The Butterfly Effect / El efecto mariposa

Tengo un consejero de cine oficial que me hace descubrir películas que debería haber visto, que de hecho no entiendo porqué no había visto aún. «El efecto mariposa» es una de ellas.

Dicen que una mariposa batiendo sus alas aquí puede provocar un huracán en la otra punta del planeta. Del mismo modo, cambiar un solo detalle de nuestro pasado, nos llevaría a un presente drásticamente distinto. Y eso es precisamente lo que intenta una y otra vez el protagonista de «The Butterfly Effect»: cambiar su pasado para conseguir la felicidad en el presente, pero fracasa una y otra vez, con resultados siempre sorprendentes.

Cuesta entrar en la película, la primera media hora no sabes muy bien qué estás viendo o qué te están intentando contar. Luego ya entras en el juego, dejas de plantearte cómo o porqué se puede trasladar la mente al pasado a través de un diario, y disfrutas de la frustrante historia de Evan. Como siempre en este tipo de películas, la mejor sensación viene en el último tramo, cuando empiezan a encajar todas las piezas del puzzle inicial.

Ya lo he dicho más de una vez: las cosas ocurren como tienen que ocurrir. Es tentador corregir un pequeño error, pero eso implicaría vivir una vida radicalmente distinta. Vivimos en un mundo que parece ensalzar el arrepentimiento perpetuo: siempre podríamos haber hecho las cosas mejor, somos malas personas si alguna vez metemos la mata. Nos inculcan que debemos actuar siempre con miedo y precaución: hay que ir con cuidado por lo que pueda ocurrir después. No pienso así. Tampoco se trata de tener vía libre para hacer lo que quieras, claro, pero pienso que las decisiones que hemos tomado, los errores que hemos cometido, las cosas que nos ha tocado sufrir… todo ese conjunto de accidentes y hechos erróneos nos ha llevado al camino correcto. Estoy convencido de ello.

I’m The One

Lo confieso: nunca he sido un gran fan de Kylie. Sí, me gustan muchas canciones suyas (haciendo esta entrada me he dado cuenta de que más de las que creía, de hecho) e incluso tengo originales 4 o 5 discos. Pero… no acabo de entender ese enorme talifanismo hacia ella. Lo siento por la mitad de contactos de mi Facebook pero personalmente me parece una cantante normalita y sin empuje ni ambición, como las hay a capazos (y bien rápido que las olvidamos). Pero aunque yo no sepa verlo, sé que algo tendrá para mantenerse durante 3 décadas, tener tantos fans y, al fin y al cabo, haberme acompañado en tantos momentos buenos de mi vida.

Mañana es su concierto en Barcelona, en el que espero pasármelo genial, no lo siguiente. No hay mejor ocasión para elaborar uno de mis ya habituales Top 14 y así compartir mis canciones favoritas de la pequeña australiana. Ya os aviso que en general me gusta la Kylie rara, no en vano «Impossible Princess» me parece su mejor disco (y con el que la descubrí, gracias a la maravillosa «Breathe» incluida en un recopilatorio de verano hortera: «+ Birras ’98»). Así entenderéis mejor ciertas elecciones…

14. I Believe In You
Grower absoluto. De una primera escucha que me dejó frío («¿para esto coges a Jake Shears?») a apreciar su dulzura ingenua.
I don’t believe a masterpiece could ever match your face.

13. In Your Eyes
Esta canción me recuerda a una época muy concreta de mi vida: las noches de los sábados y las tardes de domingo en Arena, el agobio de Punto, los amores y enchochamientos juveniles antes de encontrar la primera relación mínimamente estable. También me recuerda a Sitges, machaqué mucho «Fever» cuando todavía vivía allí.
What on Earth am I meant to do? In this crowded place there is only you.

12. In My Arms
Calvin Harris al rescate. Es perfecta, y no está más alta porque las demás me gustan demasiado. Destaco los dos segundos que preceden al estribillo.
How do you describe a feeling?

