son un estado de la mente, una especie de purgatorio al que acudirán los personajes cuando mueran. Pero lo cierto es que la bomba siempre explotó.

Me explico: en la 2ª temporada descubrimos que hace 30 años, sucedió algo llamado El Incidente. Una explosión que obligó a instalar un mecanismo en la estación El Cisne para contener el electromagnetismo de la Isla. El mecanismo es rudimentario y cada 108 minutos hay que introducir un código numérico (los famosos números, que coinciden con el número de serie de la escotilla, con los números asignados a los candidatos finales y con ciertos patrones que se han repetido a lo largo de la vida de todos los Losties). Un día, Desmond está fuera de El Cisne (matando a su compañero, que intenta huir) y llega in extremis a introducir los números, cuando está a punto de agotarse la cuenta atrás. La pequeña fuga de electromagnetismo provocada por su descuido, hace que el vuelo Oceanic 815 caiga sobre la Isla ya que justo en ese momento la sobrevolaba.

En la 4ª y 5ª temporada, por culpa de girar la rueda y ésta quedarse encallada (hasta que Locke la vuelve a girar), los losties sufren varios saltos temporales y acaban en los años 70. Se infiltran en Iniciativa Dharma, donde permanecen durante varios años. Allí descubren que se está construyendo, entre otras estaciones, la Estación Cisne. Tiempo después, los supervivientes que lograron escapar de la Isla, vuelven a ella ante la petición de Locke. Se produce un nuevo accidente de avión y el grupo se divide en dos: unos viajan a los años 70 (junto a los demás Losties), mientras Sun y Lapidus caen en el presente, 2007.

En la época Dharma, Faraday (antiguamente defensor de «lo que pasó, pasó») está cegado por su amor por la fallecida Charlotte, investiga y descubre que bajo la estación del Cisne hay un pozo de electromagnetismo y que su construcción lo perforará, liberando una energía devastadora. Faraday convence a los demás losties de que si detonan una bomba en ese punto, el efecto provocará un reset: cambiarán su pasado, no habrá accidente de avión y se trasladarán a una vida alternativa. Es su último intento desesperado por salvar a Charlotte. Jack se deja llevar por el entusiasmo y los demás losties lo siguen a pesar de que son conscientes del peligro. De hecho, Miles ya lo advierte en un diálogo clave: «¿Y si no cambiamos nada? ¿Y si siempre hemos hecho explotar esta bomba, y eso es el Incidente?». Tiene razón, pero nadie le hace caso. Ni siquiera los espectadores.

La clave está en 2007: Sun descubre unas fotos de la época Dharma donde ve a los losties que viajaron al pasado. Además, Richard Alpert confiesa que conoció a aquellos losties y los vio desaparecer en la explosión. Y no sólo eso, sino que Richard Alpert cree que Locke es especial (y acude a curarle en el bosque) porque Locke le visitó en el pasado para explicarle todo eso. Es decir, los losties siempre viajaron al pasado y siempre detonaron la bomba. Creyendo cambiar su destino, estaban forjándolo tal y como siempre fue. Por eso Sun y Lapidus no viajan al pasado como los demás: porque nunca lo hicieron. Es una paradoja temporal, un pequeño bucle necesario para que la historia siga adelante tal y como siempre ha sido.

Una vez detonada la bomba, hecho que eventualmente provocará el accidente de 2004, los losties no mueren sino que viajan de regreso a 2007 (como bien anunció Jacob al morir: «Ya llegan») y pueden continuar con su propósito actual: suceder a Jacob, acabar con el Humo Negro y salvar la Isla.

