L’amour à la française

Llevo un tiempo muy francés. Películas como Pequeñas mentiras sin importancia, grupos como Cocoon… Lo cierto es que desde que vi la mágica Midnight In Paris, es como si Francia hubiera irrumpido en mi vida. Y recibo puntualmente numerosas señales que me recuerdan que tengo que volver a París. Abro mi Tumblr y siempre hay una foto de esa ciudad; leo un libro, veo una película o una serie y París me guiña un ojo desde sus páginas y fotogramas.

Me apetece viajar a París solo. La gente me dice que cómo me voy a ir solo a la ciudad del amor, y yo les digo que cómo no iba a hacerlo. París ya la conozco, fui hace 8 años, y ahora me apetece explorarla a solas. Es una ciudad que me gusta tanto que estando allí solo cogí el metro una vez. Cada calle era tan bonita que merecía la pena cruzar a pie la ciudad entera, de punta a punta. Esta vez haré lo mismo, pero me empaparé de cada rincón. Y como el protagonista de Midnight In Paris, me dejaré guiar por la magia.

Estoy tan afrancesado que llevaba tiempo dándole vueltas a crear una playlist con canciones en francés. Algunas de mis favoritas y otras recién descubiertas. Hay, por supuesto, cantantes y grupos autóctonos como Serge Gainsbourg y Air pero también artistas invitados como Rufus Wainwright o Pink Martini, hay incluso actrices metidas a cantantes (Julie Delpy y Mélanie Laurent). Por supuesto, hay clásicos inevitables como La vie en rose o Voyage, Voyage pero también el inesperado pastilleo de Encore Une Fois o la atmósfera envolvente de Jamais Dû. Disfrutad de París, de Francia y del amor a la francesa.

Air – Sexy Boy
Alice Gastaut et Adrien Antoine – Je ne peux plus dire je t’aime
Alizée – Hey! Amigo!
Carla Bruni – Le Toi Du Moi
Céline Dion – Incognito
Christophe Maé – Je Me Lâche
Christophe Willem – Jamais Dû
Desireless – Voyage, Voyage
Dionysos et Olivia Ruiz – Tais-Toi Mon Coeur
Edith Piaf – La vie en rose
Etienne Daho – Au Commencement
Fatals Picards – L’amour à la française
Françoise Hardy – Celui Que Tu Veux
Guillaume Grand – Toi et moi
Julie Delpy – Je T’aime Tant
M. Pokora – A nos actes manqués
Marc Lavoine et Souad Massi – Paris
Mélanie Laurent – En t’attendant
MIKA – Elle Me Dit
Mylène Farmer – C’Est Une Belle Journée
Mylène Farmer – Je Te Rends Ton Amour
Noir Désir – Le Vent Nous Portera
Pink Martini – Sympathique
Rufus Wainwright – Complainte De La Butte
Sash! – Encore Une Fois (Future Breeze Radio Remix)
Sébastien Tellier – L’Amour et la Violence
Serge Gainsbourg – La Javanaise
Shy’m – Prendre L’Air
Valérie Donzelli et Jérémy Elkaïm – Ton grain de beauté
Yelle – Que Veux-Tu
Zaz – Je Veux
Zazie – Un Point C’Est Toi – Extended Remix

Get fired up like a smokin’ gun

Ayer por la tarde estaba muy cabreado. A varios problemas personales, se sumaba como guinda del pastel la decepción por Girl Gone Wild, el nuevo single de Madonna, con un estribillo irritante. Es una de mis artistas favoritas, he crecido con sus discos, y algunos como Ray Of Light suponen siempre un auténtico faro en la tormenta. Por eso mismo le exijo tanto a ella y no me conformo con lo mismo que podría sacar Avril Lavigne o Cascada.

Tan cabreado estaba, que solté bilis en varios foros y redes sociales criticando la canción y burlándome de Madonna. La gente que me llevaba la contraria me encendía más y los que me apoyaban me animaban a seguir en esa espiral negativa. Ya lo decía el otro día, necesito música que me llene, y Madonna, que siempre me la ha dado, ahora no lo hace. Sentía que me lo debía, de ahí el enfado. Y entonces leí en Twitter la frase mágica.

«Negative comments come from negative people.»

