Two divided by zero

Pet Shop Boys son mi grupo favorito. A menudo se los cataloga como «grupo gay» y sí, es cierto, tienen en su repertorio una buena ración de música petarda y en muchas canciones describen como nadie sentimientos y situaciones del mundo gay. Pero también son mucho más que eso.

La lista de hoy es temática. No son mis 13 canciones favoritas del grupo sino los 13 temas en que mejor cantan sobre el amor. El amor universal, las pequeñas cosas que todos, gays o no, hemos sentido en algún momento. A veces basta un estribillo o un par de versos para exclamar: «¡esta canción habla de mí!».

Asi que si estás enamorado o en proceso de estarlo, si lo estuviste y no te rindes, si aprovechando que es verano te gustaría conocer a ese alguien, o incluso si a ti esto del amor te suena marciano… a todos vosotros, espero que la música de Pet Shop Boys os sirva de banda sonora.

Love comes quickly

Tenías tu vida ordenada y entonces, tarde o temprano, sin avisar, sales del metro y ahí está él.

Did you see me coming?

¿Lo habrá notado? ¿Habrás interpretado bien sus señales? ¿Le dices algo? Y qué mono es. Bueno, es más que eso, ¿verdad?

Heart

Te late el corazón. Vuelves a ser consciente de algo tan simple. Se reactiva. Es un principio.

I wouldn’t normally do this kind of thing

Hacer lo impensable. Comportarte como un tonto y como un valiente. Todo a la vez.

Closer to Heaven

Horóscopos, predicciones del tiempo… Nada de eso importa. Importa volar, sentirte en las nubes, lanzarte. Atreverte a fluir.

Forever in love

Así que el sexo era esto. Pum pum pum pum. La conexión última. Y morderte los labios para que no se te escapen palabras todavía.

It always comes as a surprise

Cuando el sol te despierta, sonríes: él sigue ahí. Seis minutos de romanticismo para describir un instante mágico.

Together

Sentirte invencible. Procurar que él también se sienta así. Juntos, un día entre dos parece mucho más que un día.

Was it worth it?

Sí: digan lo que digan, al final todo encaja, todo merece la pena.

Indefinite leave to remain

Los rodeos, los cerros de Úbeda, los eufemismos, los subterfugios, las indirectas, las metáforas. La pregunta.

Miracles

El amor consigue que comprendas la fuerza de los clichés. Ahora escribes poemas cursis porque son verdad.

Love etc.

Compartes lo aprendido. You need more, you need more, you need love…

Two divided by zero

Dos que tienden al infinito. Dos que encuentran su lugar y hacen las cosas que estaban destinados a hacer.

Ride my horse, break some bones

«Estoy cansada». Fueron las primeras palabras que Madonna dirigió ayer al público en su segundo concierto de Barcelona. Y en castellano, para que la entendiéramos todos. Luego ya volvió a ser ella: «Estoy cansada, estoy caliente». Pero había algo nuevo en esa sinceridad repentina, como cuando minutos después reconocía que no sería nada sin sus fans. Lo típico que se dice… si no eres Madonna.

Antes te conquistaba su imagen imperturbable, casi mística, pero ayer se desnudó. En todos los sentidos. Te invitaba a desmitificarla. Sí, sigue siendo esa virgen guerrera que invocan al principio del show pero también es la mujer de 53 años a quienes los corsés le aprietan ya.

Algo de esa Madonna humana se entreveía en I Fucked Up, bonus track del último disco donde reconoce su parte de culpa en el fracaso de su matrimonio. Así que se sentó y dijo que ése era su momento favorito de todo el concierto: sentarse. ¿Cómo no iba a estar cansada después de una hora moviéndose de un lado a otro para ofrecer uno de los mejores espectáculos de su carrera?

Saltos de la iglesia al infierno, matanzas en plan Tarantino, tamborileros voladores, equilibristas, cacerías caníbales, desfiles de moda ambigua, orgías pinchadiscos, viajes en tren, kame-hames… de todo y más hubo. Admitir los esfuerzos que todo eso le exigía, pararse a descansar y a beber agua, no le quitaba mérito. Al contrario.

Desmitificar es sano. Deberíamos hacerlo más, a diario, con todos y con todo. Porque no hay nada sagrado si Madonna también se cansa. No hay nadie por encima tuyo, nadie a quien adorar sobrenaturalmente. Desmitificar para querer más y mejor a la otra persona. Para reivindicarte. Entender que abrazas cuerpos, no ideas.

