Graffiti6 : The bridge

Me puse a la contra. De primeras, no me gustaba la portada. No me gustaban tampoco las canciones, ni los nuevos sonidos, ni esa voz que antaño me había enamorado. Pero me empeñé en escucharlo en bucle. Algo tenía que tener, algo que yo era incapaz de ver. Y por fin me caló. Bajo la lluvia, me sentí feliz de reencontrarme con él. Como si nada más salir del metro nos diéramos un nuevo primer beso.

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No ha sido un camino fácil. Y quizá soy yo, que ahora se me hace largo lo que antes sentía demasiado corto. Todas las reticencias dan igual porque la voz desgarradoramente dulce de Jamie Scott tumba cualquier barrera.  Sigue leyendo

Coldplay : Ghost Stories

El final del amor. La incertidumbre y el no poder creértelo, los celos, dudar si darás el paso, el derrumbe, la nostalgia tan amiga de la idealización, ese paso tras otro que te lleva hacia adelante, el olvido guardado en el cajón como un postal de antiguas vacaciones. Todos sentimos lo mismo, aunque sea en un orden distinto.

Aquí hay canciones pequeñas. Para dejarse abrazar o para abrazarse uno mismo. A base de susurros, los versos intentan aferrarse a algo que ya no existe. Los fantasmas abundan, vagan de una canción a otra intentando comprender. Ecos, pianos. Sonidos para atesorar bajo la almohada. Solo al final vuelve el ritmo. Al final, sí: al borde del próximo principio. La euforia tras la tormenta silenciosa.

Un canto en honor a lo que se alejó por el horizonte y que ahora te lleva a ver las estrellas. Ese cielo lleno, llenísimo de estrellas. Cuando se cierra el círculo, lo confirmas. Continúas creyendo en la magia. Y en adelante, volverás a amar como si el amor fuera eterno, pero recordando que nunca lo es. El final del amor: su tristeza y nuestras lecciones.

And if you were to ask me
After all that we’ve been through
‘Still believe in magic?’
Yes, I do

Florrie : Sirens

Este EP es un trampolín. Tras año y medio de silencio, Florrie tenía que volver a situarse en tu punto de mira. Tenía que enseñar que el contrato con una discográfica no la había cambiado. Que sigue siendo esa chica con ganas de probar sonidos y ritmos. Y Sirens viene a ser el prólogo de todo lo que es capaz.

Prólogo porque el disco completo llegará a finales de año. Pero en realidad este EP sería un recordatorio: aunque no se parezca en nada a Experiments, sí reconoces esas letras hipnóticas que se repiten y repiten como lluvia, hasta calarte entero, hasta que transmiten mucho más de lo que parecía en un primer momento. Reconoces la voz camaleónica, las percusiones insinuantes, la cadera que se va sola. Como se suele decir, cambiarlo todo para seguir igual.

Estas tres canciones tienen el sabor de los preliminares que te dejan con ganas de más. Será cuestión de seguir nadando, de hacerle caso al canto de las sirenas, tan tentador, y encontrar esa orilla donde todo se cumplirá. Si esto es solo un adelanto, como un primer hombro desnudo al quitarse la camisa, imagínate el resto.

Aitor Saraiba : Nada más importa

«Siempre pensé que mi brújula en la vida sería una persona,
pero no, han resultado ser los libros.»

Primero hay obstáculos y luego todo se alinea. Es todo parte del mismo camino, la vida, pero en algunos recodos es fácil creer que la oscuridad campa a sus anchas y que no hay vuelta atrás. Poco después, lo fácil será seguir caminando hacia adelante con una sonrisa. Ahora solo escucharías música a todo volumen para gritar hasta quedarte afónico.

Este libro se empezó a gestar antes de que todo encajase: «De mis padres, me habría gustado heredar la esperanza», viene a decir Aitor Saraiba en uno de los primeros capítulos. Porque la gente que antes sonreía, ahora busca trabajo y no lo encuentra, busca amor y no lo encuentra, busca y busca pero todo está muy oscuro.

Un amigo enseñándote su cuaderno de notas. Esa sensación te recorre el cuerpo mientras pasas las páginas de Nada más importa. Los textos a mano y los dibujos ingenuos parecen desnudos sobre el fondo blanco. Cuesta creer que alguien se atreva a enseñarte su intimidad de esta manera pero aquí está. La has comprado. Y el libro es enorme, pesa, como para confirmarte que de verdad existe.

Alrededor de todos los conciertos de Metallica de su vida, Aitor teje una biografía de momentos importantes. Bueno: momentos cuya importancia solo entiendes después, ya mayor, al echar la vista atrás y unir los puntos de lo que antes solo eran escenas del día a día. Los aprendizajes, las personas que vas conociendo por el mundo… Y sí, lo que empezó sin esperanza, acaba por animarte a seguir intentándolo. Porque las piezas encajan, pero para eso hay que seguir luchando. Gracias, Aitor.

La evolución del hombre al pájaro (I)

Hay espaldas grandes que dan pie a historias breves. Esos minutos antes del amanecer en que tú ya te has despertado y el otro no. Como no tienes que decir nada, tan solo te limitas a mirar o admirar. A contar lunares bajo el sol que se filtra por la ventana. Una imagen que no volverás a ver porque nunca iréis juntos a la playa y lo más seguro es que ni siquiera compartáis ducha. Os encontrasteis en el lugar y el momento vital equivocados. Solo te queda ahora, este instante fugaz antes de ponerte a buscar tus calzoncillos. Mentirías si dijeras que te has enamorado, pero qué espalda tan bonita. Podrías dedicarle un poema o una canción. Y lo haces. Las mejores cosas nacen de escenas así: pasajeras, íntimas, solo a ti te importan y aun así las compartes con la esperanza de que para alguien más signifiquen algo.

Hay viajes que marcan un antes y un después. Viajes donde una sonrisa a tiempo lo cambió todo, donde las casualidades se alinearon para que la ciudad se abriera de piernas para ti y nadie más, donde cada calle húmeda o estrecha tuvo sentido porque te llevaron a disfrutar de un vino blanco en tu nueva terraza favorita. Viajes de los que podrías evocar tantas anécdotas y batallitas que al final se reducirían a palabrería barata. Quizás, para explicar la transformación vivida en esos viajes casi mitológicos, lo mejor sea hacerles justicia, dándoles un título que ya lo dé a entender todo. Mi primera noche en Londres, por ejemplo. Y repetirlo a modo de mantra.

Y hay hombres valientes que echan a volar. Víctor Algora presenta nuevo proyecto en solitario: La evolución del hombre al pájaro, una serie de EPs que en otoño culminarán en un disco. Por ahora nos llegan estas dos canciones electrónicas, nocturnas, llenas de sexo y energía y recovecos en los que perderte. Justo aquí, en este cruce, los faros rojos de los coches se alargan y alargan al ritmo de los semáforos en verde para que siempre te sientas joven.