Francesco Piccolo – Momentos de inadvertida felicidad

Ahora mismo eres feliz. Vas por la calle tan tranquilo, pensando en tus cosas, y algo ocurre o algo ves, algo intrascendente, que te lleva a darte cuenta de un hecho tan simple: eres feliz. Puede ser alguien saltando al recibir una llamada, los cambios de cartel en las marquesinas, el olor de los bares en los que no has entrado…

Te creías el único testigo de esos instantes en los que el mundo pareció desnudarse. Pero en Momentos de inadvertida de felicidad alguien ha recogido todas esas pequeñas cosas que te hacen feliz. Las aventuras de una botella de vino, cuando llega la persona a la que le guardabas el sitio, el mundo que ves desde tu toalla.

Son instantes cazados al vuelo, una especie de blog temático en forma de libro. Recuerdos y sensaciones, notas en una servilleta, flashes que te hacen sonreír porque en muchos casos te identificas con ellos, y con los que no, deseas vivirlos algún día. Te fijarás mejor la próxima vez que vayas a una fiesta.

Un libro para regalar. Para sentirte bien. Para tenerlo cerca, en la estantería o la mesita de noche, y abrirlo al azar uno de esos días transparentes en los que parece que nada ocurre. «Ah, sí», susurrarás, ya más sereno. Otra cosa para añadir a tu catálogo de momentos de inadvertida felicidad: los libros que cierras con una sonrisa.

La lista de todas las casas que se habitan en una vida. El número exacto de besos que se están dando en este momento. Me gustaría que ninguna puerta se estuviera cerrando, que ningún ser humano estuviera tosiendo, que ningún ciudadano no se sintiera ciudadano; y que siempre en este momento alguien estuviera diciendo: qué bonito es vivir aquí. Aunque fuera para sus adentros.

Anjali Banerjee – La librería de las nuevas oportunidades

«No huyas de la felicidad.»

El cliente alucina. Has dado con el libro que buscaba, aunque sólo te había dado pistas vagas del argumento y algún color presente en la portada. Eso, o los gustos generales de la persona a quien habrá que regalar tu recomendación. Cuatro pistas y ves cómo el libro brilla en la estantería, un último ejemplar esperando a ese cliente.

Esta novela es un homenaje a eso. Al oficio de librero, entendido no como la persona que te señala en qué estantería se esconden los libros policíacos, sino librero como sinónimo de persona que encuentra libros, tu libro, el que buscabas a menudo sin saberlo. Es un oficio bonito, que cambia o serena vidas. La protagonista lo aprenderá sobre la marcha. Tiene el don, falta sacarlo a flote.

La librería de las nuevas oportunidades reivindica también los autores clásicos, su espacio en las buenas librerías. Pero el título hace referencia sobre todo a un volver a empezar íntimo. Después de una ruptura, de un divorcio. Cómo asusta el futuro. Cómo te encierras en tu egoísmo. Y cómo aprendes otra vez, poco a poco, con la ayuda de ese alguien especial, a compartir.

Regalazo el de mi amiga María. En la línea de la magia de la novela, por cierto: vi un ejemplar en una librería y una hora después, descubrí que ella me lo había comprado ya. Y quién mejor que ella para hacerme llegar este libro sobre tirar p’alante aunque no siempre te sientas a salvo. Arriesgar porque merece la pena.

David Levithan – A de Amor

A de amor es la novela más bonita que he leído este 2012. En realidad no sé si es un novela. Podría ser un diario original, o el recopilatorio de muchas entradas de blog. El título inglés, The Lover’s Dictionary lo describe bien: un romance en forma de diccionario. La idea es muy potente.

Cada «capítulo» consta de una palabra y la descripción que el narrador asocia a ella. Es un libro sincero, porque así es como se recuerdan las historias. No por orden cronológico, sino por esos instantes que las definen: los puntos de inflexión, las cosas pequeñas, las sensaciones, los darte cuenta, los pasos dados, las conversaciones sacadas de contexto, los miedos y las ganas, los olores.

Las entradas pueden ser de una frase o cuatro párrafos, y curiosamente las más cortas se intuyen las más significativas. Son como ventanas abiertas a un mundo del que vas uniendo puntos, levantando sábanas para conocer a sus dos habitantes. La cama convertida en universo. Imposible no emocionarse o sentirse identificado, un cosquilleo constante.

A modo de ejemplo, un par de las entradas más cortas y otra de las más largas:

Reproche
No me gusta que uses mi champú porque cuando lo haces tu pelo huele a mí, no a ti.

Voluminoso
Ya he pasado casi cinco mil horas dormido a tu lado. Eso tiene que significar algo.