Y era verdad. Los comentarios negativos vienen de gente negativa. Al fin y al cabo, lo de Madonna sólo era una excusa, una vía de desahogo. Así que decidí cambiar de chip. Me gusta ser positivo, me gusta desprender esa positividad y atraerla. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué no invertía el tiempo en cosas más constructivas? Así que me puse la música que sí me llena. Me puse la lista My Sanctuary con las canciones de Madonna más llenas de señales, las que más me transmiten, me puse los discos de gente recién descubierta que ahora mismo me lo dan todo: Bernhoft, Penguin Prison, Yuksek, Cocoon, Graffiti6, The Black Keys…

Comprendí que Madonna no me debe nada, que las canciones que necesito ya me las ha dado y no pasa nada si ahora ella está en otra onda totalmente distinta a la mía. Que lo disfrute. Yo seguiré por mi propio camino. No podemos exigirle a la gente que cambie por nosotros, pedirles que sean como sentimos que deberían ser porque a nosotros nos conviene. Volar es eso: ser consciente de que otros también pueden hacerlo, y que está bien que así sea.

Debemos ser nosotros mismos, independientes y permitir que los demás también lo sean. En vez de pedirles cambios y desvíos, es preferible proyectar nuestra frecuencia única para atraer a otra gente de frecuencias compatibles. Los comentarios positivos vienen de gente positiva, así que seámoslo. En palabras de la película Happy Thank You More Please:

«Sadness, be gone.
Let’s be people who deserve to be loved,
who are worthy, ‘cause we are worthy.»

Final Fantasy XIII-2

«Let’s change the future. Together.»
Caius Ballad, el enemigo principal de Final Fantasy XIII-2, está empeñado en cambiar el pasado, incluso si para lograrlo tiene que dinamitar su línea temporal y destruir el mundo. Tampoco puedes culparle: le mueve algo tan humano como el miedo a la muerte. No quiere resignarse a aceptar las cosas malas y seguir adelante.

A veces te obsesionas tanto con cambiar el pasado, lamentarte de los errores y desear un cambio, que olvidas lo que sí está en tus manos: puedes mejorar el presente, gracias a todo lo que aprendiste en el pasado, para cambiar el futuro. Sonosas que vas aprendiendo sobre la marcha, experiencia a experiencia.

La historia de este juego ha sido el apartado que menos alabanzas ha recibido y en cambio es lo que yo más he disfrutado. Los protagonistas se despiertan un día convertidos en expertos en física cuántica, viajes temporales, realidades alternativas, paradojas… Se enfrentan a dilemas con un aplomo admirable. Viajan arriba y abajo, de una época a otra, cambiando, adelantándose, reconstruyendo ese futuro que les pertenece. Gran trabajo por parte de los guionistas para hilvanar una historia llena de saltos y conceptos complejos pero manteniendo al jugador siempre orientado e informado.

Por lo demás, las críticas de este juego han sido bastante positivas porque corrige muchos de los aspectos más cuestionables de Final Fantasy XIII. Square-Enix tomó buena nota de lo que pedía la gente: escenarios más grandes, minijuegos, misiones secundarias, ciudades… y todo está aquí, con otros añadidos menores (por ejemplo: ahora tu tercer acompañante es uno de los monstruos que hayas capturado) que, sí, divierten y redondean la experiencia pero, siendo sinceros, tampoco ofrecen nada revolucionario si no te gustó la primera entrega.

Lo que más me ha gustado ha sido la mecánica para cambiar de época en cualquier momento. Si no sabes cómo avanzar o quieres alguna misión más entretenida, el propio juego te invita a hacerlo. Esta libertad es un cambio bienvenido después de los claustrofóbicos pasillos de, donde la única opción era seguir adelante.

Los escenarios es algo que siempre he valorado en los videojuegos. La posibilidad de viajar a mundos de belleza extraterrestre (siempre me río de la gente que alababa Avatar por sus paisajes… cómo se nota que en general no juegan a videojuegos, hasta un título menor puede tener escenarios más imaginativos y espectaculares).

Ya en Final Fantasy XIII los escenarios eran espectaculares pero diría que en esta secuela, hay más variedad o vistosidad: ruinas flotando en el espacio, ciudades futuristas llenas de neones como recién salidas de Blade Runner, cárceles virtuales, llanuras apocalípticas, florestas exuberantes. Y en muchos casos, con cambios metereológicos y distintas versiones según la época. Más de una vez me quedaba con la boca abierta.

La aventura principal no es especialmente larga y además es bastante fácil, pero como siempre, hay cantidades ingentes de misiones opcionales: cofres secretos, jefes, escenarios y finales alternativos que sólo podremos descubrir en la segunda partida. Más de lo mismo pero mejor. Así deberían ser todas las secuelas. Y encima con el buen sabor de boca de una historia que apuesta por el único optimismo posible: aprovechar el presente.

