Good Old War – Come Back As Rain

Fue empezar a escuchar este disco y llegar antes de hora la primavera. Me viene bien este calorcillo, para qué decir otra cosa. Pasear sin chaqueta como si las calles fueran parques y encontrarme cada dos pasos a alguien apoyado en un poste o un alféizar, con los ojos cerrados, la cara hacia el cielo, recibiendo el sol con una sonrisa de oreja a oreja. Barcelona en primavera es un poquito más Barcelona.

Desde hace unos meses, escucho bastante de eso que se conoce como folk-pop: Cocoon, Kings Of Convenience, Noah And The Whale… No es que crea en las etiquetas. Es que se trata de música que me viene fenomenal para escribir. Y que además me anima. Melodías desenfadas, de mucho sol, guitarra en mano, cantadas generalmente por chicas y chicos monos, voces entrelazadas, armonías, letras positivas y las caderas que se te mueven, y de repente silbas porque estás feliz y te apetece contagiárselo al mundo.

Eso mismo es lo que transmite este disco, el tercero ya, de Good Old War. Lo lanzaron la semana pasada, presagiando ya no solo la primavera, también el verano. Reflejan esa sensación de sentirse bien, de «buen tiempo pase lo que pase» en la portada y en las fotos promocionales: una campiña bajo un sol que invita a ir de picnic cuanto antes. Pronto sonarán en Cougar Town, lo sé. A destacar la edición especial del disco, con once postales, una para cada canción, con foto y letra. Da gusto comprar ediciones así.

Es un disco tan homogéneo que si te gusta una canción te gustarán las demás. Ideal para escuchar en la terraza leyendo, en la playa rebozándote en la arena, en el parque jugando, en la calle saltando, en la campiña comiendo, en el coche contemplando el paisaje que se acerca. No destacaría ninguna canción porque todas me iluminan por igual, pero para que te hagas una idea, pondré Better Weather. Puedes escucharlas todas gratuitamente en su web oficial. Optimismo contracorriente, no te hundirá nada ni nadie, mañana hará sol aunque llueva.

«Maybe tomorrow the storm will blow over
The river won’t overflow
Nobody knows what tomorrow will bring
That’s why we rely on hope

Oh, we’ll pray for some better weather
Oh, we’ll pray for some better weather»

Yuksek – Living On The Edge Of Time

La soledad de las habitaciones de hotel. Dicen que casi todos los segundos discos de artistas y grupos que han tenido éxito con su debut tratan de eso. La fama conlleva una sucesión de conciertos y aeropuertos y viajes por carretera y escenarios y camerinos, todo ello lejos de casa y de tu gente. Cuando vuelves al hotel no sabes en qué ciudad estás, ni qué estás haciendo allí. Casi no sabes ni quién eres.

El francés Yuksek no rompe la tradición y en su segundo álbum usa como fuente de inspiración la soledad que sintió durante la gira del primero; pero le da una vuelta de tuerca y Living On The Edge Of Time es una colección de himnos luminosos, eufóricos. Unos teclados insistentes te dan la bienvenida a Always On The Run, que pronto evoluciona en algo casi rockero y reivindicativo. Le sigue White Keys, que podría haber salido de un disco de Justice, coros de niños incluidos. El pop más inmediato llega con Off The Wall, veraniega y optimista. ¿Seguro que no te has teletransportado a un disco de MIKA? Imposible no mover los pies, imposible no tararear esos «ooh-ooh».

On A Train suena (incluso en la voz) al Tiga de Far From Home pero mete un acelerón al final de cada estribillo y al final parece que ese tren vaya a atravesar a toda pastilla las mismísimas puertas del Cielo. La sombra de Justice vuelve en Say A Word. La verdad es que el disco suena a catálogo de influencias, a esas selecciones en plan Back To Mine en que los artistas comparten sus canciones favoritas, imprescindibles para entender su estilo. Lo digo como algo positivo: Yuksek sabe bien lo que le gusta, lo demuestra y está tan seguro de sí mismo que salta de un estilo a otro sin despeinarse. To See You Smile es casi una balada. La pausa viene bien porque dejamos atrás la mitad popera del disco y entramos de lleno a la discoteca.