11. Too Far
Adoro esta extravagancia. Kylie empieza hablando, luego susurra sobre un piano hipnótico, y se van añadiendo sonidos como de trip hop. La canción crece y crece hasta llegar a la explosión del 4:00.
Too many, too much, too hard.

10. Aphrodite

Originalmente había puesto aquí «Cupid Boy», pero llevo unos días con la lista de reproducción del setlist del concierto y «Aphrodite» ha subido puestos rápidamente. La he redescubierto. Qué subidón.
I am the only one to make you feel this way.

09. Slow
Tardé en cogerle el punto a esta canción. La primera escucha fue un WTF absoluto. Pero ese ritmo extraño te va hipnotizando poco a poco.
Don’t wanna rush it, let the rhythm pull you in.

08. On A Night Like This
Esa guitarrita, esas castañuelas, ese viaje en coche por la costa mientras se pone el sol, el pañuelo al viento; ya es verano y vas al encuentro de tu amante.
Seems like I’ve known you a lifetime, now it’s time to make you mine.

07. More More More
Mi favorita de «Fever», por encima de todas las que fueron singles. Me encanta que no se ande con rodeos: «ven y fóllame», parece decir. Pero con más poesía, claro.
You got me saying more, more, more, baby just fill me up to the top.

06. Your Disco Needs You
Recuerdo perfectamente cuándo la escuché por primera vez. Estaba tomando algo en Átame con Urko, un chico vasco guapísimo del que casi me enamoré. En aquel momento no supimos de quién podía ser una horterada tan fascinante, nos pasamos la noche elucubrando. No acertamos. Ya sabéis que me pierdan estas canciones con coros…
You’re lost in conversation and useless at Scrabble.

05. Confide In Me
Sigue maravillándome que una cantante como Kylie, recién salida de su época ochentera, se atreviera a grabar un tema tan adulto y espectacular, y lanzarlo de single. Un clásico.
But in the name of understanding now, our problems should be shared.

04. Say Hey
Puede que sorprenda encontrar tan alto una canción tan poco conocida, pero os aseguro que es de mis favoritas desde que la escuché en uno de esos «recopilatorios» barateros que en realidad incluían el 90% de los discos «Kylie Minogue» e «Impossible Princess». Adoro cómo el tema se va volviendo más machacón y de repente se transforma en algo etéreo.
Don’t want to disturb you but I must just to say hey.

03. Get Outta My Way
Fue la canción que me hizo exclamar: «¡Esto sí!» después de «All The Lovers». Épica, divertida, petarda y arrolladora. Te hace sentir parte de la letra. Caminar por Barcelona o subir las escaleras del metro no sería lo mismo sin sus subidones.
You talk, I walk, wanna feel the danger.

02. Chocolate
Al contrario que con «Slow», de ésta me enamoré desde el primer momento. Y mira que es lenta y lánguida, y nunca termina de explotar, pero… me seduce este medio tiempo tan empalagoso y dulzón. Durante mucho tiempo fue mi favorita, hasta que llegó la siguiente.
If love were human it would know me in a lost space come and show me,
Hold me and control me and then melt me slowly down, like chocolate.

01. The One
Mira que es malo el disco y mira que me enamora esta canción. De esas canciones perfectas porque son bailables y baladas y medio tiempos, todo a la vez. Todo es perfecto: la voz, la letra y esa producción con campanas y alarmas, como para remarcar la urgencia del mensaje: «No busques más, aquí estoy yo».
I’m The One… love me, love me, love me.

Albert Espinosa – Todo lo que podríamos haber sido tú y yo…

…si no fuéramos tú y yo. El título casi parece pedirte perdón por la decepción que te vas a llevar. «Yo podría haber sido tu libro favorito y tú mi mejor lector… pero no». No me gustan las sinopsis que te destripan medio libro, quitándole intriga y emoción porque te explican cosas que no ocurrirán hasta la mitad. Pero peor me parecen las sinopsis que te engañan. Que te venden una historia de amor porque saben que si te dijeran la verdad, este libro no se habría convertido en el best seller que fue el año pasado.