La cronología sería:

El Incidente > Desmond tiene que introducir los números cada 108 minutos > Su descuido provoca el accidente de avión > Después de muchas aventuras, los losties viajan a la época del Incidente > Provocan el Incidente > Vuelven a viajar a su presente y continúan adelante

Entonces, ¿el Incidente no sirvió de nada? ¿Juliet se sacrificó inútilmente? Al contrario: el Incidente sirve para que todo ocurra como es debido. Es un paso más, uno imprescindible, hacia el destino de los losties y la salvación de la Isla. La perforación del pozo de electromagnetismo durante la construcción de la estación Cisne habría arrasado con la Isla. Es algo que hay que evitar y que una fuerza (¿Jacob, el Destino, la luz, la propia Isla?) impide vinculando la historia de los losties a este hecho. La explosión que provocan los losties en un intento de que su accidente nunca ocurra, es lo que contiene finalmente la liberación del electromagnetismo, aunque no de forma completa, ya que cada 108 minutos hay que volver a activar esa contención. No sólo eso, sino que la explosión provoca los problemas de fertilidad a partir de 1977. Serán esos problemas los que llevarán a los Otros a reclutar a Juliet y llevarla a la Isla.

Aquí también entra el drama de Eloise Hawking, que empuja a su propio hijo (Faraday) a un destino en el que ella acabará matándolo siempre. Pero sabe que es un sacrificio necesario para salvar la Isla.

Esta trama es pura ciencia ficción, viajes en el tiempo. Hay muchas teorías sobre lo que implican los viajes en el tiempo, y una de ellas es que es imposible cambiar el pasado. Esto es lo que defiende Lost: lo que pasó, pasó. Que si viajas al pasado e intentas cambiar algo de tu vida anterior, en realidad no estarás cambiando nada porque siempre viajaste al pasado y siempre hiciste lo mismo. Así, la única forma de cambiar el pasado sería no viajando a él. La Isla se cubre las espaldas, ya que ese viaje al pasado de los losties no es voluntario, la Isla fuerza a los personajes a cumplir su destino transportándoles a la época Dharma.

Lost no es la única obra de ficción que defiende esta teoría de lo que pasó, pasó. Ejemplos hay muchos, pero personalmente recomiendo «Minority Report», sorprendente película donde el personaje intentará cambiar un futuro en el que le acusarán de asesinato. Creo que viendo esta película se comprende mejor lo que ocurre en la 5ª temporada de Lost.

Adiós, Lost

(No creo que sea necesario pero por si acaso… SPOILERS DE LOST, DE PRINCIPIO A FIN.)

Una isla. Mágica, dicen. Guarda nada menos que la luz de la vida, la muerte, la reencarnación, el conocimiento, el tiempo. Mantiene la existencia tal como la conocemos. Podría decirse que incluso es el eje de la existencia, del universo. Está claro que algo tan importante necesita protección. El problema es que tienen que protegerla seres humanos. No hay dioses. Pero los humanos son imperfectos por naturaleza. Ignorantes, tramposos, asesinos, mentirosos, torpes, egoístas. Al final, se vuelven locos si tienen que estar solos en una Isla durante siglos, quizá milenios. ¿Quién puede culparles?

La historia de Lost parte de un grave error. El error de una mujer, guardiana de la Isla, que en su egoísmo para librarse de su carga, mata a una madre y le roba sus dos bebés recién nacidos para que uno de ellos sea su sucesor. Pero no es capaz de formar una familia sana, no es capaz de educar correctamente a sus hijos «adoptivos». Muere asesinada por Hermano, el gemelo sin nombre. De esta forma, Madre consigue librarse de su puesto como guardiana pero a cambio, Jacob y Hermano acaban enfrentados para siempre, con el agravante de que no pueden matarse el uno al otro, pues así lo decidió su «Madre», convencida de que era la mejor forma de mantener unidos a ambos hermanos. Madre no sabía establecer lazos afectivos con otros humanos, sólo utilizar su magia, pues era lo único que conocía.

Como venganza por el asesinato de Madre, Jacob lanza a su hermano al mismo pozo de luz que tiene que proteger. Dado que está prohibido que Hermano muera en sus manos, Jacob provoca una paradoja: Hermano muere físicamente y al mismo tiempo permanece vivo como una entidad que conocemos como Humo Negro (¿su espíritu quemado por la luz, un demonio, un trozo de sombra?). Hermano sufre lo que ya les había advertido Madre: un destino peor que la muerte. Este es el pecado de Jacob: crear un ser aparentemente inmortal, enloquecido, con sed de venganza y destrucción, atrapado en una Isla de la que quiere huir aunque eso suponga acabar con ella. Y para intentar repararlo, Jacob iniciará una catastrófica cadena de errores durante los siguientes 2000 años.