The Edge es arrolladora. Yuksek da en el clavo: así se siente la independencia. La canción crece y crece y sigue creciendo, así que levanta los brazos y salta al ritmo si no quieres quedarte atrás. Te vas a comer el mundo. Fireworks continúa la fiesta en una sala un poco más oscura de la discoteca, o quiza hay más humo o has bebido más. Los brazos siguen en alto. Miracle suena a los mejores LCD Soundsystem, los que te hacían sudar con Losing My Edge o Daft Punk Is Playing At My House. Piensas que podrás descansar con You Should Talk pero no: la locura se desata, Yuksek hasta se olvida de cantar, ya solo importa el ritmo en perpetuo crescendo. El medio tiempo Dead Or Alive y su letra introspectiva ponen el punto y final perfecto a un viaje que en el fondo se trataba de reencontrarse a uno mismo. Verte en el último borde y atreverte a dar ese salto mortal como si tuvieras alas. Porque las tienes.

Tengo que darle las gracias a Yuksek por el viaje y el salto y la música. Es francés, es guapérrimo, hace música electrónica y se sobrepone a la soledad cantando himnos de autoafirmación. Está claro que tenía que adorarle sí o sí. Y encima hace vídeos como éstos, candidatos serios a Vídeos del Año:

School Of Seven Bells – Ghostory

«Who was just a place to hide from light?»
¿Puede existir una música de baile que más que para bailar sirva para escuchar echado en la cama? School of Seven Bells parecen haber dado con la fórmula. Sus canciones incitan al baile más enérgico de la misma forma que escuchándolas te apetece cerrar los ojos, acercarte los auriculares a la oreja, y entender esa historia de fantasmas. Serán las atmósferas que construye el grupo, será esa voz cantando a base de susurros fuertes que sin embargo se diluyen entre la magia de los loops, será ese regustillo a Florence + The Machine puesta hasta los topes en medio de la discoteca.

Ghostory tiene unas letras crípticas. Hablan de fantasmas, pero nunca queda muy claro quién es el fantasma: si la persona ya no está o la que se ha quedado. O si la persona está cantándole al espejo. Informándote sobre el grupo, piensas que algo habrá tenido que ver en todo esto la deserción, en plena promoción del anterior disco, de la hermana gemela de la cantante. Este disco, el tercero, lo lanzan ya como dúo. Puede que les falte un brazo pero no piensan dejar que se les note. Han aprendido, han crecido, han madurado y el disco te recibe pletórico con The Night.

El primer single, Lafaye, es una psicofonía grabada desde esa sala secreta que debe de haber al lado de toda pista de baile. A ratos los cánticos recuerdan a la mejor Enya, pero subida de revoluciones, claro. También hay temás más tranquilos, como la etérea Reappear. Lo que hace grande este disco es lo bien que fluyen unas canciones con otras, da ganas de escucharlo entero en modo repeat. Para desentrañar sus misterios, adentrarte en su bosque de antiguas columnas de hielo y metal, bailar bajo los focos que reflejan los espejos venecianos.

La joyita del disco es sin duda Low Times. Seis minutos y medio inquebrantables, con un hit hat que no perdona. El ritmo corta el aire con la fuerza de una lección aprendida. La canción habla sobre esos momentos en que te viniste abajo, pero está cantada cuando ya vuelves a estar en lo alto, dándolo todo, de ahí la euforia que transmite, especialmente en sus dos últimos minutos. Me habría gustado bailar esto a los pies de la Alhambra pero entonces aún no conocía este disco, lo conocí nada más volver. «No volverá a ocurrir», te escupen al oído. Así que baila conmigo.

Who watched me lose my life?
To a thief without a care
Who let my heart fall?
Hard to see, to disappear
Who was just a place to hide from light?
Just a cheap turf with a bigger house
You
Low low low times

L’amour à la française

Llevo un tiempo muy francés. Películas como Pequeñas mentiras sin importancia, grupos como Cocoon… Lo cierto es que desde que vi la mágica Midnight In Paris, es como si Francia hubiera irrumpido en mi vida. Y recibo puntualmente numerosas señales que me recuerdan que tengo que volver a París. Abro mi Tumblr y siempre hay una foto de esa ciudad; leo un libro, veo una película o una serie y París me guiña un ojo desde sus páginas y fotogramas.

Me apetece viajar a París solo. La gente me dice que cómo me voy a ir solo a la ciudad del amor, y yo les digo que cómo no iba a hacerlo. París ya la conozco, fui hace 8 años, y ahora me apetece explorarla a solas. Es una ciudad que me gusta tanto que estando allí solo cogí el metro una vez. Cada calle era tan bonita que merecía la pena cruzar a pie la ciudad entera, de punta a punta. Esta vez haré lo mismo, pero me empaparé de cada rincón. Y como el protagonista de Midnight In Paris, me dejaré guiar por la magia.

