How does the grass grow?

Últimamente veo muchos brotes de hierba en las aceras. Crecen en montoncitos de tierra caídos, supongo, de algún tiesto por efecto del viento. Por las calles de toda Barcelona, ahí están: brotes incipientes, frágiles, diminuto. Pero verdes, verdísimos.

Parecen decir que también en el asfalto gris de las ciudades puede haber vida, que siempre hay caminos. Salto para no pisarlos y sigo andando, ahora con una sonrisa. Sé que cuando vuelva a pasar ninguno estará ahí, pero me gusta pensar que se lo habrá llevado el viento hacia tierras más prósperas. Y que algún día, quién sabe, uno de ellos será un roble. Dirá con orgullo que cayó para continuar creciendo.

Tomb Raider

Lara Croft vuelve a nacer. Hace 17 años, Tomb Raider sentó las bases de las aventuras tridimensionales, con una dificultad muy elevada y el carisma de su protagonista. En los últimos años, a pesar de varias entregas efectivas pero sin brillo, Nathan Drake le cogía la delantera. Tocaba eso tan de moda: un reinicio.

En el juego de 2013, poco o nada queda de aquella primera aventura de Lara Croft. Al menos, al principio. El enfoque es mucho más peliculero, intensas secuencias de botones para que el personaje sobreviva a un naufragio, un secuestro, múltiples ataques y mil caídas. Y entonces, cuando el cuerpo de Lara ya no puede sufrir más heridas, empieza la aventura de siempre. Explorar, saltar, resolver puzzles.

Porque sí, que no te despisten los altos valores de producción y los tiroteos en plan Uncharted; ante todo, el nuevo Tomb Raider es una aventura. Adaptada a los tiempos actuales, dinámica y con regeneración automática de salud, pero con escenarios en los que perderse, grutas escondidas y salientes a primera vista inalcanzables.

La ambientación es soberbia. La isla Yamatai, núcleo de una especie de Triángulo de las Bermudas japonés, donde han ido naufragando desde ejércitos samurái a combatientes de la Segunda Guerra Mundial. Todos ellos han aportado su granito de arena, instalando búnkers, castillos y templos en medio de los bosques y montañas escarpadas. Sí, también se nota la herencia de Lost.

Atención también al arsenal que irá fabricándose la chica para sobrevivir a los peligros de la isla. Un arco multiusos que es divertidísimo de utilizar, un pico con el que tan pronto escalas y abres puertas como rematas a los enemigos, armas varias… La debilidad se compensa con un buen equipo, queda claro.

Pero la estrella de la función no es otra que la propia Lara Croft. Se explican aquí sus orígenes y Crystal Dynamics ha logrado la mejor encarnación del personaje. Tumba a tumba, reliquia a reliquia, ves cómo crece la fascinación de Lara por la arqueología y la aventura. Y gracias a su curiosidad progresiva, comprendes por primera vez por qué merece la pena poner rumbo a tierras inexploradas. Emociones y aprendizaje.

Ciao Pirla!

1369 km de superación personal. Oscar D’Aniello se propone recorrer en bici la distancia que separa Barcelona de Desio, el pueblo de su padre, donde depositará sus cenizas. Un viaje pendiente y sobre todo un reto personal. Tiene presente que igual no lo consigue pero lo importante es haber subido a la bici y echarse a pedalear.

El documental de La Cafetera acompaña a lo largo de todo el viaje al cantante de Delafé y las Flores Azules. Sudas en la bici con él, sufres con cualquier contratiempo y disfrutas de cada cuesta porque después llegará un verdísimo paisaje. Emociones a flor de piel, emociones y crecimiento con una buena banda sonora.

Me recordaba a ratos al inspirador De qué hablo cuando hablo de correr de Murakami. Porque más que el viaje en sí, lo importante es todo lo que Oscar aprende en él, de sus acompañantes temporales y de sí mismo. Y ya es eso la vida: descubrir que tienes energía dentro aunque no lo supieras, avanzar siempre, en línea recta o con desvíos pero siempre acabar llegando. Los objetivos como fuerza motora.