Hot Chip – In Our Heads

«Look at where we are
Remember where we started»

In Our Heads es un disco de celebración. Porque no es frívolo celebrar las cosas conseguidas. Pequeños objetivos antes que grandes metas. Con unas letras que conquistan por su desnudez, el cantante, Alexis Taylor, desgrana la felicidad de su actual día a día: un corazón que vuelve a latir y otro cuerpo en la cama.

Después de cinco discos, los de Hot Chip redondean su fórmula de emoción bailable. Ya en Motion Sickness te arrastran a su batidora de influencias. No sabes si estás en una disco de los setenta, en los ochenta más electrónicos o en un revival noventero, pero bailas con ganas. Tienes una misión: contarle al mundo que sonríes.

Hay amor, hay baile y también hay sexo del bueno, claro, como en ese final épico de Don’t Deny Your Heart: gemidos orgásmicos encima de una base bien cargada de bongos y sintetizadores y guitarras. Incluso hay espacio para un par de baladas. Look At Where We Are es un homenaje a los caminos recorridos: qué fácil parece todo una vez coronas la cima y qué bien sienta respirar ese aire elevado.

Paso a paso, llegas a ese punto en el que hasta títulos a priori nada luminosos como These Chains te dan pie a escribir canciones eufóricas, de las de poner las manos en alto en plena fiesta playera. Casi chill-out termina la preciosa Let Me Be Him, pero antes hay siete minutos de crecimiento y éxtasis: una intro acapella, con pajaritos, a la que poco a poco se van sumando cajas de ritmos y coros. Puro himno.

El tema clave del disco sin duda es How Do You Do?. Te atrapa por su sinceridad y, antes que te des cuenta, brincas por tu habitación al dictado de Hot Chip. Y es que ese bajo es irresistible. El bajo y cada explosión post-estribillo. ¿Cómo lo hace? No lo sabes, pero te ha conquistado. Estás vivo y bailas. Será que a la quinta va la vencida.

«A heart is not for breaking
It’s for beating out all the life it needs to beat again 
How do you do it? 
You make me wanna live again»

Entrance at Rudebrook

«Escucha esto»… La magia de esta frase. Alguien quiere compartir contigo una canción y la escuchas con curiosidad, con un temblor, intuyendo ya que es un momento decisivo: esa canción pasará a formar parte de tu historia. La vida es una sucesión de canciones. Las que te recomiendan y las que descubres por tu cuenta.

Vives, aprendes, creces, tus gustos se amplían. Pero algunas canciones te acompañarán siempre. Te hacen recordar, llorar, sonreír, les aplicas nuevos recuerdos. Los mensajes cambian, es curioso: las escribieron hace mucho tiempo pero siempre hablan de ahora. Es magia. La música es magia. Y conviene compartirla.

Sí, hoy toca un resumen de mi vida y mis (casi) 30 años a través de 13 discos y 30 canciones fundamentales.

El primer disco que recuerdas. Mi infancia, mis viajes por Europa. Siempre supe que acabaría sintiendo La fuerza del destino, aquello de «Dos cines y un par de conciertos…».

Las ganas de sentirte integrado, las primeras fascinaciones, la furia, la lucha. La adolescencia, en definitiva, y siempre hay un disco que la resume. «But I’m not whining, I’m still smiling».

Hay grupos a los que siempre guardarás especial cariño porque con su música te abrieron la puerta a un mundo que llegaste a creer que no existía. Aqua me dijo: ven.

Cierras la puerta de tu habitación, te acurrucas en la cama y, abrazado a la almohada, te preguntas si alguna vez sentirás algo más que sueños. Hay discos que se tienen que escuchar así.

El primer disco «serio». Todos tenemos uno. Al principio tampoco le haces mucho caso, te gustan tres o cuatro canciones, las demás son demasiado raras. Pero el disco no te suelta, aparece en tu vida una y otra vez, siempre oportuno. Y sin saber cómo, se convierte en tu favorito. Tu religión.

Es curioso, descubres un disco gracias a tu primer amor y acabas asociando sus canciones a todos los que llegan después. Será que las estrellas siempre indican el camino.

Cuando por fin comprendes lo que eres, o más que comprenderlo, lo asumes con toda su magnitud, lo abrazas, lo disfrutas. Y bailas. Sigues bailando para que otros chicos neoyorkinos bailen contigo.

El primer disco que te compras a ciegas. Porque te gusta la portada, porque algo en él dice: «cómprame». Y lo pones sin parar, te fuerzas a que te guste, porque intuyes que así, por fin, entenderás de música.

