You can fly! You can fly! You can fly!

Al final te lo llegas a creer. Que la magia existe, que está por todas partes, pero sobre todo aquí. En Disneyland París. Aunque para ti siempre será EuroDisney, ya va siendo hora de que te acostumbres a su nuevo nombre. El mejor regalo incluía no solo pisar París, también venir aquí. Al epicentro de la magia.

Te habían contado leyendas acerca de gente embelesada dando saltos entre los parterres llenos de flores dispuestas en forma de Mickey. Cánticos sobre «otro mundo» y buenrollismo por doquier. Pero cuando desembarcas bajo el cielo gris de un frío día de enero, todo eso parece tan lejos como el sol de Barcelona. O será que no has abierto los ojos, todavía.

Porque poco a poco te empapas del efecto Disney. Entre castillos y lanzaderas especiales, acabas por ver que aquí hay más parejas que niños. Parejitas, mejor dicho: se besan y se miran en todo momento, felices como en un primera cita. Tontean. Todo les hace ilusión. Especialmente, recorrer juntos las tierras exóticas, perderse en las cuevas de los piratas, montarse a lomos de una tortuga o a bordo de una alfombra voladora.

Y entonces se apagan las luces para que luzcan los fuegos artificiales. Y los focos de colores, los láseres. La música, también. A su ritmo, cobran vida todos los personajes de las películas de tu infancia. Para cuando los coros cantan «¡Volarás, volarás, volarás!», tú ya estás en las nubes, junto a Peter Pan, y recuerdas de manera definitiva que sí, que es posible volver a ser ese niño que aún tiene ganas de lograrlo todo.

Turn it on

El cachete que hará llorar o reír a un recién nacido. Una puerta de embarque por confirmar. Una montaña de ropa limpia pero con arrugas, a punto de ser planchada. Los ojos abiertos que aún no se han fijado en nada, la boca abierta cuando ya sabe de qué quiere hablar. Una maleta abultada.

El nadador que toma impulso para lanzarse desde lo más alto. Los tornillos que encajan como una llave y hacen clac. Un acelerador pisado a fondo. El camino sinuoso hacia la montaña de las grandes gestas y aventuras. El último toque de especias en el caldo, las últimas vueltas al cucharón. Una página que pronto dejará de estar en blanco.

Ahora sí, empezamos.

I Love You (Top 25 Canciones de 2013)

La música te salva. Te da voz, te devuelve a la vida, te conoce mejor que nadie. Te habla de la felicidad aunque no la estés sintiendo. Te quema y te hace preguntas. Hay canciones que son un flechazo, otras un subidón sudoroso, con algunas te sitúas y otras te llevan a contar estrellas. Música para emborracharte, para intentarlo, para zambullirte o para decirte que sí, que hoy es el día.

 
La música es un buen hábito que siempre está ahí y a veces vuelve para recordarte lecciones importantes. Que ames, que vivas tu vida. Porque mientras escuches música, estarás vivo. No hay dramas. En la música siempre puedes confiar para que te haga compañía. Y estas 25 canciones son las que más me acompañaron el año pasado.

25. Pharrell Williams – Happy
A 24 horas de terminar 2013, descubrí una de sus canciones más optimistas. Himno inmediato. Aplaudir, aplaudir, aplaudir. Sin más explicaciones.

24. Céline Dion – Loved Me Back to Life
Contra todo pronóstico, hay regresos que merecen la pena.

23. Bravo Fisher! – 39
Le haces caso a la recomendación de un amigo… y sí, te encanta.

22. Crystal Fighters – You & I
Significativos en mi 2012, volvieron a montar una verbena en la playa con esta canción.

21. Lissie – The Habit
Las letras están para hacértelas tuyas. Hablan de lo que quieras que hablen.

20. Lori Meyers – Emborracharme
El descaro y la frescura van de la mano.

19. Rodriguez – I Wonder
Solo pasa en las películas: escuchas una canción y a las cuatro notas ya sabes que será importante.

