Estoy desconectado de la política. Ya he dicho alguna vez que prefiero no ver telediarios ni leer la prensa. Se vive más feliz así. No se trata de ignorancia si no de buscar vías alternativas para informarte: foros, Twitter… De lo importante te acabas enterando. De todo lo demás, todo ese relleno con que los medios de comunicación solo pretenden asustar, controlar, indignar a la población, domándola gracias al estado de apatía en que la sumergen, no me entero. Políticos corruptos a los que no les pasa nada, por ejemplo.
Con este punto de partida, imaginaréis que una película sobre las turbiedades de la política y su trastienda no era lo que más ilusión me hacía. Por suerte, en Los Idus de Marzo, ese mundo de los políticos corruptos y toda la gente que se dedica a cubrirles las espaldas y limpiar o silenciar sus desaguisados, es solo el atrezzo. La excusa para hablarnos de la transformación de un hombre, Stephen, que durante una campaña de primarias perderá la inocencia. Cambiará el lirio en la mano por un instinto de supervivencia casi darwinista.
Los Idus de Marzo resulta al final muy interesante: por temática (ver desde dentro algo que aquí nos parece lejano como las primarias estadounidenses, un tipo de proceso en teoría mucho más democrático pero que conlleva una lucha de poder sin precedentes), por evolución del personaje principal (Ryan Gosling, que proyecto tras proyecto se está convirtiendo a paso agigantados en uno de los grandes actores de su generación), por puesta en escena (hay secuencias magníficas: las conversaciones encadenadas en tres despachos distintos, el backstage, la tensa espera en coche para conocer la decisión del gobernador…).
«Tienes que pensar en ti» fue el mejor consejo que me dieron el año pasado. Algo parecido acaba descubriendo Stephen. Si no te cuidas a ti mismo y piensas que los demás siempre estarán apoyándote y protegiéndote, acabas tirado en la cuneta o -peor todavía- traicionando tú mismo tus ideales. Lucha por lo que crees y cuida de quienes merezca la pena hacerlo, pero primero lucha siempre por ti.