Con tal de traer gente nueva a la Isla, provocará accidentes y naufragios, engañará a personas con falsas promesas para retenerlas en ese lugar… Gente de todas las culturas y religiones, que con el paso de los siglos aportan a la Isla un complejo amalgama de mitologías, rituales y simbolismos. Civilizaciones extinguidas de las que sólo quedan algunas ruinas y artefactos: el legado de sus intentos por comprender los secretos de la Isla, sus intentos de supervivencia, sus intentos de huir de allí. Con el paso de los siglos, Jacob llega a formar un grupo de personas (los Otros) para hacer frente al Humo Negro. Todo en vano, pues al final, siempre, una y otra vez, los habitantes de la Isla acaban matándose unos a otros, corrompidos o exterminados por el Humo Negro. Muchos intentan aprovecharse de las propiedades únicas de la Isla. La mayoría acaban ignorando las directrices de Jacob en su propio beneficio (a menudo, guiados por los engaños del Humo Negro, que ejerce de poder en la sombra, siempre tejiendo su venganza y su huida).

Y la gente siempre atrae a más gente. Los misterios de esa Isla remota atraen como un imán a aventureros y a buscadores de tesoros, pero también a compañías como Iniciativa Dharma, quienes experimentan con lo que ellos llaman electromagnetismo, y lo aplican a la biología, a los viajes temporales, a la sociología, a la climatología, a las matemáticas, a la zoología… Jacob permite que toda esa gente llegue y se quede en la Isla, porque sabe que tarde o temprano, su hermano encontrará una forma de romper el bucle y matarle. Y para entonces, Jacob necesitará haber encontrado otro guardián que le sustituya. Siempre elige gente solitaria, con vidas mediocres. Gente que huye de algo y que quizá encontrará en la Isla su salvación. Gente como él. Porque alguien con una vida plena fuera de la Isla, no querría quedarse a protegerla. Es, por supuesto, una actitud egoísta. Jacob sólo quiere reparar su error, aún a costa de cientos, miles de muertes y desgracias. Es irónico, porque su misión era mantener la Isla aislada, pero su obsesión hace que la Isla siempre esté habitada, que siempre haya gente que la localice y la ponga en peligro. Sin embargo, Jacob confía en que habrá alguien que consiga redimirle, demostrarle que tiene razón, que los humanos también pueden ser buenos y sacrificarse por el bien común. Alguien que se convierta en el buen guardián que él jamás pudo (o no supo) ser.

Un día cualquiera, el avión Oceanic 815 con destino Los Ángeles cae sobre la Isla. Quizá por culpa de un cúmulo de casualidades, quizá por esa fuerza que llamamos Destino. De entre los supervivientes del vuelo, Jacob había elegido con anterioridad a varios candidatos, como llevaba haciendo desde hace siglos. Un cúmulo de casualidades provocan que Desmond esté destinado a no pulsar el botón del Cisne a tiempo, y el avión caiga. Otro accidente rutinario en la larga trayectoria de la Isla.

Lost es la historia de estos supervivientes. Es la historia de su vida anterior fuera de la Isla, donde sus equivocaciones, miedos y frustraciones les han llevado a huir de todo, incluso de ellos mismos. Suben a ese avión para escapar. Y así se convierten involuntariamente en otras piezas en el tablero de la Isla. Las circunstancias y la lucha ancestral de dos hermanos les han llevado hasta allí. Pero eso sólo es la excusa para conocer a estos personajes, indagar en qué les llevó hasta aquel avión. Flashback a flashback, vamos comprendiendo los motivos de su huida; al ahondar en los secretos más íntimos de su pasado, descubrimos también porqué actúan como actúan en la Isla.

Y ante todo, Lost es la historia de la redención de estos supervivientes. Porque su estancia en la Isla les transforma a todos. Las aventuras, las experiencias. La gente que conocen. Sus sacrificios, sus decisiones. Paso a paso, sin darse cuenta, van librándose de todo aquello que les torturaba. Se enfrentan a sus miedos. Ya no quieren huir: ni de su pasado, ni de la Isla, ni de sí mismos. Consiguen estar orgullosos de ser quienes son. Hacer algo importante en su vida, por poco que sea. Se redimen. Todos, juntos o individualmente, aportan su granito de arena para romper el ciclo vicioso que crearon Madre y Jacob hace tantos siglos.

