Instant crush

De repente, un engranaje gira en tu interior y todo tiene sentido. Lo llaman flechazo. Vas por la vida cargado con tus prejuicios, tienes muy clara tu visión del mundo, lo que te gusta y lo que no, de ahí no te mueve nadie. Hasta que chocas con algo que te desarma. Y en esa sorpresa redescubres el auténtico sabor de la vida.

Algo así me pasó el otro día escuchando Random Access Memories, el último disco de Daft Punk. Me estaba pareciendo un soberano coñazo, la típica obra que se hace para lucimiento personal y no para disfrute del oyente. Pero antes de que perdiera la esperanza, llegó Instant Crush, en colaboración con Julian Casablancas, cuya voz vocoderizada hasta parecer riffs de guitarra tiene más emoción que casi todo lo que se ha lanzado en 2013 (Woodkid es mucho Woodkid). ¡Así sí!

And we will never be alone again
Cause it doesn’t happen every day…

Me sentí acompañado tarareando la letra. Y esa debería ser la función del arte. El escritor David Foster Wallace me lo confirmaba ayer por la noche en el libro de entrevistas con él que estoy leyendo. En la cama, aún tapado por el nórdico, sonreí al leer que le gustaban esos libros que le daban compañía, que le aportaban algo como ser humano en medio del caos. «La literatura o mueve montañas o aburre», decía él.

Plantearse la escritura, y por extensión el arte, y por extensión el amor, como un acto generoso, con el que pretendes que el otro encuentre una pieza perdida y crezca contigo. La complicidad de compartir ese mismo flechazo que tú sentiste para que el otro lo sienta. Por eso no paro de escuchar ese Instant Crush de Daft Punk y se lo pasé a una amiga. Nunca será single, pero para mí justifica el lanzamiento del disco.

Neus Arqués : Marketing para escritores

Escribes para que otros te lean. Es algo muy romántico, esto de escribir, cientos de horas en tu rincón (tus rincones: la cama, una cafetería tranquila, ese banco junto al mar), viendo como crecen tus personajes, escribiendo esa novela que a ti te gustaría leer. Pero al final del día, buscas que otros ojos lean eso que has escrito y que lo disfruten, comenten, compartan. Creo que incluso los diarios íntimos se escriben con ese deseo inconfeso. Que alguien abra el candado y te descubra tal como eres.

Marketing para escritores te da las herramientas para llegar al público. Lo mejor es que la autora habla desde su propia experiencia, no solo como profesional del marketing, también como escritora. Sus consejos son los de un amigo que ha pasado por lo mismo.  En la red no he encontrado ningún texto que exponga las técnicas de venta de una forma tan sincera y constructiva como éste.

Neus Arqués rompe tabús, te invita a que tu libro, al que tanto cariño le tienes, lo vendas como un nuevo sabor de yogur. Tiene destacar en un sector que publica 70.000 libros al año. Ella te da las pautas para elaborar una propuesta editorial con que llamar la atención de agencias literarias y editoriales, para promocionarlo (antes incluso de publicarlo), incluye «dietas» depurativa para el ánimo. Un viaje completo: desde que gestas el libro hasta que ya está a la venta y preparas el próximo.

Creo que además, muchas de las estrategias pueden ser útiles para cualquiera que pretenda dar a conocer su arte: música, fotografía, pintura… Las características de cada mundillo varían, seguro, pero el fin es el mismo. Hacerte un hueco. Gracias a la autora por este libro. Y mucha suerte a todos los aventureros. ¡A por todas!

Paolo Giordano : El cuerpo humano

«Es difícil imaginar una versión nueva de uno mismo.»

Lo dejé a medias. Iba con las expectativas bajas: imposible que me gustase tanto como La soledad de los números primos, ese primer libro que me gustaría haber escrito yo. Y aún así, lo abandoné. No conectaba con esos soldados italianos en una base de Afganistán. Pero a veces merece la pena dar segundas oportunidades.

Así que dos meses después, este sábado, aprovechando que hacía sol, me lo llevé para leer junto al mar. Lo retomé desde el principio, las impresiones se mantuvieron. Los libros los cuido, y éste no era una excepción, hasta que en un paso de cebra, un turista italiano me lo golpeó con su bolso y una de las esquinas se abolló. Sentí pena. Intenté arreglarlo en vano. Después, ya tumbado en la hierba, proseguí la lectura. Y ahí me enamoré. Otra vez. Por fin reconocí a Paolo Giordano.

