Summer of ’42

Ideábamos planes que no se cumplirían porque solo podíamos compartir algo que no existía. Qué bonito sería, decíamos acalorados en la terraza, sabiendo perfectamente que nunca sería. El verano pasaba y nos sentíamos tan a salvo en esa fantasía que no nos importaba enredarnos un poco más en el juego. Recuerdo la furia de tu último beso aplastándome contra el sofá, tus manos que buscaban con rabia en mi cinturón lo que yo no sabría darte. Toda la escena la interpreté como el anticipo de aquello tan bonito en vez de sospechar lo que era: tu versión de una despedida.

Fotografía: Greta Schölderle.
Banda sonora: Kishi Bashi.

Run the wild flowers

Reconoce que nada salió como pensabas. En vez de conquistar el mundo, acabaste perdiéndote en él. Demasiado grande, demasiado confuso. No contabas con eso. Antes la suerte parecía acompañarte, cuando hacías como que creías en ella. Pero sin darte cuenta fueron acumulándose los años y los meses y los días y con ellos se instaló el descreimiento. Todavía quedan destellos, neones vistos de refilón algunas noches en la carretera, pero ya nunca te desvías para explorar posibles rutas. Después de tanto tiempo, sería un milagro que te quedasen fuerzas. No, nada salió como pensabas pero escucha bien la nueva canción del grupo de aquellos días: el cantante asegura que todavía puedes construirlo todo a tu medida.

Fotografía: Théo Gosselin.
Banda sonora: Friendly Fires.

Amor a segunda vista

Antes habrías escrito sobre una película así. Te gustaba hacerlo: descubrir por casualidad esa comedia romántica con tintes de ciencia ficción, improvisar un plan para ir a verla, recordar en el cine escena a escena y aprender de ti en el proceso, escribir por último sobre todo lo aprendido para no olvidarlo. Antes lo habrías hecho, cuando eras otra persona. Ahora, sin embargo, prefieres salir del cine con la sonrisa tranquila de quien acepta que las cosas siguen su curso y hay que separarse de los personajes cuando acaban los créditos. No, ya no escribes sobre películas así pero sí sobre otras cosas.

Come over here with your heart

De todas aquellas canciones que intercambiamos a lo largo de los años, ahora solo recuerdo la primera que me enviaste tú. Solo esa después de escucharlas todas a todas horas para sentirte algo más cerca. Hoy me ha dado por volver a ponérmela. Hacía años que no lo hacía porque me asustaba la nostalgia que pudiera desatarse. Y mecido por esas alegres guitarras de verano, de repente me he visto otra vez tal como fui en aquella primavera tonta. Esperando tus mensajes delante del ordenador porque todavía no nos habíamos dado el número de teléfono. Ojalá poder viajar en el tiempo para decirme a mí mismo que dejara de dudar, que todas las respuestas me las estabas ofreciendo en la letra de esa canción que yo tenía en bucle. No sé me ha ocurrido leerla con atención hasta esta tarde y, aunque ya sea demasiado tarde, por fin lo he entendido todo.

Fotografía: Theo Gosselin.
Banda sonora: Crystal Fighters.

Too time too time too time

La última vez que te esperé era de noche. Fui a buscarte por sorpresa a la salida del trabajo. Como era sorpresa, no te dije nada, fingí que hacía lo mismo que antes y después de conocerte: volver directamente a casa después de la playa. Pero aquel día, aquella noche, allí estaba yo en una estación de tren nueva, en una zona industrial mal iluminada, sin saber si te haría ilusión o si me había precipitado como me pasa tantas veces. Lo que más recuerdo de aquel día, de aquella noche, son los mosquitos atacándote las piernas poco después, mientras esperábamos el tren y tú te quejabas de cómo había ido el día, bebiéndote a sorbos el refresco de sandía que te había traído pero sin hacerle mucho caso. Creo que también sonreíste, puede que lo hicieras al verme, pero aquel momento fue perdiéndose a medida que el tren se acercaba.

Fotografía: Taylor Miller.
Banda sonora: The 1975.