Bernhoft – Solidarity Breaks

«It’s a cheap independence
if you drift like a snow flake»

El noruego Bernhoft ha construido una máquina del tiempo. Pero todavía no sé si te transporta al pasado o al futuro. Solidarity Breaks viene de una época en la que pueden sonar a la vez loops de voz y palmadas y armónicas y beatboxing y guitarras procesadas, y no sólo quedan bien, es que después cuesta creer que puedan existir otra forma de hacer canciones.

Mezclas en una coctelera la voz de Sam Sparro, el encanto de Jason Mraz, el funky de Jamiroquai, los falsetes despreocupados de Mika, todo el legado de buen pop escandinavo. Y la bebida resultante es Bernhoft. Fresca, extraña, de colores pastel con un punto picante, adictiva. El disco impresiona, pero ya cuando descubres que todos los instrumentos los toca él mismo… alucinas. La independencia pura del multinstrumentista.

No podría haber presentación mejor que Sing Hello y su enérgica reinvención del soul. De buenas a primeras, nada más abrirte la puerta, Bernhoft te lanza todos sus trucos a la cara, lleva una colonia poderosa y te ordena «sing your soul out, sing it loud». Tú sólo puedes obedecer, claro: cantas con ganas y los pies se te van, siguiendo ese ritmo irresistible. Choices es un poco más suave, música de preliminares: voz suave y ritmo contundente pero no invasivo, ideal para los primeros avances después de la cena.

La ropa fuera porque Stay With Me ya va al grano, Marvin Gaye en vena, tu cuerpo se desliza por las sábanas de seda. Good Intentions debería poner la banda sonora a todos los anuncios del mundo y el mundo sería un lugar mejor y más luminoso. El polvazo llega a su clímax con Cmon Talk, que es increíble, con una intro hipnótica que crece y crece y sigue creciendo: bravo.

La segunda mitad del disco es mucho más experimental, Bernhoft llevando al límite las posibilidades de su técnica. «Mira lo que puedo hacer», te suelta con su sonrisa triunfal. Te conquista en Control y Prophet, sólo da una pequeña tregua en Space In My Heart, la balada que cantaría un extraterrestre nada más bajar de su nave (si los extraterrestres supieran cantar, claro).

Y supongo que el cierre del disco conviene porque después de Buzz Aldrin sólo te apetece volver a empezar, entrar en la máquina del tiempo para llamar de nuevo a la puerta de Bernhoft, otra vez su bienvenida y esa colonia poderosa y la cena. «Sing your soul out, sing it loud».

Perfect sense

«That is how life goes on. Like that.»

El cuerpo humano está construido de tal forma que podemos alimentarnos exclusivamente a base de harina y grasas. Podemos alzar la voz sólo para ofender o escuchar sólo aquello que nos interesa. Podemos hacer fotos para capturar instantes que de otra forma olvidaríamos, a menos que les asociemos un olor. Podemos follar y acto seguido echar al otro de la cama con una simple patada.

Usos vulgares de los cinco sentidos. ¿A eso estamos limitados? ¿Somos algo tan básico? ¿Nada más que animales que devoran, follan, gritan, husmean, no atienden a razones? ¿O podemos ser algo más que máquinas que se olvidan y se quejan de las cosas? Eso es lo que intenta explorar Perfect sense. Se vale de una historia mágica. Chico conoce a chica en un entorno apocalíptico: a causa de una extraña enfermedad, la humanidad va perdiendo uno a uno sus cinco sentidos, y con ellos se va también la cordura.

No os voy a engañar. Es una película terrible, hay secuencias devastadoras, deja a Contagion en pañales. La combinación de imágenes, música y voz en off te noquea. Así sería el fin del mundo. Y sin embargo, creo que terminas de verla con una sonrisa sincera porque se trata de una experiencia absolutamente catárquica. Es un poco como el libro Nada de Janne Teller: asistes horrorizado a la pérdida de todo lo que considerabas imprescindible, pero al igual que con la película Beginners, esto te sirve para renovar las ganas de estar vivo.

Para mí, es un misterio que Perfect sense haya pasado tan desapercibida. No habría oído hablar de ella de no ser por David, lector de este blog que suele acertar con las recomendaciones que me hace. La historia no es ninguna amenaza. Es una invitación. Un estímulo, un disparador. Éste es el tipo de historias que me gustaría escribir: fábulas (como Gattaca, por ejemplo) que usan la ciencia ficción para hablar de la importancia de vivir de otra manera, más abiertos o predispuestos. Hay que acariciar la música, contemplar los besos, escuchar la comida, saborear los recuerdos, oler los colores.