Yasutaka Tsutsui – Hombres salmonela en el planeta porno

A la altura de Haruki Murakami, Yukio Mishima y Yasunari Kawabata, hoy por hoy uno de mis autores japoneses favoritos es Yasutaka Tsutsui, y eso que sólo he leído dos libros suyos (los dos que han salido en España): Hombres salmonela en el planeta porno y Estoy desnudo.

Sus historias rebosan ironía, coquetean con la ciencia ficción y la sexualidad. Están protagonizadas por gente normal, anodina, que de repente se encuentran en la situación más absurda posible por culpa de las normas y las costumbres de la sociedad. Un trabajador que de la noche a la mañana, y sin saber porqué, ve cómo todas sus intimidades se exponen y comentan en la prensa y los altavoces del metro y la televisión y los paneles publicitarios. Un grupo de mujeres que se emperra en construir una isla artificial con millones de bolas de pachinko como base. Un fumador que se convierte en la última persona que fuma en el mundo, al estar su actividad perseguida bajo pena de muerte. Unos científicos que tienen que adentrarse en un planete inhóspito de fauna ninfómana. Un hombre que por una serie de desgracias acaba desnudo y sin dinero en medio de una gran metrópolis. Etc.
Tengo ganas de que traduzcan alguna de sus novelas, porque de momento sus dos libros de relatos me han parecido extraordinarios. Una mirada corrosiva al mundo actual con un estilo ágil y un lenguaje fresco.

Duma Key

Aún no me lo he empezado (me faltan 100 páginas de Los hombres que no amaban a las mujeres), pero ayer por fin, después de casi 2 meses de retraso, me llegó Duma Key. Podría ser el single comeback de O-Zone, pero no, es el último libro de Stephen King. Y le dedico una entrada porque es un tocho de 700 páginas y no sé cuándo lo terminaré (dudo que lo devore tan rápido como Los hombres que no amaban a las mujeres), pero quería alabar su portada+contraportada. Hacía tiempo que no veía algo tan espectacular e impactante. Parece un cuadro de Dalí, rescatado del desván de algún galerista despistado.

La historia tiene buena pinta. Por curiosidad, me he leído la primera página y me ha dejado K.O, muy poética. En apenas cuatro párrafos, ya le da mil vueltas a sus decepcionantes últimos libros (con la excepción de los últimos tomos de La Torre Oscura y Cell, que no empezaba mal, lleva años sacando historias insulsas que ni siquiera están a la altura de los peores libros que escribió en los 80 y 90). A ver qué se esconde detrás de esta seductora portada. Más soporífero que La historia de Lisey no puede ser.

Stieg Larsson – Los hombres que no amaban a las mujeres

Yo creo que hay un antes y un después de leer (y disfrutar) a Haruki Murakami. A partir de ese momento, ya no te asustarán los libros en los que no ocurre nada. Es decir, historias en las que ocurren cosas, sí, pero en el interior de los personajes, cambios y evoluciones que suceden de forma sutil, narraciones dónde lo importante no es sólo lo que se dice, sino también cómo se dice, hechos que no serían nada sin una cuidada ambientación y unos personajes humanos y carismáticos. Estamos tan acostumbrados a las orgías frenéticas de las películas y los bestsellers estadounidenses que a veces estas historias de ritmo pausado pueden hacerse difíciles de digerir, pero llenan (y alimentan) mucho más.

Los hombres que no amaban a las mujeres es el primer libro de la saga Millenium de Stieg Larsson, una saga de diez libros planeados que al final se ha quedado en trilogía, al morir el autor con sólo tres libros escritos.

Si empezáis a leerlo, no hagáis caso de las críticas y frases publicitarias y comentarios. Aparcad todos esos «ritmo trepidante», «trama llena de acción y misterio y crímenes», «novela negra que te deja sin respiración», «investigación que te atrapa desde la primera página», etc. Es mentira. Es como cuando intentan vender todos los libros de Stephen King como si fueran de terror (tema que trataré en otra entrada). Puro marketing.

