Fire in me

A las cinco de la tarde, me da por planchar el polo que me sienta mejor. Decido combinarlo con otro pantalón que no sea el de siempre. Hoy voy a estrenar las bambas blancas que compré el otro día. En cuanto las saco de la caja vuelven a gustarme tanto como me gustaron en la tienda. Me pongo mi colonia favorita antes de salir de casa. No he quedado con nadie: solo salgo a dar una vuelta. Me apetece escuchar algo de música mientras paseo, verme pasar frente algunos escaparates, disfrutando de la sonrisa cómplice de mi reflejo. Ya en la calle, empieza a llover un poco pero no me importa. De todos modos pensaba limpiar los zapatos al regresar. Sí, estos los cuidaré.

Fotografía: Ragazzo Seducer.
Banda sonora: John Newman.

How about that

El encanto se pierde al tener que explicártelo. Te quedas mirando ese callejón al que yo iba a sacar una foto y cuando te hablo de su luz, asientes no muy convencida. Hago la foto igualmente, para algo he vuelto sobre mis pasos, y después seguimos fluyendo por Barcelona como nos gusta hacer siempre que vienes. Encuentro la foto al día siguiente en mi móvil; en ella veo lo que debiste ver tú: solo un callejón con unos hierros a la derecha y el logo rojo de una empresa. La borro. Nunca subiría algo así a mi Instagram. Pero sigo pensando que algo había en aquel momento, algo que me hizo detenerme y regresar. Eso también se esfumó.

Fotografía: Boulette Paris.
Banda sonora: JONES.

Little lies

Dije que estaba en otro sitio solo por el placer de que nadie supiera dónde buscarme. No sé por qué lo hice. Supongo que lo necesitaba. Una pequeña mentira de supervivencia: tomar un desvío, pasear por donde no debía, alargar el momento en que llegaría a mi destino y todo continuaría según lo previsto. Eran las calles de siempre pero esa noche me parecieron distintas. La esquina vacía del restaurante, un chico estudiando a deshoras al otro lado de la cristalera de la cafetería, ese parque pequeño en el que nunca me fijo. Caminé así un rato más, como si no tuviera rumbo, disfrutando al recordar que hay otras maneras de llegar al mismo punto.

Fotografía: Hoscos.
Banda sonora: ODIE.

Not the one

Y aquí seguimos los dos, buscando lo que casi tuvimos pero no pudimos darnos. Entonces no era el momento, faltaba algo, deseabas algo distinto. Esas cosas que se dicen y que son verdad pero nunca son del todo sinceras. Ahora te veo buscando cerca lo que no buscabas cuando nos conocimos y me da pena porque todo ha cambiado, incluso el momento, menos yo que sigo siendo el mismo. En el fondo sé que ese fue el problema: que yo era yo. Tú mismo lo dijiste sentado en mi sofá: «no eres tú». Fantaseo con cómo sería cambiar, convertirme en otra persona. Alguien que supiera conquistarte. Pero también sé que eso es imposible; nadie podría cambiar tanto. Seguiré consolándome con que entonces no era el momento. Así se hace más fácil seguir adelante. El tiempo es lo único que cambia y ahora ya es otro momento que tampoco será el nuestro.

Fotografía: Hoscos.
Banda sonora: Mikky Ekko.

Waiting for you

No escribir también puede formar parte del proceso de escritura. Ahora mismo tengo el cuaderno con el borrador de mi próximo libro en el escritorio, junto al ordenador, a la espera. Es bueno dejar aparcado el manuscrito para coger distancia antes de revisarlo. ¿Cómo va a crecer lo escrito hasta convertirse en novela si yo no crezco por el camino? No debo tener prisa por terminar: mejor acumular experiencias, anotar ideas, enfriar la mente para enfrentarme a lo escrito como si fuera un nuevo lector. Que así la pasión no me ciegue cuando tenga decidir lo que funciona y lo que hay que mejorar o directamente eliminar. No negaré que incluso ahora miro el cuaderno con ciertas ganas, pero hasta que llegue el momento me entretengo con otras historias. Aprovecho para escribir mientras no escribo. Me entreno. Quiero ser capaz de dar lo mejor de mí mismo cuando construya y remate por fin mi segunda novela.

Fotografía: An incognito blogger.
Banda sonora: The Aces.