Forjan su propio destino (a veces literalmente, aunque no lo sepan: viajan al pasado para provocar el Incidente que, con el tiempo, haría caer el avión en el que viajaban). Cada muerte, cada sacrificio es una baldosa más en el largo camino que nos acerca al objetivo. Finalmente, los supervivientes acaban con el Humo Negro, mantienen la Isla a flote y como colofón encuentran al candidato perfecto para protegerla: Hurley, generoso, amable y bonachón. Alguien que, al contrario que Jacob, le pide ayuda a su antiguo enemigo, Ben, para proteger juntos la Isla. Con la buena fe de uno y la experiencia del otro, sabes que se abre una nueva etapa para la Isla. Se acabaron las reglas absurdas, los sacrificios inútiles y egoístas. Redimiéndose, los supervivientes consiguen reparar el pecado de Jacob. A pesar de todo, Jacob tenía razón. La Isla está a salvo, la Humanidad también.

Lost, finalmente, es la historia de cómo estos personajes mueren en paz, cada uno en su momento, cuando les llega la hora. Aceptan sus errores, cierran viejas heridas, sueñan con aquello que podría haber sido y no fue, comprenden que han vivido la única vida posible, y que así tenía que ser. Se examinan por última vez en el espejo del tiempo. Sólo cuando comprenden y aceptan cuánto les cambió la vida la Isla, para bien y para mal, cuánto les marcaron las personas que allí conocieron, sólo entonces están preparados para avanzar. Reencontrarse. Dar juntos el último paso. No les quedan rencores ni remordimientos. ¿Es el purgatorio? ¿Es el último viaje en la barca de Caronte? ¿Es la vida entera pasando ante sus ojos momentos antes del final inevitable? ¿Son fantasmas a punto de traspasar el portal al otro mundo? ¿Se reencarnarán en una vida mejor? Cada religión, cada persona tiene sus propias creencias acerca de cómo son los segundos previos a la muerte, y de qué es la propia muerte (ahí está ese detalle brillante de una Iglesia con iconografías de las principales religiones: cristianismo, judaísmo, budismo, taoísmo, islam, hinduismo).

Lost nos ha hablado de fe y ciencia, del bien y el mal, de mitologías extrañas y de inexplicables misterios, de la humanidad, de la vida, de la muerte, de relaciones personales, de ciencia ficción, de casualidad y Destino. Pero siempre desde la óptica de sus personajes. Por eso, al final lo realmente importante es que los personajes de Lost se despiden de la vida (la suya y la nuestra) acompañados por la gente que más ha significado para ellos: los demás supervivientes. Sus compañeros de viaje. Gente con la que, fuera de la Isla, cuando huían y se creían solos en el universo, ya estaban relacionados de alguna u otra forma, pero a la que no conocieron realmente hasta encontrarse juntos, por casualidad y por Destino, allí. Y, precisamente porque aprendieron y evolucionaron juntos, juntos aceptan la muerte y acogen con una sonrisa lo que sea que les espere después. Hemos llorado, sufrido, disfrutado y reído con ellos, pero toca despedirse. Ya no son fugitivos, ya no están solos.

Porque al final del día, en realidad no buscamos grandes respuestas sino pequeños consuelos. Por encima de todo lo que nos ocurra en la vida, muy por encima de todos nuestros problemas, vivencias, preguntas sin resolver, dudas, logros, pequeñas aventuras, disgustos, satisfacciones… en el fondo lo que todos queremos, lo que todos necesitamos es no morir solos, morir en paz, sentir que la vida ha merecido la pena.

Y mirad cómo sonríen todos, abrazados a su constante, mientras la luz les rodea. Mirad cómo sonríe Jack, acompañado por el fiel Vincent, al ver un avión sobrevolando sin problemas la Isla que él acaba de salvar. Ha merecido la pena. No hay lugar a dudas.

Adiós, Lost.