Barcelona

«Qué bonita es Barcelona», dijo un amigo. Como si de repente fuéramos turistas. Volvíamos a casa, ya de noche, y los edificios se deslizaban por las ventanillas del coche como una proyección mientras en la minicadena sonaba una canción de Robyn. Tras aquellas palabras, los tres asentimos con una sonrisa. Seguimos disfrutando de las fachadas iluminadas que asomaban entre los árboles, los edificios modernistas alternándose con hoteles de diseño.

Tom Daley a punto de zambullirse en Barcelona.

Me gusta Barcelona de noche, cuando la Torre Agbar se pinta de neón y las calles invitan a pasearlas despacio, a solas y en paz, escuchando música que da sentido a las esquinas anchas y los portales de hierro. Me gusta aún más Barcelona de día, porque entonces se levanta orgullosa y enseña cada edificio como si estuviera recién construido, las piedras acabadas de colocar para que les hagas una foto. Aguántame el helado, que la subo a Instagram.

Y sobre todo, me gusta Barcelona en verano. Gracia, mi barrio, en verano vive sus mejores días. Se acercan las fiestas y ya hay cables colgando de lado a lado de los balcones y pronto colgarán guirnaldas de ellos. Estos días de preparativos, tengo que abrirme paso entre los tablones que pronto serán escenarios donde habrá conciertos. Pero estoy tranquilo, sé que cuando tenga que enseñar las calles adornadas, trazaré nuevas rutas donde todo estará conectado. Disfrutaremos de nuestra ciudad transformada y entre cerveza y cerveza asentiremos: «Qué bonita es Barcelona».

I had this perfect dream (Un sueño me envolvió)
This dream was me and you (Tal vez estás aquí)
I want all the world to see (Un instinto me guiaba)
A miracle sensation
My guide and inspiration
Now my dream is slowly coming true

La prima estate

A veces no entiendes nada. Barullo de voces y ruidos, caos de días yendo y viniendo en metro o solapando turnos. Después del relax, toca volver a ser responsable y todo eso. Y a veces, en medio de ese no entender nada, el mar deposita en la orilla frase o una canción para darle sentido a todo. Escapismo que todo lo ordena.

Justo lo que ha ocurrido con La prima estate, el nuevo single de Erlend Øye, miembro de Kings of Convenience. La canción, a medio camino entre La Casa Azul y un tema euriovisivo de los años 70, la canta en italiano. Su estancia en Sicilia ha dado frutos. Escuchándole, viajas a Italia, a una isla, a una playa, a algún lugar no demasiado escondido donde la vida es más fácil y todo, simplemente, ocurre.

Desde ya, es uno de los temas de este verano. Gafas de sol, descapotable, comida rica y buena compañía. No necesitas mucho más para llegar al fin del mundo.

Nadie mejor que tú

Tienes un superpoder. Darle forma a las cosas que piensas. Por ejemplo, si un día te tomas mal un comentario, le sacas punta, te emparanoias, ves fantasmas, fantasmas que al final se hacen reales por culpa de ese mismo miedo que tenías de verlos. Como cuando de críos jugabais a la ouija y llegaba un punto que ya os creíais cualquier cosa. Todo era real.

Lo bueno del superpoder llamado autosugestión es que también se puede utilizar para otras cosas. Cosas buenas. Para tener un buen día, pase lo que pase: decides tenerlo y vas a trabajar con una sonrisa y no la pierdes en ningún momento, hasta que por la tarde todo se ordena y disfrutas de la playa con los amigos.

Empiezas a darte cuenta de que es así de fácil. Las cosas te sientan tal como estabas predispuesto a que te sentasen desde el principio. Hay gente que prefiere verlo todo en blanco y negro y gris. Tú prefieres los colores.. Toca utilizarlos para hacer vibrar este verano. Pudiendo ser feliz, ¿por qué no serlo?


Atraes nimiedades: no gastar mas de 20 euros, tener un día más de fiesta, poder cenar fuera, descubrir una frase clave en ese libro que tenías olvidado en la mesilla. Es un comienzo. Ya llegarán las grandes gestas.

Take a look at the world

Te bajas un disco y piensas ya en el siguiente que escucharás. Una vez; suficiente para puntuar con estrellas las canciones que te gusten, y quitar las demás. Placer inmediato. De esto hablaba el otro día con un amigo. Con tanto por escuchar, parece que no haya tiempo para degustar un disco y dejar que te cale poco a poco.

¿Cuánto tiempo dedicas a contemplar una foto de Instagram o Tumblr? Apenas dos segundos, lo que tardes en darle al corazón. Te pasas media vida bajando la barra de desplazamiento, pero no te quedas quieto ni cuando una foto te gusta especialmente. Hay tantas que no has visto que igual la siguiente es más bonita. ¿De verdad importa?

Leía el otro día la experiencia de una profesora de Historia del Arte que desafiaba a su alumnos a contemplar durante 3 horas un único cuadro. Dedicarle toda su atención. Tenían que entender que no era una pérdida de tiempo sino una inversión. Solo así llegaban a captar nuevos matices de la obra y comprenderla a un nivel íntimo.

Escuchar el mismo disco durante varios días, dedicar cinco minutos a una foto de Instagram, releer una y otra vez ese párrafo que te ha gustado de un libro cualquiera. Acabar descubriendo que una puesta de sol es mucho más que el sol escondiéndose tras la montaña: también es el viento que refresca, los edificios cambiando de color, poco a poco cubiertos entre sombras, y entre ellos brotando las farolas como estrellas, los coches como cometas, las ventanas como puertas a otros mundos.

Dice

Entras a Twitter para hacer tiempo y el primer tweet parece haberlo escrito tu mente, con flechas y señales de todo tipo para que te fijes en él y que no se te escape. Hoy me ha ocurrido con este poema de Charles Bukowski, «Roll the dice» (Tira los dados) y me apetece compartirlo. Quizá a alguien más le inspire.

Si vas a intentarlo,
ve hasta el final.
De lo contrario, no empieces siquiera. 
Tal vez suponga perder novias, 
esposas, familia, trabajo 
y quizá la cabeza. 
Tal vez suponga no comer durante 
tres o cuatro días. 
Tal vez suponga helarte 
en el banco de un parque. 
Tal vez suponga la cárcel, 
Tal vez suponga humillación, 
Tal vez suponga desdén, aislamiento. 
El aislamiento es el premio. 
Todo lo demás es para poner 
a prueba tu resistencia, 
tus auténticas ganas de hacerlo 
y lo harás. 
A pesar del rechazo y 
de las ínfimas probabilidades, 
y será mejor que cualquier cosa 
que pudieras imaginar. 
Si vas a intentarlo,
ve hasta el final.
No existe una sensación igual.
Estarás solo con los dioses 
Y las noches arderán en llamas, 
Llevarás las riendas de la vida 
hasta la risa perfecta. 
Es por lo único que vale 
la pena luchar. 
 
(Charles Bukowski)

Encaja con unas frases del Hagakure, libro que estoy releyendo estos días, y que ayer saltaron de la página para saludarme: «Solo con negarse a retirarse, se adquiere la fuerza de dos hombres. Lo que no está hecho en un momento y lugar dado, quedará inconcluso para toda la vida. En un momento en que resulta difícil rematar las cosas con la fuerza de un solo hombre, se pueden terminar con la fuerza de dos.» ¡Adelante!