It’s always darkest before the dawn

La soledad muerde más fuerte algunos domingos. Lo hace sin avisar, quizás porque las tardes se alargan o el teléfono suena menos. Inventas remedios pero ninguno funciona. Son meros parches que arrancan los camareros cuando te olvidan en la peor mesa o esas miradas en el cine que se fijan. Suerte de las gafas de sol que has empezado a usar de escudo. Al final, después de correr por el parque o después de pintar el salón de azul, acurrucado en tu cama, puedes notar cómo se encogen las paredes mientras la oscuridad crece y tú estás más y más solo, atrapado en un cuadro que se quedará así. Pero siempre al despertar, vuelve a ser de día.

Fotografía: Sasha Freemind.
Banda sonora: Florence + The Machine.

Me encanta esta parte

Esa canción que me recordaba a ti acabé pasándosela después a otro chico. Nunca te hablé de ella ni tampoco le conté a él que me la puse volviendo de tu casa la primera noche. Fue una de tantas cosas que es mejor guardar para uno mismo. Además, me temo que nadie entendería todo lo que significan las frases más tontas. Puestos a ser sinceros, con él tampoco se hicieron realidad aquellos versos. Desde entonces no he repetido el recorrido nocturno entre las dos plazas, pero la canción sigue recordándome a ti aunque ahora tenga que pararme a pensar cómo te llamabas.

Fotografía: Send Love to Boys.
Banda sonora: Luis Brea y el Miedo.

Welcome to my life

Recuerdo el momento exacto en que lo nuestro empezó a torcerse. Recuerdo lo que te dije de toalla a toalla y tu cara entre el desconcierto y la rabia. Recuerdo el sol dorando las rocas y el agua oscura en la que nos gustaba sumergirnos. Recuerdo lo que me respondiste después del largo silencio, pero no recuerdo ninguna de las razones con las que intenté contradecirte. Ahora sé que tenías razón: no sentía lo que decía, solo deseaba sentirlo. Entre tantas palabras y tanto deseo lo extravié. Ojalá haber callado para disfrutar un rato más del sol de media tarde y algunos chapuzones oscuros.

Fotografía: Especially.
Banda sonora: Empire of the sun.

Chrysalis

Todos parecíamos otra cosa en las fotos. Algo distinto que nunca sería lo que buscaban los otros. Pero sonreíamos igual, no sé si disimulando o pretendiendo que no nos dábamos cuenta. Evitábamos, por descontado, mirarnos a los ojos, bajábamos las escaleras que los demás subían, nos cruzábamos sin hablar después de haber hablado días antes. La excusa siempre era no recordar el nombre. Nos creíamos mejores al sentirnos inferiores. Creo que temblábamos de la misma manera. Y al final nada de eso importaba porque todos parecíamos otra cosa bailando.

Fotografía: I see only angels.
Banda sonora: Empire of the sun.

Second best to none

Lo que te regalé no era lo que estabas buscando. Solo se le parecía mucho. Esta vez creía haber acertado, de verdad que sí, pero fallaba el color. Ese color que tanta ilusión me hizo al descubrirlo en el catálogo, imaginando enseguida lo bien que te sentaría, no era el adecuado. Tardaste en reconocérmelo. Primero dejaste el papel azul a un lado de la mesa, cerca del borde, y después me miraste de reojo como pidiéndome perdón. Siempre cuesta admitir que algo no nos gusta. Pero dijiste que no me preocupara, que estaba a tiempo de cambiarlo, y eso hice, y al cabo de unos días te lo volví a entregar con su color nuevo. Eso se acercaba más a lo que estabas buscando, pero ya no era mi regalo.

Fotografía: Roland Denes.
Banda sonora: Rival.