Walking like a man, hitting like a hammer

Parecía que se los iba a llevar la lluvia. Una pareja de ancianos. Tambaleándose en la esquina, agarrados el uno a la otra, resignados a mojarse porque su diminuto paraguas apenas les protegía. Los coches les salpicaban al pasar y ellos se limitaban a exclamar «Joder» porque ninguno se detenía. Nada más llegar a esa esquina, tú cruzas la calzada sin reducir siquiera el ritmo de los pasos, los vehículos se detienen por ti, llegas a salvo al otro lado, sigues adelante. La pareja de ancianos tarda todavía unos segundos en reaccionar. Cuando por fin se atreven a cruzar, lo hacen inseguros, como si esa furgoneta pudiera cambiar de opinión en cualquier momento y atropellarlos.

«Podrías ser brillante, pero eres cobarde», le escupe el maestro de danza a Nina en la película Cisne Negro. A menudo el principal enemigo es uno mismo. Uno se autoimpone barreras, esconde las inseguridades detrás de una falsa modestia que solo consigue dinamitar los últimos restos de confianza que quedaban. Temor a temor, el cobarde hace realidad todo aquello que tanto teme porque en el fondo está convencido de merecérselo. Es un cordero que esboza una sonrisa boba camino del matadero.

Tengo un conocido bastante guapetón que nunca liga en las discotecas. Antes de entrar, siempre suelta cosas como: «Hoy seguro que no ligo… Tres meses ya… Soy invisible… No os preocupéis por mí, me quedaré junto a la columna». Cuando le animo a tener una actitud más positiva, me contesta «No, si yo me gusto, el problema son ellos, que no me ven». En realidad el problema es la imagen que él les transmite. ¿Os imagináis sintiéndoos atraídos por alguien que dice estas cosas de sí mismo? Los ahuyenta a todos, como yo los ahuyentaba también hasta que un día me miré al espejo con ganas de follarme a mí mismo. No es la barba, es la actitud.

Cambio de chip. Las cosas funcionan cuando por fin quieres que funcionen. Cuando las pones en marcha porque confías plenamente en tu victoria. Cito a menudo la frase «Hay que ganar desde el principio para salir victorioso siempre» del Hagakure pero es que me parece certera como una flecha en la manzana más roja. Caminas y los coches te ceden el paso, te acercas a los chicos con los que has cruzado sonrisas y ellos te devuelven el beso, bailas y te dan el papel principal en El Lago de los Cisnes. Ofreces siempre la actuación de tu vida.

The best exotic Marigold Hotel

«Everything will be all right in the end.
If it’s not all right, then it’s not the end.»

Con esta frase me conquistaba el tráiler de El exótico Hotel Marigold. «Todo saldrá bien al final, y si no sale bien, entonces no es el final.» Mantra poderoso donde los haya. Fue por esta frase y por el maravilloso cast de grandes actores británicos que me decidí ir al cine. Corrí pero llegué a tiempo, y resultó que el público era joven.

El exótico Hotel Marigold viene a ser una segunda parte de Love Actually, que como toda secuela se trasladaría a un lugar más vistoso: la India. Historia coral, personajes entrañables a pesar de sus defectos, el poder redentor del amor, giros algo previsibles y no por ello menos ansiados, un intenso aroma de optimismo vital saturando cada fotograma… todo eso y mucho más. Pero hecho con gusto y con cierto toque moderno (el personaje de Judi Dench crea un blog para el viaje y se convierte así en el hilo conductor de la historia).

La llegada al caos de colores, sonidos, gentes, sabores nuevos, perfumes, costumbres impacta a todos los personajes. Tienen que adaptarse. Hay una conversación en un restaurante que sintetiza muy bien el desafío al que se enfrentan. «¿Qué ves que yo no vea?» pregunta ella. Y él le responde que admira como «En la India entienden la vida como un privilegio, no como un derecho». Ni más ni menos.

En la India, todos encuentran la oportunidad de reinventarse. Se atreven a cruzar puertas y abrir ventanas, se sinceran consigo mismos y con gente nueva. Dejan ir las losas del pasado, aceptan las cosas nuevas que les llegan sin buscar excusas porque al fin entienden que no hay que temer al futuro, de hecho hay que desear que sea distinto, ése es su encanto: trae lo nuevo. Encontrar la paz reencontrándose con uno mismo, de eso trata la película. Y no son solo tópicos. También son las claves para encontrar esa brújula que todos podemos tener.

Un reparto de actores estupendo (destaco sobre todo a Judi Dench, Tom Wilkinson y desde luego Bill Nighy), frases enmarcables, la vitalidad de los paisajes de la India como un personaje más de la película. Es de esas películas que no defraudan cuando necesitas un pequeño empujón. Y todos lo necesitamos de vez en cuando. Por eso, al llegar a los créditos finales y encenderse las luces, la sala entera estalló en aplausos. Todo eran sonrisas.

«You can have anything you want.
You’ve just got to stop waiting for people to tell you you deserve it.»

