Basta. Me he cansado de ver cómo todo el mundo desprecia al personaje más entrañable de Desperate Housewives. Y no me refiero a Juanita, a Celia ni a MJ (todos ellos adorables también), sino a Susan Mayer. Llevo mucho tiempo leyendo comentarios ácidos sobre ella: que si la odian, que si la matarían, que si sobra en la serie, que si iPod que si iPad. Y me duele como si fuera mi hermana, como si fuera yo mismo.
Ante todo, decir que me encanta Bree, me encanta Lynette, me encanta Karen McCluskey (y su hermana más), me encanta Edie, me encanta Angie, la nueva italiana (tan racial ella)… Vamos, que me encantan todas las auténticas mujeres desesperadas. (Bueno, Katherine no me encanta porque es un coñazo, y a Gabrielle la odio porque es mala persona, y su marido un mafioso.) Pero ante todo me encanta Susan Mayer. Quizá porque me siento identificado con ella: soy patoso, soy adicto al drama y no sé estar solo. Afortunadamente, no tengo una hija tan insoportable como ella.
Pero en defensa de Susan Mayer diré que aunque meta la pata cada vez que sale de casa y cada vez que habla, es una de las pocas mujeres de la serie que acepta sus defectos, los reconoce, y se preocupa por lo demás, y no es egoísta (como sí lo son, por ejemplo, Bree y sobre todo Gabrielle) y, aunque siempre la cague, tiene buenas intenciones, no hay maldad en ella. Y que sí, que es la exnovia de Superman, yo también la odiaba entonces. Todo el mundo tiene un pasado sentimental oscuro.
Además, reivindicaré que nos ha dado algunos de los momentos más divertidos de la serie:
-Cuando se quedó en la calle, sin llaves y desnuda, y se cae entre unos arbustos, y la descubre Mike, al que quiere ligarse
-Cuando incendió (sin querer) la casa de Edie Britt mientras la espiaba
-Cuando otra la acusa de ser una adicta al drama, ella tira al suelo las flores que le había traído de regalo, y luego las recoge y se las lleva corriendo («¡ESTO es adicta al drama!»)
-Cuando dice ser una diva gay (mucho antes que Gabrielle en el capítulo 6×16, por cierto)
-Todas sus escenas con Edie Britt (especialmente sus discusiones) son highlights absolutos de la serie
-Y sus meteduras de pata son en general la única parte cómica que queda de DH ahora que en la última temporada han apostado por el drama puro y duro
Y también recordaré que si no fuera por ella, el nivel de maromos buenorros de la serie sería 0, porque todos han llegado gracias a ella: Mike Delfino, Karl Mayer, Dr. Ron McCready, Ian Haisworth, Jackson Braddock (y todos menos Mike se han ido por patas por culpa de ella).
Pues eso, que es una adicta al drama y a veces la matarías un poco, pero es la mejor.
Aprovechando que Enric se ha comprado la serie completa en blu-ray (incluyendo miniseries y mobisodes varios), he empezado a ver «Battlestar Galactica». No está mal. Ya veremos cómo continúa, porque yo soy muy poco de navecitas y tal.
Afortunadamente, toda buena serie cuenta con alicientes que te motivan a seguir viéndola…
No sé si soy o no soy fan de las sitcoms. Porque vale, me encantaban Roseanne y Alf y Tinc dos pares y Boig per tu y Las chicas de oro, pero más allá de eso siempre he pasado bastante de este género, sobre todo de esa avalancha noventera por parte de TVE, Tele 5 y Antena 3: Cosas de casa, Los problemas crecen, El príncipe de Bel Air, Cosas de hermanas, Padres forzosos, Aquellos maravillosos años… Nunca he adorado Friends, serie que aún siendo entretenida me parece totalmente sobrevalorada (suerte de Phoebe y Monica).
Y sin embargo, aquí estoy, enganchadísimo a Cómo conocí a vuestra madre. Cuando, hace unos años, Enric me habló de ella pensé «otra sitcom más». Y en cierto modo, así es.
Pero el carisma de sus cinco personajes (adorables todos ellos), el original uso y abuso de los flashbacks y de la voz en off (un recurso que, mal usado, lo detesto) y un humor inteligente, que no necesita de chascarrillos burdos, consiguen diferenciarla de la mayoría de sitcoms.
No es fácil hacerme reír a carcajadas, y HIMYM lo consigue capítulo tras capítulo. Si el momento cumbre de Friends fue la llamada de Phoebe a un servicio de atención al cliente, en HIMYM destacaré por siempre jamás la persecución del jorobado enano y cojo.
Hemos aguantado estoicamente, sin bajarnos nada ni informarnos, hasta que han salido en España los packs de la segunda y tercera temporadas. En un fin de semana ya nos hemos ventilados 2 DVDs, quedan 4 por delante para disfrutar del ingenuo Marshall, la inestable Lily, la independiente Robin, el enamoradizo Ted y el crápula Barney. ¡Y con cameos de Enrique Iglesias y Britney Spears incluidos!