Estoy tan afrancesado que llevaba tiempo dándole vueltas a crear una playlist con canciones en francés. Algunas de mis favoritas y otras recién descubiertas. Hay, por supuesto, cantantes y grupos autóctonos como Serge Gainsbourg y Air pero también artistas invitados como Rufus Wainwright o Pink Martini, hay incluso actrices metidas a cantantes (Julie Delpy y Mélanie Laurent). Por supuesto, hay clásicos inevitables como La vie en rose o Voyage, Voyage pero también el inesperado pastilleo de Encore Une Fois o la atmósfera envolvente de Jamais Dû. Disfrutad de París, de Francia y del amor a la francesa.

Air – Sexy Boy
Alice Gastaut et Adrien Antoine – Je ne peux plus dire je t’aime
Alizée – Hey! Amigo!
Carla Bruni – Le Toi Du Moi
Céline Dion – Incognito
Christophe Maé – Je Me Lâche
Christophe Willem – Jamais Dû
Desireless – Voyage, Voyage
Dionysos et Olivia Ruiz – Tais-Toi Mon Coeur
Edith Piaf – La vie en rose
Etienne Daho – Au Commencement
Fatals Picards – L’amour à la française
Françoise Hardy – Celui Que Tu Veux
Guillaume Grand – Toi et moi
Julie Delpy – Je T’aime Tant
M. Pokora – A nos actes manqués
Marc Lavoine et Souad Massi – Paris
Mélanie Laurent – En t’attendant
MIKA – Elle Me Dit
Mylène Farmer – C’Est Une Belle Journée
Mylène Farmer – Je Te Rends Ton Amour
Noir Désir – Le Vent Nous Portera
Pink Martini – Sympathique
Rufus Wainwright – Complainte De La Butte
Sash! – Encore Une Fois (Future Breeze Radio Remix)
Sébastien Tellier – L’Amour et la Violence
Serge Gainsbourg – La Javanaise
Shy’m – Prendre L’Air
Valérie Donzelli et Jérémy Elkaïm – Ton grain de beauté
Yelle – Que Veux-Tu
Zaz – Je Veux
Zazie – Un Point C’Est Toi – Extended Remix

Get fired up like a smokin’ gun

Ayer por la tarde estaba muy cabreado. A varios problemas personales, se sumaba como guinda del pastel la decepción por Girl Gone Wild, el nuevo single de Madonna, con un estribillo irritante. Es una de mis artistas favoritas, he crecido con sus discos, y algunos como Ray Of Light suponen siempre un auténtico faro en la tormenta. Por eso mismo le exijo tanto a ella y no me conformo con lo mismo que podría sacar Avril Lavigne o Cascada.

Tan cabreado estaba, que solté bilis en varios foros y redes sociales criticando la canción y burlándome de Madonna. La gente que me llevaba la contraria me encendía más y los que me apoyaban me animaban a seguir en esa espiral negativa. Ya lo decía el otro día, necesito música que me llene, y Madonna, que siempre me la ha dado, ahora no lo hace. Sentía que me lo debía, de ahí el enfado. Y entonces leí en Twitter la frase mágica.

«Negative comments come from negative people.»

Y era verdad. Los comentarios negativos vienen de gente negativa. Al fin y al cabo, lo de Madonna sólo era una excusa, una vía de desahogo. Así que decidí cambiar de chip. Me gusta ser positivo, me gusta desprender esa positividad y atraerla. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué no invertía el tiempo en cosas más constructivas? Así que me puse la música que sí me llena. Me puse la lista My Sanctuary con las canciones de Madonna más llenas de señales, las que más me transmiten, me puse los discos de gente recién descubierta que ahora mismo me lo dan todo: Bernhoft, Penguin Prison, Yuksek, Cocoon, Graffiti6, The Black Keys…

Comprendí que Madonna no me debe nada, que las canciones que necesito ya me las ha dado y no pasa nada si ahora ella está en otra onda totalmente distinta a la mía. Que lo disfrute. Yo seguiré por mi propio camino. No podemos exigirle a la gente que cambie por nosotros, pedirles que sean como sentimos que deberían ser porque a nosotros nos conviene. Volar es eso: ser consciente de que otros también pueden hacerlo, y que está bien que así sea.

Debemos ser nosotros mismos, independientes y permitir que los demás también lo sean. En vez de pedirles cambios y desvíos, es preferible proyectar nuestra frecuencia única para atraer a otra gente de frecuencias compatibles. Los comentarios positivos vienen de gente positiva, así que seámoslo. En palabras de la película Happy Thank You More Please:

«Sadness, be gone.
Let’s be people who deserve to be loved,
who are worthy, ‘cause we are worthy.»