Pues sin destriparos nada, ya os evito yo el chasco: «Todo lo que podríamos haber sido tú y yo…» es ante todo un libro de ciencia ficción, ambientado en un futuro donde la gente se inyecta una droga para no dormir nunca y estar despiertos las 24 horas. Es la historia de un hombre enfrentándose a la reciente muerte de su madre. Es la noche más importante de ese hombre, que por si fuera poco, tiene el don de leer la mente de los demás: extrae 14 recuerdos suyos con los que conocerlos a fondo. Hay un amor por ahí en medio. Y para rematar, las televisiones hablan de un extraterrestre. Ahora entiendo las caras de la gente que me compró el libro en Sant Jordi del año pasado…

Cada idea, por separado, es muy buena. Prometedora, incluso. Pero al mezclarlas todas, da la sensación de pastiche, de no saber por dónde tirar y de intentar forzar el interés del lector rizando el rizo. Creo que en literatura (y en todo el arte, en general) menos es más. Emocióname con una historia sencilla con la que sentirme identificado y luego hablamos; no intentes deslumbrarme con astracanadas. No ayuda que el autor se vaya por las ramas, abriendo un paréntesis tras otro, deleitándose en banalidades, dejando a medias las mejores reflexiones y pasando de puntillas por esos momentos clave en los que querrías detenerte para saborearlos como es debido. Llegas a la mitad del libro enseguida (porque el libro se lee rápido, muy rápido) y no puedes evitar cierta incredulidad: no ha pasado nada, ¿cómo es posible que hayas leído tantas páginas?

Y es una lástima, porque a pesar de todo, el libro no me ha disgustado en absoluto y ya digo que todas esas historias esbozadas en la novela darían para mucho, para tres o cuatro libros estupendos, pero al mezclarlas a lo bestia, pierden su fuerza. Lo mismo ocurre con las divagaciones del narrador: hay muchos momentos de genialidad, de frases que subrayar y párrafos que releer y saborear mejor, pero dan la sensación de ser paja. Albert Espinosa escribe bien, tiene ocurriencias, párrafos enteros que te emocionan y te hacen pensar: «Es tan cierto que no sé porqué no lo había visto antes así». Y esa sensación es justo lo que busco al leer un libro. Pero el autor falla a la hora de ir a más, de emocionar al lector, de engrandecer las escenas que lo merecían y podar los cerros de Úbeda, que sólo estorban. Da la sensación de ser un libro sin revisar, escrito con prisas para entregarlo a tiempo de la campaña de Sant Jordi.

No sé si es una novela que recomendaría. Quizá sí. Ciertamente es un libro extraño, y siempre es interesante leer rarezas así. Además, el libro habla de causalidades, de señales: temas que adoro. Y reconozco que los dos/tres últimos capítulos son preciosos. Te dejan con un regusto agridulce: «Ojalá el autor no hubiera dado tantos rodeos para llegar aquí», piensas. Sigo pensando que ya el título del libro pedía disculpas…

I will go to my own sweet bed tonight

Una cama es más, mucho más que un colchón, un somier, una almohada y una estructura de metal o madera. Una cama, en cierto modo, es el mapa de nuestra vida. Me ha costado encontrar una canción que hable de la cama como algo positivo. Me parece muy injusto, cuando lo cierto es que en ninguna vivienda podrías sentirte en casa sin una cama en la que tumbarte. Puede faltar cualquier otro mueble, pero nunca una cama.

Nacemos y morimos en una cama. Nos pasamos nuestros primeros meses en una cuna, que no deja de ser una cama en miniatura y amurallada, porque el mundo todavía es demasiado grande para que lo exploremos solos y libres. Ya de niños, en la cama nos sentimos seguros de la oscuridad, de los monstruos que acechan en el armario o bajo el colchón. Te cubres la cara con la sábana y te acurrucas convencido de que ahí estás a salvo. Lo estás. Nos pasamos la infancia esperando en la cama: esperando que venga el Ratoncito Pérez, que venga Papá Noel, que vengan los Reyes Magos, que lleguen por fin las vacaciones de verano. En la cama, desobedeces la orden de irte a dormir y, linterna en mano, lees tus primeros libros «de adulto». Más adelante, tumbado en la cama por las noches, te duelen las piernas y te cuesta dormir: tus huesos se alargan, estás creciendo, sin darte cuenta te haces mayor. Las peores pesadillas y los sueños más dulces ocurren ahí. Y las primeras pajas. Aprendemos lo que es la rutina también en la cama, al ritmo de los timbrazos de despertador.