Ese disco que asocias a una de las mejores épocas de tu vida. Cuando sonreías sin darte cuenta. Además, en el descaro colorista de MIKA hay algo de bandera. Ser uno mismo siempre.

A veces un cantante significa tanto que tienes que quedarte con todas sus canciones. Lover of Life, Singer of Songs. Qué bonito que te recuerden así.

Demasiado pronto, llegó este disco. O quizá no. Quizá tenía que estar ya ahí para que Brandon me cogiera en brazos desde el primer momento. Sus grititos en el oído.

A veces un disco, sobre todo una canción concreta, Invasión, habla de ti. Otros dicen que es triste pero a ti no te lo parece. No sabes muy bien de qué trata pero de algún modo la comprendes como si te hubiera salido de dentro.

Un año como 2012, que empieza con este disco, tiene que ser un buen año. Tantas páginas escritas y tantos sentimientos descubiertos. Seguiremos explorando los océanos.

Alejandro Sanz – No Es Lo Mismo
7 años que empezaron con esta canción. No fue lo mismo, no.
Andrea Corr – State of Independence
¿Depender de la independencia?
BWO – Chariots of Fire
It’s a brand new day, things will go my way… Filosofía de vida.
Céline Dion – A New Day Has Come (Radio Remix)
De noche parece mentira, pero el sol siempre vuelve a salir.
David Bowie – Sound And Vision
Las preguntas fundamentales.
Dido – Everything To Lose
Ya lo entendí, se trataba de hacerte tan fuerte que puedes saltar al vacío.
El Pescao – Buscando El Sol
Happy Thank You More Please.
Empire of the Sun – We Are The People
Londres. Y de repente, el último verano.
Fangoria – Hombres
Malditos los hombres, suerte de los hombres.
FM Belfast – Par Avion
Quién me iba a decir que acabaría deseando una casa en el Caribe…
Gloria Estefan – Don’t Let This Moment End
Cuando alguien me abraza, siempre me acuerdo de esta canción.
Julie Delpy – Time To Wake Up
Dejar ir. Lección imprescindible.
Lady Gaga – The Edge of Glory
Mi 2011 suena así.
Rihanna – We Found Love
Y no me canso, ya lo ves.
Rufus Wainwright – Out of the Game
Granada y sus profecías.
Saint Etienne – A Good Thing
Las cosas buenas. Ahora ya sé disfrutarlas.
Whitney Houston – It’s Not Right But It’s Okay (Thunderpuss Remix)
«Tienes que pensar en ti», me dijo el mismo amigo que me descubrió esta canción.

Scissor Sisters – Magic Hour

Baby Come Home, cantan Scissor Sisters para abrir su disco. Parece dedicada a sus fans de siempre, que me consta estaban algo recelosos. Pero ya en ese primer tema queda claro que Magic Hour es más fiel al estilo clásico del grupo de lo que habían vendido con los primeros singles o incluso el artwork.

Ya me parecía bien que probasen nuevos terrenos, ojo. Suelen gustarme los discos «raros» de los grupos de los que no soy muy fan. Shady Love es tan raruna como impecable en su descaro, Let’s Have A Kiki hipnotiza y aunque Only The Horses no llegaba a repetir el éxtasis poligonero de We Found Love, valoré el esfuerzo.

De Night Work disfruté especialmente la segunda mitad, la más guarra y sudorosa, pero en Magic Hour me voy a lo opuesto. Las canciones del Jake Shears enamorado, el que en Best In Me mueve las caderas porque ha encontrado alguien que le llena y saca lo mejor de él. Que para eso está el amor, para recordarte todas las cosas buenas que ya tenías, que te las creas y las saques fuera. Eres imparable.

Por supuesta, también me ponen esos arranques noventeros en Somewhere (trance, o casi, del bueno, del que te lleva por las nubes y no te suelta) y Self Control, que sería aún mejor si durase algunos minutos más, larga como su prima Invisible Light, la joya del disco anterior.

Pero me gustan los Scissor Sisters que no fuerzan las cosas. Los que se dejan llevar por el calor veraniego y abrazan el ritmo de las palmeras. San Luis Obispo significa el paraíso, tienes un cóctel en la mano, la puesta de sol delante. Puedes subirte, si te apetece, al podio; contonearte al ritmo de las guitarritas. ¿Para qué necesitar más? La felicidad es así de fácil.

The difference between delight
And loneliness could be a one way flight
In these San Luis Obispo nights