Release the stars

Hanakotoba será mi cuarto libro pero el primero publicado por una editorial. Y este paso, que quizás pueda parecer pequeño, para mí supone un mundo. Desde que en mayo del año pasado les presenté la idea del libro al equipo de la editorial Satori, ellos se mostraron entusiasmados. Eso ha facilitado mucho la escritura del manuscrito: como todos los procesos creativos, escribir tiene sus altibajos, bajones en los que cualquier página te parece la peor que ha salido de tus manos, y en momentos así contar con dos personas que creían en el proyecto, me ha servido para salir adelante. No había espacio para las dudas, para plantearme si todo aquello merecía la pena. Los buenos editores no te permiten tirar la toalla: te secan el sudor de la frente y te animan a seguir tecleando.

Gracias a Alfonso y Marián, el documento de ordenador ha ido creciendo a lo largo de estos meses hasta convertirse en un libro. Será pequeño pero bonito, con 113 palabras y 80 fotos acompañándolas. Todo ha fluido tan fácil que apenas podía creerlo. Ya no estaba solo ante el mundo, como a menudo te sientes cuando autoeditas, de repente contaba con correctores para pulir los textos, con maquetadores profesionales en vez de apañármelas yo mismo como buenamente podía. Dejé de tener el control en decisiones como la portada, pero incluso ahí quedé satisfecho. Llegué a resultados que de otra manera jamás habrían estado a mi alcance.

Además, a nivel práctico, tener detrás una editorial con buena distribución, permite que el libro llegue a todas partes. Con mis anteriores títulos, a veces sufría cuando me preguntaban si el libro estaba disponible en Salamanca o en Córdoba. Les tenía que derivar a Amazon, porque físicamente mis tres primeros libros solo se encontraban en aquellas librerías donde me presentaba yo en persona, con mi mochila a cuestas, y sus libreros aceptaban abrirme sus puertas. Tuve mucha suerte, y les estoy enormemente agradecido a las librerías Antinous y Cómplices de Barcelona y Berkana de Madrid por haber contado con aquellos tres libros de un desconocido. A partir del 22 de abril, Hanakotoba estará disponible en todas las librerías; de hecho, a podéis reservarlo en la que más os guste o donde mejor os atiendan, y no os imagináis la tranquilidad y la alegría que me da poder decir esto. Contando los días para que este pequeño diccionario llegue a vuestras manos.

Fotografía: Takahiro Taguchi.
Banda sonora: Rufus Wainwright.

Maybe you’re the reason

También me pasan otras cosas, pero esas no las cuento. Nadie encuentra consuelo en las historias felices. Y creo que eso es lo que me gusta, al final: consolar a los otros como me consolaron a mí otros con sus textos. Lograr que alguien se sienta menos solo un sábado por la noche, cuando todos los demás están con alguien en el bar de abajo. No persigo la melancolía, aunque puedas verla siempre pululando por el aire. Intento que haya un aprendizaje vital donde una vez creí que no quedaba nada. Los chicos desnudos son solo para vestir. Para que te fijes. Supongo que no soy muy diferente de esos que se esconden tras las fotos de otro. También tengo fotos mías, pero diría que lo mío es el striptease emocional. Acabar escribiendo todo esto ocurrió como tantas otras en mi vida, sin darme cuenta.

Fotografía: Antonio Velázquez.
Banda sonora: The Japanese House.

Never gonna be brokenhearted ever again

«Tus últimas historias son más tristes», me confesaste paseando por el escenario de todas ellas. Después añadiste que al menos seguían ofreciendo una pequeña lección, algo aprendido en la tristeza. En lo primero puede que tuvieras razón, creo que ahora escribo más triste, pero en lo segundo ya no estoy tan seguro. Uno se acaba cansando de tantos finales a medias, eso es todo. No sé si en el proceso aprendí algo. Y en cualquier caso, no me vería capaz de transmitirlo. Ahora me refugio en este universo de historias antiguas donde conozco todos los desenlaces. Puedo contarlas a mi gusto, rescatar el detalle por el que mereció la pena vivirlas. Instantes congelados alejándonos de una nueva conclusión que nadie pedía.

Fotografía: Isauro Cairo.
Banda sonora: Robyn.

And it’s hard to write about being happy

Me gustaría escribir más, escribir a diario sobre cosas felices pero justo eso es lo que más cuesta. Encontrar algo interesante que decir sobre la felicidad. Es más fácil hacerlo sobre el desamor: entonces basta con colocar algo de lluvia en el recuerdo de un viaje para lograr el efecto deseado. Y además, en realidad los recuerdos felices son los que más duelen a quien los recuerda. Supongo que por eso incluso mis textos felices están impregnados de melancolía. Me está pasando con la próxima novela: quería que fuera alegre y creo que saldrá oscura. Claro que a nadie le gustaría leer un libro donde no ocurra nada. Pero a mí me gustaría ser capaz de escribirlo. Inventar una isla en un mar en calma donde alguien prepara en silencio el mismo café cada mañana.

Fotografía: Pink Garden.
Banda sonora: Florence + The Machine.

«And it’s hard to write about being happy
‘Cause all that I get
I find that happiness is an extremely uneventful subject»

Waiting for you

No escribir también puede formar parte del proceso de escritura. Ahora mismo tengo el cuaderno con el borrador de mi próximo libro en el escritorio, junto al ordenador, a la espera. Es bueno dejar aparcado el manuscrito para coger distancia antes de revisarlo. ¿Cómo va a crecer lo escrito hasta convertirse en novela si yo no crezco por el camino? No debo tener prisa por terminar: mejor acumular experiencias, anotar ideas, enfriar la mente para enfrentarme a lo escrito como si fuera un nuevo lector. Que así la pasión no me ciegue cuando tenga decidir lo que funciona y lo que hay que mejorar o directamente eliminar. No negaré que incluso ahora miro el cuaderno con ciertas ganas, pero hasta que llegue el momento me entretengo con otras historias. Aprovecho para escribir mientras no escribo. Me entreno. Quiero ser capaz de dar lo mejor de mí mismo cuando construya y remate por fin mi segunda novela.

Fotografía: An incognito blogger.
Banda sonora: The Aces.