En los estantes del supermercado nuevo, no tienen algunos productos a los que estaba acostumbrado. Poco o mucho, siempre asusta probar algo distinto. A mí sí, al menos. Pero aunque tenga que cambiar de gel de baño o de marcas de comida, prefiero que me traten bien las dependientas simpáticas. Iba siendo hora de pensar en mí.
Hay cambios pequeños, hay cambios trascendentales, hay cambios que parecen (solo parecen) insignificantes. Todos dan vértigo y algo de pereza. Todos son necesarios para avanzar. Porque paso a paso, te acercas a esa persona que quieres ser, ese lugar donde quieres estar. No hay prisa pero sí muchas ganas, y las ganas siempre te propulsan más allá. ¿Ya te lo vas creyendo? Sigue leyendo