18. Ellie Goulding – Burn
Y cuando olvidas lo buena que es, vuelve a sonar.

17. Delafe y las flores azules – Intento
Prefiero verte eternamente…

16. OneRepublic – Counting Stars
Este grupo no deja de mejorar y esta canción es perfecta muestra de ello. Uno de los estribillos del año.

15. David Bowie – Where Are We Now?
Ese minuto y medio final es lo mejor que le ha ocurrido a la música en muchísimo tiempo. Se echaba de menos al maestro.

14. Daft Punk – Instant Crush
Otros singles serán más pegadizos, pero este… ¡ay este!

13. Dido – No Freedom
Dido y las frases siempre exactas. No hay amor sin libertad.

12. Erlend Oye – La prima estate
No sé exactamente sobre qué canta el cantante de Kings of Convenience, pero me da igual: este tema es contagioso. La buena vida a cualquier hora.

11. Carlos Sadness – Hoy Es El Día
No se puede decir más claro: ¡hoy es el día!

10. Britney Spears – Work Bitch
Ojalá todas las canciones te pusieran el mundo a tus pies como hace este Work Bitch.

9. Röyksopp – Running to the Sea
A veces me sigue sorprendiendo que alguien pueda componer algo TAN bonito. Si las canciones fueran novelas, me gustaría escribir justo esta. Siempre nos quedará el mar.

8. MIKA – Live Your Life
Hay que hacer aquello en lo que nadie puede superarte. Por ejemplo, MIKA: pop luminoso.

7. Ralph Myerz feat. Annie – Take A Look At The World
Pelotazo. A bordo de un coche para explorarlo todo.

6. Fangoria – Dramas y comedias
Algunos discos se justifican por una sola canción. Estado de gracia de compositores y grupo.

5. Mylène Farmer – Love Dance
Todos los años se cuela alto una canción que no eras consciente de haber disfrutado tanto. La que vale, vale.

4. Empire Of The Sun – Alive
La recompensa de estar vivo. Te lo has ganado.

3. Algora – La era punk
Podría ser la nº2 o la nº1. En todo caso, una de las canciones que ha definido este año. Letra identificable y un significado íntimo que pronto compartiré por aquí.

2. Pet Shop Boys – Vocal
Algo mágico ocurre cuando tu grupo favorito habla justo de lo que estás sintiendo. ¿Lo han escrito para ti? Cada mañana que la he escuchado, he querido creer que así es. Que me conocen.

1. Woodkid – I Love You
Woodkid es emoción pura. En concierto, en sus vídeos, en sus canciones. Lo amo. Espero que algún día se hagan realidad esas imágenes que pasaban por mi cabeza mientras escuchaba I Love You. Porque a veces la respuesta es justo la que esperas. Un simple y limpio sí.

La música nos salvará…

No iba a hacer balance. Pensaba que no me iba a dar tiempo. Que no me iba a apetecer. Y al final aquí estoy, un año más, repasando lo bueno y lo malo de 2013. Esta vez lo malo ha arañado protagonismo, pero lo bueno ha sido muy bueno y por tanto gana la batalla. 2013 no ha sido el tipo de año que yo esperaba, ni tampoco le ha hecho justicia a mi número favorito, el 13, pero cosas buenas las ha habido. Y como se suele decir, son las que importan. Las únicas que cuentan.

 

Terminé de escribir mi primera novela, por ejemplo. Aunque no haya gustado por igual a sus primeros lectores, sí ha habido gente que la ha disfrutado y comentado, y esa es la mejor recompensa. Me basta. Al menos de momento. En 2014 tocará compartirla con todo el mundo, de una forma u otra. Porque no encaja en las líneas editoriales de las editoriales, pero yo creo en ella (vuelvo a creer en ella) y quizá corra mejor suerte en los corazoncitos de algunos lectores que la compren desprevenidos.

Llevo año y medio con un chico que sigue sorprendiéndome, he recuperado amistades y afianzado muchas otras con las que hemos iniciado buenas costumbres que espero que se mantengan. He viajado poco pero siempre a lugares con gente que me importa. He ido a conciertos estupendos, he logrado que mi tienda crezca, he conocido a nuevas personas y he seguido creando… Sí, ha sido un buen año. Porque además, lo he vivido acompañado de talismanes como los que siguen.