Tuve la suerte de asistir la semana pasada, gracias a mi amigo Jose, a la presentación en Barcelona. Me sorprendió porque la hora y cuarto pasó a toda velocidad, un montaje ágil combinaba tiempos y espacios.  La edición especial del disco De ti sin mí / De mí sin ti incluye el documental y seguro que pronto lo proyectan en más ciudades. Los beneficios van destinados a la organización Pallapupas.

Smiley. Una història d’amor

Me siento vacío cuando salgo del teatro. Eso le decía ayer a unos amigos, a punto de entrar todos al Espai Lliure para ver Smiley, de Guillem Clua. Y es que por buena que sea una obra, nunca me siento satisfecho; será que luego no puedo comprar el DVD, como en el cine. Ayer no fue así: salí del teatro completamente extasiado.

Hora y media de comedia romántica, con todos sus tópicos y giros inesperados. Los ingredientes: un guión preciso, lleno de frases mordaces, dos buenos actores y un escenario camaleónico: bar del Gaixample, piso compartido, aeropuerto. Mucha autocrítica del mundo gay y las redes sociales pero una misma búsqueda.

Una apuesta por el amor en mayúsculas, por el optimismo, por la magia, por las puertas abiertas, por las diferencias y el aprendizaje que conllevan. Todas esas cosas que Àlex y Bruno habían olvidado porque a veces parece más sencillo tirar la toalla. Cuando en realidad todo se reduce a sentir. Confiar en eso que sientes y actuar en consecuencia: llamar, escribir, sonreír. Y hacerlo a tiempo.

Hoy dan su última función, después de una exitosa andadura de cuatro meses por la Sala FlyHard y el Espai Lliure, agotando casi a diario. Por eso, estoy convencido de que pronto estarán en nuevas salas y llegará, por qué no, una versión en castellano. Así que si en el futuro tienes la oportunidad de verla, adelante. La química del sexo, la chispa y las carcajadas, las lágrimas se notaban desde la butaca. Te llenará.

EDIT: Me informan que la obra pasa al Club Capitol. Del 14/03 al 28/04.

Dido : Girl Who Got Away

«If only for today
I wanna be the girl who got away
The lover who really loved
The dancer who danced to the last song»


Blackbird empieza como un remix: voz entrecortada encima de un loop. Pronto desemboca en una estrofa casi rapeada hasta que, sin previo aviso, la canción levanta el vuelo, la voz de Dido se vuelve mística, un estribillo de los que iluminan cualquier día. Arreglos electrónicos sutiles, mezclados con la orquestra.

En su carrera siempre hubo canciones así, pero las «escondía»: eran la última canción del disco (Take My Hand), bonus tracks o singles sueltos (Everything To Lose). Ya no. Ahora Dido es más valiente, o le da igual que ya no la vean como la chica cursi de antaño. Si tiene que haber experimentos, que los haya. Bienvenidos la electrónica y el rap y los pasos fuera de tu zona de confort.

Más allá de melodías y producciones, sus canciones siempre han sido los cuentos de una superviviente. Leyendas y lecciones de vida de alguien que sabe muy bien de lo que canta. Conoce las palabras exactas. Esos dos versos que se repiten sin cesar en la bucólica No Freedom: «No love without freedom, no freedom without love».

Todo un viaje el de esta Girl Who Got Away. Del épico salto al vacío en Loveless Hearts a los paisajes serenos de Sitting On The Roof Of The World, de momentos que rozan el trance o el r’n’b a guitarritas en mano apenas punteadas. Este es su disco más completo. Me imagino su sonrisa de satisfacción al dejar las llaves en la bandeja y quitarse al abrigo. Consiguió escapar pero ha vuelto a casa.

«Try to think of a world
Where you could stay and these safe hands could go
Take your heart above the water
Wherever I chose to go»