A mediados de los 90, TV3 nos tenía enganchados a sus culebrones de la tarde. «Poble Nou» fue el pionero, una historia costumbrista sobre la renovación de un barrio y el síndrome del nuevo rico. Después llegó «Secrets de Família», primer intento de intriga de altos vuelos, muy descafeinado, sólo me gustó que la escena clave de toda la serie sucediera alrededor de la noche de 1969 en que el hombre pisó la luna.
Y entonces llegó El Culebrón: «Nissaga de poder» (en cristiano, Estirpe de poder). Una especie de Dallas a la catalana, cambiando los negocios petrolíferos por viñas y cava. Mucha bilis, mucho dramón, mucho incesto, mucho vestuario imposible, muchas muertes (mínimo una por semana), mucha frase lapidaria y mucho de todo. Duró 476 capítulos y no me perdí ni uno.
Al principio, me grababa los episodios de los martes y los jueves porque coincidían con la primera hora de clase de la tarde, pero al final empecé a hacer campana para poder verla en directo. Y no era el único que lo hacía. No me equivoco si digo que toda Cataluña estaba enganchada a la serie, era algo que comentábamos todos en el instituto, mi madre en el trabajo (y ella es muy poco de series así), las marujas haciendo cola en el super… Recuerdo especialmente mítico aquellas navidades de 1996 en que por fin íbamos a descubrir al asesino de Félix, la gente haciendo porras y quinielas.
Con Nissaga aprendimos muchas cosas:
Un cursillo intensivo de acciones, participaciones, mayoría absoluta, cúpula de accionistas, cláusulas, extorsiones y otros elementos necesarios para usurpar empresas a tus enemigos
En el mundo del cava, es vital que te vista y te peine tu peor enemigo
Para dormir, nada como tener un acuario de cabecera de la cama
El cava se sirve con la botella y el vaso inclinados 45º, ni uno más ni uno menos
La mejor forma de fingir una muerte natural es asfixiar a tu víctima con un cojín en la cama
Si tienes un marido insoportable, cárgatelo tirando su coche por un barranco… mientras TÚ conduces
Cuidado con las carteras de pueblo, pueden ser detectives, amantes de curas y autoras de best sellers e incluso esposa de empresarios
Los bofetones suben la líbido
Los catalanes de pro se llaman Montsolís, Aymerich, Vilalta o Capdevila
El incesto está bien
Pero si lo cometes, estarás condenado a morir durante una barbacoa… ¡no asistas a ninguna!
Y nos dejó grandes frases dramáticas para la posteridad, entre ellas: «Qui ha mort? Per qui tocaran les campanes de Santa Eulàlia? Per qui ploraran les vinyes?» (¿Quién ha muerto? ¿Por quén tocarán las campanas de Santa Eulalia? ¿Por quién llorarán los viñedos?)
Eulàlia Montsolís entra en cólera al descubrir que sus acciones han bajado en el IBEX 35.
Cuando terminó la serie, fue algo tan traumático que su sucesora, «Laberint d’ombres» no pudo borrar el recuerdo, a pesar de ese momento tan shockeante que el buenazo de la serie se levantaba de su silla de ruedas, desvelándose como El Psicópata.
El caso es que los guionistas pensaron en nosotros y cocinaron una secuela de Nissaga, titulada «Nissaga, l’herència», serie semanal de 26 capítulos que tuvo la mala suerte de ser programada el mismo día que daban partidos de la Champions en TV3, así que la serie iba y venía en la parrilla.
Pero a pesar de todo, la serie mereció la pena. Fue como la original, pero concentrada en 26 episodios. Algo muy intenso. El primer capítulo, empezaba con nada más y nada menos que 5 muertes, y para el último episodio el plantel de personajes apenas era un tercio del inicial, iban cayendo a pares. Hubo más incestos (y encima con final feliz), psicópatas que sólo asesinaban a cambio de que su «cliente» se dejase encular, más tejemanejes de accionariado, más cava, más acuarios, más actrices insoportables… Lo que todos queríamos, vaya
Así que desde este blog exijo un pack de DVDs de Nissaga de poder + Nissaga l’herència, con making offs del estilismo de Emma Vilarasau y árboles genealógicos 3D interactivos.
Aprovechando que hemos acabado «Veronica Mars» y la 3ª temporada de «Supernatural», ayer tuve la iniciativa de que viéramos el piloto de «Harper’s Island».
La definían como Scream + Diez Negritos. Tenemos 25 sospechosos, 13 episodios, 1 isla, 1 culpable.
Me esperaba algo desmadrado, en plan los 5 muertos del primer capítulo de «Nissaga, l’herència», que aquello fue una carnicería digna de las pelis de Freddy.
Ha tenido mucha presentación de personajes, muchos cameos de otras series, un ritmo pausado, ningún susto, y 2 muertes descafeinadas, de hecho uno de los muertos ni siquiera sabemos quién es y al otro no me ha importado nada que se lo cargasen, y menos con esa secuencia tan cutrecilla donde no sabías si se resbalaba o le estaban serrando en dos.
Al parecer, la cadena CBS no quería empezar con algo demasiado de terror, sino más serio y comedido. Espero que la cosa mejore en los próximos capítulos (será una serie cerrada de 13 episodios), por ahora no está mal pero podría ser muchísimo mejor.