DISCOS
1. Pet Shop Boys: Electric
Disco redondo donde no cabe el relleno. Así deberían ser todos. Nada me anima las mañanas como estas canciones bailables que se han sacado de la manga. La energía de volver a sentirse joven y poderoso. Turn it on!

2. Woodkid: The Golden Age
Este hombre destila emociones puras. Con su voz, con sus percusiones, con su instinto cinematográfico. La banda sonora de muchos días y algunos noches. Castillos en el aire que, de pronto, aterrizan.

3. Empire of the Sun: Ice On The Dune
Como el propio 2013, la tibia impresión inicial desembocó en un «¡pero qué discazo!» cuando, una a una, todas las canciones fueron conquistándome. Un oasis en el desierto, sin duda.

PELÍCULAS
1. Gravity
La joya del año. Algunos dicen que no tiene historia, que se queda solo en el espectáculo. No podría estar más en desacuerdo con ellos. Cuenta una historia sencilla, sí, pero es la historia más importante. La de acordarse de vivir y luchar por ello. Hora y media clavado al asiento.

2. La vida secreta de Walter Mitty
La última película del año puede que haya sido la más inspiradora de todas. Por eso está aquí. Por eso hay que verla. Por eso hay que lanzarse.

3. Cloud Atlas / Searching For Sugar Man
Todos podríamos ser héroes para otras personas; inspirarles con nuestros actos. Depende de nosotros. Dos historias sobre héroes no tan anónimos como ellos pensaban. La grandilocuencia de los Wachowski y la humildad de Rodríguez bien merecen un visionado.

LIBROS
1. Haruki Murakami: Los años de peregrinación del chico sin color
¿Puede un libro ser la banda sonora de un año? Porque así, justo así, sonaría mi 2013. El japonés sigue conquistándome libro a libro. Sus protagonistas y yo dudamos, cocinamos, viajamos, aprendemos juntos.

2. Peter Cameron: Algún día este dolor te será útil
Una de las primeras lecturas del año. La defendí a capa y espada en un premio literario del que fui jurado. No hubo suerte, pero sigo pensando que este hombre escribe como nadie. Me lo confirmó con la reciente Coral Glynn, que espero reseñar pronto.

3. Alessandro Baricco: Mr. Gwyn
Volver a escribir por placer. Una de las lecciones de este año la presagiaba ya esta nueva maravilla del italiano que mejor elige las palabras.

Sí, pensándolo bien, ha merecido la pena navegar a través de 2013. Con buena compañía, buena música, buen cine, buenas lecturas y unos brazos que a pesar del viento en contra siguen remando, al final siempre llegas a puerto. Muchas gracias a todos los que seguís aquí o ahí. Seguiremos conectando.

La vida secreta de Walter Mitty

«Lo bello no pide llamar la atención.»

No es un musical, pero podría serlo. Te deja con la misma sonrisa boba. Y hay canciones, bien seleccionadas y mejor insertadas: desde la emocionante Step Out de José González hasta un Space Oddity de Bowie que aquí vuelve a sonar tan colosal como el primer día. Escuchándolas, no dudas de que cualquier salto puede llevarte al espacio.

Cualquier salto… siempre y cuando lo des, por supuesto. Hay que saltar, correr, hacer. Por más difícil que te lo pongan, está prohibido detenerse. Sí, la odisea de Walter Mitty inspira a pasar a la acción: a él no le queda más remedio y a ti mejor te iría si te pusieras a hacer las tareas pendientes. Ya has hecho lo más difícil, darle forma a los sueños, ¿por qué dejar que se pudran en un cajón?

En fin: el retorno de Ben Stiller a la dirección ofrece una película ideal para estas fechas llenas de buenos propósitos. Sea tu última película de 2013 o la primera de 2014, deseo que al salir del cine, mires con otros ojos a los retos. De frente, decidido a adentrarte en ellos y superarlos con nota. Este es el poder del buen cine: cargarte las pilas. No eres mudo ni eres cobarde, ahora urge que los demás se enteren.