I simply remember my favourite things and then I don’t feel so bad

La felicidad no existe. Sólo existe ser feliz cada día.
(Albert Espinosa, “Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven”)

Hace unos días se me estropeó mi adorado netbook, que desde que me independicé es el único ordenador que tengo, en el que escribo, veo series, navego por Internet, etc. La reparación costaba casi tanto como un netbook nuevo. Años atrás, esto habría bastado para deprimirme profundamente, sentarme en un rincón a llorar y lamentarme en las redes sociales de mi desgracia. Fui un precursor de los emos, en la adolescencia (que por suerte queda muy lejos ya) me quejaba de todo y me consideraba muy maduro por ello, muy de vuelta de todo por ver el mundo desde una perspectiva tan oscura.

Si algo aprendí de mi ex fue a afrontar la vida con más alegría, sonreír contra viento y marea. Me costó, y de hecho él a menudo me criticaba por ser tan negativo. Pero poco a poco he conseguido tener ese optimismo que envidiaba. No se trata de negar los problemas. Se trata de darles la vuelta, usarlos en tu beneficio, ya sea porque te ayudan a aprender o porque realmente puedes sacar algún provecho. Me consta que hay gente que no se cree mi nueva etapa de optimismo y vitalidad. Lo siento por ellos, porque yo la estoy disfrutando muchísimo. Volviendo al ejemplo de mi netbook, opté por tirar de Visa y comprarme uno mejor y más bonito. Y estoy encantado. Es blanco y suave y rápido y tiene unas teclas que parecen caramelos. Estoy escribiendo con fuerzas renovadas.

En Facebook, hoy por hoy sólo tengo escondida a una persona de mi muro. Y no me cae mal, para nada. Pero es una persona muy negativa. Negativa hasta la extenuación. Absolutamente todos sus estados son quejas y lloros. Entrar a su perfil es como chocar de morros contra el muro de las lamentaciones. Lo fuerte es que le pasan cosas buenas, claro: a todos nos pasan cosas buenas, es inevitable. Pero de las suyas sólo te enteras cuando ya han pasado, cuando se han estropeado y puede seguir el drama. Me parece una actitud muy triste. Sobre todo porque yo la tuve, y con el tiempo me he dado cuenta de que es muy fácil lamentarse y suplicar que la vida te dé una tregua pero a la hora de la verdad, ese golpe de volante tienes que darlo tú. Nada cambia si no lo haces cambiar tú.

Últimamente a varios amigos que lo están pasando mal les he dado mis humildes consejos para que empiecen a dar ese golpe de volante. Creo que no me han hecho ni puñetero caso, no dejan de ser trucos tontos que suenan a libro de autoayuda cutre, un optimismo quizá demasiado ingenuo. Pero funcionan, doy fe. Se trata de positivizar tu vocabulario: evitar los “no” y las frases negativas y las quejas. Se trata de cambiar tu foto de perfil en las redes sociales, poner una en la que salgas sonriente. Cortar de raíz con lo malo, lo que te hace daño: sin miramientos, fuera. Obligarte a sonreír cada mañana nada más levantarte. Dejar de depositar tus ilusiones en un único objetivo: diversificar. Cuidarte a ti mismo, mimarte. Escuchar y compartir con los demás sólo canciones felices, optimistas, que te transmitan buen rollo. Compartir momentos agradables con los amigos y hablar de cosas divertidas. Incrementar el número de series de humor y películas de comedia que ves. Leer (y releer) libros que te iluminen, como por ejemplo El mundo amarillo de Albert Espinosa. Limitar tus estados de Facebook o tus tweets a comentar las cosas buenas, positivas o curiosas que te pasan, obviar por completo las malas. Lo mismo se aplica si tienes un blog. Disfrutar los días de sol, pero también agradecer la lluvia. Dar gracias por el amor que recibes (aunque no sea el que tú querrías), y ser bueno con quienes te rodean. Tomarse los problemas con la mente fría, usarlos a tu favor, aprender. Recordar tus cosas favoritas. Fijarse en todos esos detalles bonitos que endulzan el día: unas chicas saltando por la calle mientras otra les hace fotos o un niño sonriente con su globo de Bob Esponja. En definitiva, se trata de no regodearse en lo malo. “Sadness be gone”, que dice la amiga del protagonista en la iluminadora Happy Thank You More Please.

