I got a right to sing the blues

“Nunca somos iguales a nosotros mismos, porque nuestro cerebro siempre está mutando”. Eso asegura el libro que estoy leyendo ahora, Aire de Dylan. No estoy de acuerdo. Se acercan los 30 y me doy cuenta de cosas: quién soy, en quién me he convertido, quién he sido siempre, porque en el fondo tampoco cambiamos tanto.

Sé que, para empezar, soy alguien que escribe. De adolescente, escribía textos oscuros para que nos regodeásemos juntos en el dolor. Ahora comparto contigo los pasitos que doy hacia eso que llamamos felicidad. En ambos casos se trataba de compartir. Sólo ha cambiado la intención, se ha sumado la sonrisa. Pero ésta ya existía, en todas mis fotos de niño sonrío. Será que vuelvo a hacerlo.

A mi primer ex, Pedro, le sacaba de quicio que yo siempre me vistiera como me daba la gana. Nunca llevaba zapatos para ir a la discoteca, por ejemplo, aunque entonces, 13 años atrás, tenías que ir de punta en blanco para salir de fiesta, con los zapatos limpios y los cordones bien atados. Pero yo prefería llevar mis tejanos y mis bambas. Pensaba que si no me dejaban entrar, ya iríamos a otro lado.

Hace unos meses, volví a ver a Pedro y me confesó que ahora me admiraba por todo aquello. Porque ahora puedes bailar como te dé la gana, incluso en chanclas, pero yo ya lo hacía entonces, y además siempre pude entrar a los sitios. De todos modos, lo mío no era un posicionamento político: así estaba más cómodo, nada más.

Supongo que soy un ingenuo con toda la intención. Actúo como quiero, incluso cuando no sé todavía que lo quiero. Sólo con el tiempo, cuando me las valoran, comprendo lo que implicaban mis acciones. Y me gusta. Ser sincero en cada gesto, incluso cuando creo sobrepasarme. Mejor eso que llevar máscara. Soy Alex y pronto tendré 30 años.

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8 comentarios en “I got a right to sing the blues

  1. Yo ya tengo 30 y medio y nada ha cambiado. Solo es un número.

    Diría que la esencia siempre se mantiene, y se cambia a mejor lo demás, porque al acumular experiencia van disminuyendo los defectos. Poco a poco. Al menos me veo así actualmente, mejor que en mis 20.

  2. Creo que los cambios se producen con la acumulación de años, no de días. Quiero decir la diferencia entre tener 29 o 30 puede ser un día, pero la diferencia entre los 20 y los 30… ahí si que hay cambios, ahí es donde se valora la experiencia, donde se demuestra que sigues fiel a tus valores o que te los has saltado. Yo ya pasé los 30 y mirando hacía atrás no me veo tan diferente.
    Bring it on!!

  3. Cómo las fotos, ¿no? Que en una foto de ayer no notas cambios pero si haces un montaje con una foto tras otra, cada una de un día, verías cómo tu cara va variando visiblemente. Dos pasitos cortos hacen uno largo.

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