Los hombres que no amaban a las mujeres no es una novela policíaca. O no es sólo eso. O es mucho más que eso. Es la historia de dos personas solitarias en un punto crítico de sus vidas; necesitan un cambio; no se conocen, pero se necesitan el uno al otro. Es la historia del éxito y el fracaso y las miserias de una familia. Es la historia del retiro voluntario de un periodista en una diminuta isla del nordeste de Suecia, aislada del mundo, durante un invierno helador. El periodista intentará resolver un antiguo caso, pero en el fondo está intentando reencontrarse a sí mismo. Los hombres que no amaban a las mujeres no es un capítulo de CSI, sino una excelente muestra de cómo nos refugiamos en las cosas más absurdas para sobrevivir en un mar de hielo, pero sobre todo de cómo en esas cosas absurdas descubrimos una brújula, vieja, oxidada y medio rota, pero esperanzadora.

Un Sant Jordi con Taro Gomi

Después de un mes de estrés y preparativos y caos en la librería, ayer fue el gran día, con excelentes resultados tanto en la parada como en la tienda, esto último gracias a la inestimable ayuda de mi hermano Eric y, por supuesto, Enric.

Si algo bueno tiene el barrio de la Sagrada Familia (aparte de que es bonito y tranquilo y está situado en Barcelona), es su gente, muy de pueblo en el sentido de que son amables, simpáticos y de apoyar los negocios del barrio. No son caras grises de una ciudad gris.

¿Los libros de la jornada? Pues, afortunadamente, muchos y muy variados, no como el año pasado que todo fue «El juego del ángel«. Este año hemos tenido «Los hombres que no amaban a las mujeres» (¡tengo ganas de leerlo desde el 1º día que salió, meses antes del hype histérico, pero siempre lo dejo para más adelante), «Anatomía de un instante«, «La soledad de los números primos» (¡espectacular!), el mediático «Crackòvia» (pero de diseño impecable), «L’últim home que parlava català» (el título me parece fantástico pero temo que sea un peñazo, el único Premi Ramon Llull que me ha gustado, y de hecho es mi libro favorito ever y dio fruto a mi nick virtual es «El sexe dels àngels» de Terenci Moix), «Barcino«, «Olor de colònia«, «Esperadme en el cielo» de Maruja Torres (featuring al Montalbán y al Terenci, tengo ganas de leerlo), «La crisis ninja«, los Gerónimo Stilton de rigor para los niños (y maldigo a los 80/90 por no haberlos tenido, aunque tuviéramos los grandiosos «Tria la teva aventura«) y muchos otros.

Pero mola porque los clientes no sólo compran los libros «de quedar bien», también se atreven con libros de culto, libros clásicos, libros de bolsillo, rarezas, libros de arte, etc. La librería es diminuta pero intentamos tener una buena selección.

No llegó a tiempo el libro que tenía pedido para Enric (nota para el distribuidor: ¿para qué me enseñas libros de Sant Jordi que no me vas a traer por Sant Jordi?) y del que pronto (espero) os hablará él mismo, pero a cambió le obsequié con otro que sé que quería, «Out», con un argumento un poco a lo capítulo policíaco de Mujeres Desesperadas a la japonesa.

Y él se vio ante el reto de regalarle un libro sorprendente a un librero, comprado en su propia librería, teniendo en cuenta que todo lo que me interesa ya lo tengo adquirido o en el punto de mira. Pero Enric me conoce muy bien y siempre sabe sorprenderme, esta vez fue con «Gargots amb Taro Gomi i tu», libro de un ilustrador japonés del que me declaro fan desde ya mismo. Mucho humor, mucha complicidad con el lector, mucho dibujo que cualquiera podría haber dibujado… si tuviera la gracia de Taro Gomi. Encima Enric tiene un dibujo de cuando iba a la guardería igual que el de la portada, jajaja.

En resumen, un día redondo.