Una aventura sin fin. Antes cada paso servía como puerta de entrada; traía nuevas posibilidades, nuevos retos. Bastaba con caminar para que todo tuviera sentido. Antes, sí. Tampoco hace tanto tiempo de eso, pero ya no me acuerdo de cómo lograba ese estado de suspensión. Fluir. Será que con los cambios, también llega la certeza de que no volverás a creer en aquello que creías antes.
Sombras de neón
Tearaway
Los juegos de Media Molecule siempre invitan a que el jugador sea creativo y desate su imaginación. No podía ser de otra manera con Tearaway, el nuevo proyecto del estudio para PlayStation Vita tras varias entregas de LittleBigPlanet. Esta vez transforman tu entorno en un mundo de papel y lo llenan de historias para que tú descubras la tuya.
I have confidence
Del exceso de confianza a la falta de humildad solo hay un paso. Esto es así. Y siempre acabas por darlo. Creías que habría un rinconcito del mundo que me pertenecía, pensabas que se te debía algo, y lo gritaste a los cuatro vientos. Lo contrario te haría parecer débil, y ¿cómo iba a ganar alguien débil?
Una y otra vez el mundo te demuestra que no le importas. No hay rincón para ti, ni grande ni pequeño; no hay deuda que reparar. Solo puertas cerradas. Mil puertas y unas manos, las tuyas, que no dan con ninguna llave. Ahora recuerdo cuánto me gustaba decir aquello de que si no quedan puertas abiertas, habrá ventanas. Sonaba bien. Casi creíble. Pero aquí los muros son altos y no hay ventanas ni nada que se le parezca.
Del exceso de confianza a la falta de humildad solo había un paso. Y yo acabé por darlo. ¿Y ahora qué? El bofetón de realidad duele. Quizá aspiraba demasiado alto, pero es que no conozco el caso de nadie que aspirase bajo. Imitaba a otros, pensaba que para mí sería igual de fácil. Al final, lo asumo: llegar hasta aquí no sirvió de nada. ¿Será que tengo que huir a otra parte? Enlazo pasos de ciego, en busca de algo que ya no estoy seguro de saber qué es.
Blue Jasmine
¿Qué te queda cuando lo pierdes todo? Lo descubrirá Jasmine tras perder a su marido, su hijo, su fortuna, su mansión, su círculo de amistades… Después del abismo llegan nuevas cosas. Otra ciudad, reencuentros y descubrimientos. De tu capacidad para abrazarlos depende en buena medida tu salud mental.
La vida es puñetera. Te sorprende tras cada esquina: lo que iba a ser una comedia ligera en lofts neoyorkinos desemboca en dramón cuesta abajo por las angostas calles de San Francisco. Querías una cosa y lograste la de al lado, tan cercana pero agridulce. Creías en el destino sin tener en cuenta que este es un bromista con ases en la manga; dejándote llevar por él, a veces el flujo se convierte en maremoto donde ya ni las brazadas surten efecto.
Y en medio de este desaguisado, el personaje de Cate Blanchett. Reina absoluta de la película. Capaz de hacerte reír y llorar en la misma escena. Muy segura de que ella no se siente como los demás. Los demás sonríen por sonreír y ella solo lo hace si le apetece. Ha aprendido a ser visceralmente sincera. ¿Tienen las personas como ella un lugar en el mundo? Dudas, siempre dudas. Dudas y finales abiertos como preludio a algo desconocido.
Take a minute
Hoy he vuelto a sentir que la ciudad iba a mi ritmo. Llevaba semanas sin sentirlo. Dicen que tienes más energía cuantas más cosas debes hacer. Que el cuerpo es sabio, que a contrarreloj produces más y mejor. Antes lo compartía, pero para mí ya hace tiempo que dejó de ser cierto. Será la edad, no lo sé: bajo presión me agoto enseguida. Hasta tal punto que, a veces, incluso la cafeína me da sueño.
Por ejemplo, cada vez llevo peor los lunes. Noto que la gente vuelve renovada del fin de semana y están hiperactivos. Piden, llaman, preguntan, ordenan, insisten. Yo necesito acostumbrarme al mero hecho de que sea lunes. Voy despacio y tengo que reacomodarme al flujo de las cosas, pero para cuando lo consigo, vuelve a ser viernes y vuelta a empezar.
Me siento como si viviera en otra dimensión donde las cosas ocurren a otro ritmo. Donde ya no existe ese Alex que rendía a pleno pulmón cuanto más trabajo había. Y así con todo. Cosas que antes me gustaban, ahora no las soporto. ¿Han cambiado ellas o he cambiado yo? ¿No estaré viendo a través de una rendija un mundo al que ya no pertenezco?
Pero hoy ha sido distinto. Los demás se han calmado y he podido disfrutar cada minuto. Cada canción, cada frase, cada kilómetro. No sé si darle las gracias al frío o a la lluvia. El caso es que todo estaba alineado y por un momento he vuelto a sentir que todo fluye aunque ya no consiga apreciarlo. Pasos largos, pasos cortos. La cuestión es llegar. En eso sí continúo creyendo.