Catalizador
Me sorprendió, aún me sorprende, que fueras tú quien lo dijera primero.
En cierto modo yo era un ingenuo que esperaba que esas dos palabras aparecieran en negrita con música de fondo. Pero, en cambio, el momento fue de lo más corriente. Había terminado la película y me levanté para apagar el televisor. No lo hice inmediatamente: habían pasado unos minutos desde que aparecieron los últimos títulos de crédito y seguíamos sentados en el sofá, tus piernas sobre las mías, tu mano rozando la mía. Por fin el vídeo terminó y la pantalla se quedó azul.
-Ya voy yo -dije.
Me dirigía hacia el aparato cuando dijiste:
-Te amo.
Nunca te lo pregunté, pero siempre me haré la misma pregunta. ¿Qué pasó en ese instante que te hizo ser consciente de ello? O, si ya lo sabías desde hacía tiempo, ¿qué te impulsó a decirlo precisamente entonces? Me encantó oírlo, me encantó tanto que con las prisas de decirte que también yo te amaba dejé la tele encendida, dejé que esa luz azul nos bañara un ratito más, y volví al sofá, a tu lado. Estuvimos un rato abrazados, sin saber muy bien qué pasaría entonces.

Creo que el mayor mérito del libro es que te invita a elaborar tu propio diccionario. Porque cada historia tiene uno y merece la pena recogerlo. Mientras escribía esta frase, me ha sonado en el móvil su melodía, la de Él, he sonreído y así he descubierto la primera entrada de la que me dejaría dejar constancia: Canción.

Denton Wench – En la juventud está el placer

Que me regalen un libro es lo mejor. Pero si además alguien se arriesga con un libro poco conocido porque cree que encajará conmigo… eso ya no tiene precio. Éste me lo regaló el chico de las mil cámaras por mi cumpleaños y fue un repóker de aciertos: título, portada, argumento, vida del autor (gay e inválido a principios del siglo XX, casi nada); incluso la editorial, porque quiero empezar a coleccionarla

No es una novela de iniciación, o al menos no la típica. Orvil es un adolescente en el primer verano de su adolescencia, pero tiene poco de inexperto. Sus fantasías son las de un adulto. Enlaza experiencias reales con visiones, esas asociaciones de ideas extrañas que nunca reconocerías en público. Morbos que tú también has tenido, flashes de un instinto primario, previo a la humanidad o a la sociedad.

Tal es la precisión para los detalles de Denton Wench que más que recordar parece que esté viviéndolo todo al ritmo que lo escribe. Todas las imágenes, desde los destellos que arranca el sol a los pelos de una pierna, hasta una bandeja de pasteles, tienen una carga erótica importante. Una cámara de cine en perpetua erección.

Llega un día en el que asumes quién eres y aprendes que la única forma de sobrevivir es sonriendo. Contestando al mundo con tu sonrisa. Y En la juventud está el placer es un homenaje a eso. Al día que descubres tu fuerza, la rareza que te hace único, y ya no hay quien te pare. La sonrisa no es un escudo, es tu ariete.

Javier Cánaves – Limpieza y absorción

No sé hablar de poesía. Escribirla tampoco. Por eso admiro tanto a quienes la escriben. No suelo comprarla pero, de vez en cuando, algún libro de poesía salta a mis manos, como una libélula roja contra el pecho. Y le doy la bienvenida, porque a las cosas que te saltan encima hay que decirles hola con una sonrisa.

Limpieza y absorción es un pequeño poemario sobre el amor, la escritura, la vida en una ciudad, las piscinas azules, las guerras diarias. La monotonía y las cosas que la rompen. Dicho así parece poca cosa. Y en la mesa de la librería, verás que el libro es pequeño, diminuto incluso. Pero algo tiene que te hace cogerlo.

«¿Por qué las modelos nunca se acuestan con poetas?», pregunta la contraportada. Se ofrecen cuatro respuestas posibles y a ti se te ocurren muchas otras. También se te ocurren argumentos con los que rebatir la frase. Compras el libro, en cualquier caso. Para que te inspire, para que te remueva por dentro. Y lo hace. Le has dicho hola y él te ha abrazado. Es un buen libro de poemas, sí.

ESTE DESEQUILIBRIO
El escritor es una mezcla
de detective y médium.
Trabaja con mapas, voces y sospechas.
En las encrucijadas da lo mejor de sí.
Por eso las alienta. Vive solo,
aunque su casa esté tomada
por decenas de familiares.
Entiende mejor lo de afuera que lo de adentro.
Este desequilibrio es la literatura.
De la ventana a la mesa de trabajo.
El vértigo surge antes o después,
jamás durante. Durante es la magia,
la intuición. El escritor ama mejor
en las palabras que en los hechos.
Nunca escribe auténticas frases de amor.
Le gustan las nubes, las paradas de taxi.
Conoce la trampa y se burla de ella.
No sabe de qué otra forma defenderse del miedo.