Te pasas media vida soñando en tener una cama de matrimonio y, cuando por fin la tienes, te asusta descubrir que es tan enorme: ni siquiera puedes abarcarla con los brazos. Es demasiado grande y demasiado rígida y demasiado fría; pero te acostumbras, como a todo. En la cama, aprendes qué es el sexo. Aprendes a temblar con la caricia de otro, aprendes a gemir y susurrar «Te quiero». A veces esos «Te quiero» te salen del corazón, a veces no. La cama siempre es la mejor consejera: al día siguiente, la solución, la respuesta está esperándote ahí, bajo la almohada, en el sutil hueco que deja tu pijama al guardarlo día tras día. Por eso nos gusta tanto hacer planes en la cama. Sólo en la cama te desnudas. Te entregas más que en ningún otro lado. En la cama lloras algunos días, y bastantes noches. Perdido en tu cama puedes sentirte más solo que nunca, buscando una salida entre tantas sábanas. O puedes sonreír al empezar un nuevo día con otro rostro cómplice junto al tuyo.

Sólo en la cama revelas aquellos secretos inconfesables que guardas bajo la máscara de normalidad que llevamos todos. Tu cama es la única casa que necesitas en esas épocas donde da tanto miedo enfrentarse al mundo. Es tu refugio cuando estás enfermo y otros tienen que cuidarte y traerte un caldito y reponer el paquete de kleenex. No saldrías de la cama por nada del mundo un domingo de lluvia. Desayunar en la cama es poco menos que el símbolo de un día perfecto, incluso de una vida perfecta. Un abrazo en la cama parece más abrazo que fuera de ella. Los mejores libros, los mejores discos y las mejores películas los disfrutamos siempre en la cama, apoyados en la almohada, antes de dormir. En ningún lugar es tan cómodo utilizar un netbook como en la cama. Sólo en la cama eres completamente sincero y sólo en la cama mientes de verdad.  Sólo en la cama puedes sentir ese calor único de una colcha mullida en pleno invierno. Sentir esa vulnerabilidad al entregarte apasionadamente a otros brazos, otra vez, otra primera vez, en la cama, en tu cama. Tu cama es el testigo mudo de las lágrimas y las risas y las conversaciones y los orgasmos y los sueños y los susurros que nunca saldrán de ese colchón. Vamos a la cama.

El lunes, fui a Ikea a comprar muebles que necesito para mi nueva habitación; entre ellos -lo habéis adivinado- una cama. Nunca había comprado una. Ya habréis notado que para mí es un mueble muy importante y por eso me impactaba tener que comprarla (aunque en este caso no la pagaba yo), y tener que hacerlo solo. Pero para mi sorpresa, fue fácil llegar a Ikea (incluso al de Badalona, al que jamás había ido), fue fácil recorrer sus pasillos atestados de gente por ser festivo en Barcelona. Fue fácil pedir la cama que quería, porque las estructuras de cama las pides, no hay autoservicio como con los otros muebles. No sé si porque son muy aparatosas o muy importantes. No me dio reparos pedirla (yo, que antes era tan tímido hasta para preguntar algo en la FNAC). Es curioso porque la cama que había visto en la web no la tenían en exposición, pero vi otra mucho más bonita. Más azul. Supe que tenía que ser ésa. Las cosas se torcieron un poco por la noche, cuando trajeron los muebles muy tarde (y por muy tarde me refiero exactamente a las 23:55), y encima se habían olvidado la caja más importante: la estructura de cama, que llegará el jueves.