Los personajes se mostraron en esa segunda mitad del libro como lo que eran. Desnudos y humanos, no soldados. Y entiendo que exista esa primera parte, pero habrá gente que no llegue al valle de las rosas. En adelante el libro vuela, emociona, tiembla, impacta, estremece. Y aunque entiendo igualmente por qué el autor eligió este título, yo recordaré otro, el de ese capítulo precioso: La hierba no deja de crecer.

Porque de eso habla esta novela, al final. De darse nuevas oportunidades a uno mismo, reiventar lo que creías inamovible, tener sueños. Cruzar el límite de tu burbuja de seguridad y asumir riesgos. Apostar por el futuro. Me he imaginado a Paolo Giordano abordando su segundo libro así, como un soldado que se busca a sí mismo frente al teclado y al final se encuentra. Y en las últimas páginas me hizo llorar, el tío. Italiano y guapo y con ese talento único para decir tanto con tan poco. Y aplaudí. Sí. Siempre sí.

Mario Suárez y Ricardo Cavolo : Cocina indie

Después de varios intentos, la mejor receta de brownie la encontré en este libro, mi regalo de este Sant Jordi. Brownie tributo a David Bowie, se titula la receta y la deliciosa tarta de chocolate con nueces resultante ya ha amenizado más de una fiesta y de una cena. Es el poder de este libro, que te resuelve cualquier papeleta.

Albóndigas suecas o tostadas varias para cuando vienen los amigos a cenar, salmón en escabeche o fideos con pollo al curry para una cena íntima… Me gusta que haya recetas para todo tipo de ocasiones. Asequibles, además, y tirando a baratas, y resultonas. Un libro de cocina que te invita a cocinar lo que hay en sus páginas.

También te invita a escuchar música, claro, porque cada receta viene acompañada por su banda sonora. Y además, será uno de los pocos recetarios que devorarías entero, porque cada receta está explicada a modo de relato o entrada de diario. Al final, no solo quieres cocinar, también quieres conocer al cocinero y sus amigos.

Sin duda, la vida es mejor con buena comida y buena música. En este libro lo tienes todo. Solo te quedará buscar buena compañía con la que compartirlo. Juntos también podréis jugar a descifrar todas las referencias que hay en las ilustraciones de cada receta. O cantar al SingStar. O dejar que una cosa lleve a la otra, según.

Maybe in our wildest moments

¿Cómo se escribe un libro? O cómo consigues terminarlo. Me lo han preguntado un par de personas estos días y no sabía qué responderles, porque nadie tiene fórmulas mágicas, creo. Y ésa es la magia de los libros. Que te sientas a escribir y, tecla a tecla, tus personajes respiran. No hay más secreto: escribir cada día y sin excusas.

Pero tiene que haber algo más. Yo me propuse, por ejemplo, crear el libro que a mí me gustaría leer. Fue un consejo que encontré en este blog inglés que recoge citas y trucos para inspirar a los escritores. Recomiendo seguirlo en Twitter, sus frases siempre llegan cuando las necesitas.

Volviendo al consejo, seguro que admiras a varios escritores y hay muchos tipos de libros que te gustan: historias de terror, comedias románticas, viajes a países exóticos, aventuras medievales, crímenes, ensayos sobre música. Pero ninguno lo conglomera todo. Ese libro es el que te está esperando a ti. Los demás ya están escritos.

Es una experiencia curiosa, atreverte a soltarlo todo, sinceridad absoluta porque, como decían en Aullido, hay que contarles a las musas lo que solo le contarías a tu mejor amigo. Nadie dejaría leer a otro su diario, pero si escribes, quieras o no, es para que otros te lean. Apechuga.

Llegará ese día que terminarás el libro y se lo mandarás a alguien y te entrará pánico escénico esperando un veredicto. Tantas horas a solas y por fin te expones. Qué ocurrirá. Por no morderte las uñas, hojearás tu libro. Con espiral y tapa de plástico. Y entonces, en la portada, además del título, verás tu nombre. Sonreirás, satisfecho. ¿Cómo lo has logrado? ¿Cómo se escribe un libro? Ni idea, pero aquí está el tuyo.