Y sí, parecen chorradas, seguramente lo son, pero es curioso comprobar cómo, poco a poco, esa capa de felicidad que te has construído acaba cobrando vida. La felicidad te acaba empapando. Lo malo ya no te sienta tan mal, de hecho en general te resbala, y lo bueno parece que abunda mucho más, que te llena mucho más. Esas sonrisas que forzabas acaban saliendo naturales. Y los amigos lo notan: “¿Y esa cara?”, “Se te ve feliz”, “Estás mucho mejor ahora”. Y es verdad. Estás mucho mejor ahora. Sin darte cuenta, has pasado de ir llorando por las esquinas a radiar una sonrisa de lado a lado. No sueltes el volante: has esquivado la peligrosa desviación de la tristeza, sí, pero ahora toca seguir conduciendo. Hacia adelante, claro.

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5 comentarios en “I simply remember my favourite things and then I don’t feel so bad

  1. Tu sabes q yo soy una fiel creyente y practicante de la religión de la felicidad. Tengo una fe ciega en ella, incluso cuando la vida se empeña en querer llevarme la contraria, siempre pienso: “todo lo negativo q te sucede, trae consigo una enseñanza de vida y te ayudará a crecer”. Y sí, es así, siempre es así, sólo hay q tener los ojos, la mente y el corazón abiertos para reconocerlos, sin dejarse llevar por la autocompasión y “revolcarse” en el fango de la negatividad. Estoy de acuerdo contigo en q son importantes las pequeñas cosas, los pequeños detalles nos ayudan a mantener esa actitud de felicidad. Ayuda a q nuestra mente se centre en las cosas buenas y relativiza lo malo. La felicidad es una actitud de vida.
    No obstante, hay gente q se siente perdido en el mundo de la felicidad, como si nadara en aguas revueltas y no diera pie, y sin embargo, es un brazo de mar cuando las cosas van mal. Un amigo me dijo una vez: “la felicidad no existe”. Yo del dije: “Si crees eso, por fuerza tienes q creer, también, q no existe la tristeza”. No puede existir la una sin la otra, de nosotros depende q camino tomar. Sí, la felicidad es una opción, para mí, la única.

  2. Ai m'encanta Sonrisas y lágrimas!!! la imatge, la cançó… és una de les meves parts preferides de la pel·lícula, i sempre tinc la cançó al reproductor mp3 XDD
    A mi em va passar lo de l'ordinador al poc de venir a viure de nou a barcelona (a l'octubre crec que va ser). No vaig ni esperar a saber quan costaria la reparació XDDD vaig optar per la via alegre.. em vaig dir…”vaig a comprar un nou portàtil!” (venia de Xile molt contenta i encara em dura la felicitat jajajaja!).
    Ni tan sols he preguntat encara si puc recuperar el vell, segueix en un calaix, esperant, jajaja pobret…
    🙂

  3. Lidia… ¿Te he dicho ya alguna vez que deberías tener un blog con el que compartir con nosotros tu luz? Me encantas…

    Eli, m'ha agradat que compartim anècdota d'ordinador jejeje. “Sonrisas y lágrimas” és genial, aquesta cançó, “Do-Re-Mi” i “Edelweiss” són 3 temazos, de les millors bandes sonores de musical de la història!!!

  4. Buenas,

    tengo problemas con 2 de tus consejos. Veamos:

    “Se trata de cambiar tu foto de perfil en las redes sociales, poner una en la que salgas sonriente. Cortar de raíz con lo malo, lo que te hace daño: sin miramientos, fuera.”

    Consejo 1: No tengo ningún perfil en ninguna red social, pues aún no me han abducido (pocos quedarán..).
    Consejo 2: Resulta que soy uno de esos 5 millones de personas (sí, un parado). ¿Cómo lo “corto de raíz”?.

    No espero respuesta xD.
    Bonita entrada.

  5. Pues mira, quién sabe, quizá ambos puntos puedan ir de la mano. Hay numerosos artículos sobre las mejores redes sociales para encontrar trabajo. Te dejo uno a modo de ejemplo:

    http://www.interempleo.info/2011/04/los-mejores-sitios-web-y-redes-sociales.html

    Espero que no te haya molestado el optimismo ingenuo de esta entrada, lógicamente hay problemas gordos que no se pueden “cortar de raíz” pero la esencia es la misma: la felicidad es una opción. Mucha suerte buscando trabajo, Oscar.

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