Pero me lo he tomado bien. Tengo el colchón, tengo las sábanas, tengo el edredón, tengo el cojín, tengo incluso la mesilla y la lámpara que me iluminará cada noche cuando lea antes de acostarme. Lo tengo todo, sólo falta la estructura de cama. Que no deja de ser lo más vital, claro; todo lo demás sin esa estructura no tiene ningún sentido, son sólo piezas, pero es que las cosas buenas se hacen esperar. Precisamente porque son tan importantes, tienes que trabajártelas, con paciencia y tesón. Tienes que demostrar que son importantes para ti. No pueden llegarte el mismo día que las ves en la exposición/catálogo de Ikea. Eso sí, no negaré que ya tengo ganas de disfrutar este fin de semana de mi nueva cama.

Ti sento, la musica si muove appena

Este 2011 he empezado una nueva etapa en este blog, destinada a volcar y compartir todas las ideas y sentimientos que se me agolpaban en la cabeza. El blog me sirve de terapia y de diario. No sigo ninguna «línea editorial». Simplemente, me gusta hablar de mis cosas: reflexiones, recuerdos, alegrías, momentos duros, libros, música, cine, series de televisión. Escribir me está ayudando mucho.

Desde hace unas semanas, voy confeccionando una lista de reproducción de «Sombras de neón», y me apetece compartirla con vosotros. Hay una canción para cada entrada (dos en algún caso muy concreto). Así, tras «Only The Young» (que sirve de punto de partida, o resumen de lo que queda atrás), encontraréis las canciones que he usado de inspiración para crear ciertas entradas y para dar título a tantas otras, las canciones principales de las películas que he comentado, la canción más importante de cada Top musical que he compartido, y también canciones que relaciono con los libros que he analizado aquí.

Es sólo una lista de Spotify, pero también es un recorrido cronológico por este blog, un diario personal a través de la música que he ido escuchando. Yo mismo me sorprendo al ver con la debida perspectiva esta selección de temas, y curiosamente, a pesar de la mezcla caótica de estilos, grupos y cantantes, siempre me da serenidad escucharla. Supongo que la música también es una buena terapia. Espero que os guste.

Brandon Flowers – Only The Young
Leona Lewis – The First Time Ever I Saw Your Face
Sharon Corr – Everybody’s Gotta Learn Sometime
Kath Bloom – Come Here
Fangoria – La diferencia entre la fe y la ciencia
Madonna – Sky Fits Heaven
Lady Gaga – Born This Way
Madonna – Drowned World / Substitute For Love
Pet Shop Boys – Somewhere
Roxette – She’s Got Nothing On (But The Radio)
Madonna – The Power Of Good-Bye
Pet Shop Boys – Being boring
Whitney Houston – I Didn’t Know My Own Strength
David Bowie – Heroes
Celia Vergara (BSO Enredados) – Madre Sabe Más
Mama Cass – Make Your Own Kind Of Music
Pet Shop Boys – West End girls
Hedwig and the Angry Inch – The Origin Of Love
David Bowie – Everyone Says ‘Hi’
Ryuichi Sakamoto – Forbidden Colours
MIKA – Grace Kelly
Royksöpp – What Else Is There?
Morcheeba – Rome Wasn’t Build In A Day
Alanis Morissette – Thank You
The Corrs – Hurt Before
Brandon Flowers – Playing With Fire
Julie Andrews (The Sound of Music OST) – Do-Re-Mi
Pastora – Desolado
John Williams (Jurassic Park OST) – Welcome To Jurassic Park
Eels – Grace Kelly Blues
The Corrs – Intimacy
Nina Simone – Just In Time
Queen – You Don’t Fool Me
Katy Perry – Firework
Mecano – Me Cuesta Tanto Olvidarte
Michael Bublé – Come Fly With Me
Mecano – La Fuerza Del Destino
Clint Mansell (Black Swan OST) – A Swan Is Born
Fangoria – La verdad
Javier Álvarez – Por Qué Te Vas
Dido – Everything To Lose
Joni Mitchell – All I Want
Enya – Anywhere Is
Lantana – Imaginarte
Matia Bazar – Ti Sento