Roxette – Travelling

Travelling es el sucesor de Tourism, disco que el grupo lanzó en el intérvalo entre Joyride y Crash! Boom! Bang! Lo que en teoría tenía que ser un mero disco de rarezas (demos, canciones inéditas, maquetas grabadas en habitaciones de hotel y algunas versiones en directo) acabó conteniendo temas tan clásicos del grupo como How Do You Do, Queen Of Rain o Come Back (Before You Leave). Claramente fue su época más inspirada. Ahora repiten fórmula: canciones grabadas sobre la marcha. ¿No pueden parar de crear o pura maniobra para sacarles dinero a los fans?

Las dudas se disipan con el potente arranque: la cañera Me & You & Terry & Julie y la redonda Lover Lover Lover parecen grabadas por los Roxette de los 90. Si en Charm School sonaban encorsetados por la presión de sacar un disco a la altura del regreso, aquí Marie y Per suenan a todo lo contrario: sonrisa en la cara y a grabar. El poder de los viajes: inspiración, renovación, emoción, suerte. Un chute de energía que se contagia a la música.

Se lo están pasando bien, están inspirados y se les nota hasta en los títulos: Excuse Me Sir, Do You Want Me To Check On Your Wife?, por ejemplo. Esta canción, además, emociona como ninguna del disco anterior, y es que las baladas fueron la asignatura pendiente. Seguimos sin otro Listen To Your Heart, claro, pero aquí se resarcen con canciones tan bonitas como Perfect Excuse o Turn The Tide.

Los directos sirven de recordatorio de los mejores momentos de su última gira: cuando Marie de repente recobraba su voz y su fuerza y te rendías a sus pies. Me quedo con la prueba de sonido de Stars, es la primera vez que escucho una grabación de este tipo, y encima es de mi canción favorita de Roxette, y la que más eché en falta en Barcelona. Pero ojito al directo de It Must Have Been Love, la canción la han sobreexplotado y aun así consiguen sorprender con una versión espectacular.

Angel Passing es otra maravilla: pequeña y desnuda, típica canción de final de disco que no necesita de grandes arreglos y escucha a escucha se acaba convirtiendo en una de tus favoritas. Y por supuesto, a lo largo de todo Travelling, Roxette siguen demostrando esa habilidad para los estribillos pop perfectos y luminosos. El primer single It’s Possible da buena fe de ello en cualquiera de sus dos versiones (la bailable y la veraniega con guitarrita). Será verdad que viajando todo es posible.

Beauty is where you find it

¿Esperarías al león o te quedarías con la jirafa? Diálogo clave de la película Beginners. Quedarse con la jirafa no es conformismo sino llegar a un punto en el que entiendes que lo mejor no es solo lo que más deslumbra sino lo que más te llena. Claro que tienes que quererte mucho, desprenderte de cualquier expectativa o necesidad y tener la mente muy receptiva para llegar a ese punto. De lo contrario, no distinguirías entre una jirafa y un clavo ardiendo.

Es un poco ese «retornar a la belleza de las cosas inconexas» que canta La Casa Azul en La Fiesta Universal. O tu boca abierta ante la insignificante maravilla que te llevará a escribir un haiku eterno. Convertirte otra vez en niño, pero un niño muy sabio: ya no se cree lo primero que le cuentan. Un niño que sabe que los Reyes Magos no existen pero la magia sí. Por eso abres los ojos y sonríes y fluyes sin más: confías en que todo encajará. Y lo hace.

Te dejas llevar, receptivo, como cuando viajas a Berlín, por ejemplo. Es una ciudad monstruosa. Ya te pueden vender lo contrario: llegas y todos sus edificios son grises, con la arquitectura funcional de la posguerra, cuando ya solo importó construir rápido y barato habitáculos en los que almacenar gente y más gente. Sin embargo, sus habitantes han conseguido extraerle la belleza a la ciudad y sus calles sucias, convertirla graffiti a graffiti en una jirafa. Berlín la adoras al segundo o tercer día, cuando ya permites que te abrace y notas que, contra todo pronóstico, ese abrazo es mágico. Admiras cada rincón.

No te quedes esperando al león. O mejor: descubre que las jirafas también son leones, de hecho tienen colores más puros. Y no necesitan rugir para conseguir lo que quieren: tan solo levantan el cuello y llegan más alto. Viaja, sorpréndete, confía en la magia, salta, atrévete a actuar. Mírate al espejo y date cuenta de que te has convertido en esa persona que conseguirá justo lo que querías. Las cosas realmente bellas, al contemplarlas de nuevo, te provocarán el mismo impacto de la primera vez. Merecerá la pena.

La mente del samurái

«Ahora que sabes que esta energía existe, búscala.»

No es el primer libro de samuráis que reseño por aquí. Éste me ha impactado tanto que, cuando lo llevaba a medias, tuve que dedicarle una entrada entera a una de sus frases: El oponente existe porque nosotros estamos presentes. Es la mejor frase de todo el libro, pero no la única. De hecho, con este tipo de libros creo que puedes abrirlos por cualquier página y dar con un tesoro.

La mente del samurái no es un libro fácil de leer. Consta de 5 tratados de 4 autores distintos y las palabras de todos ellos suenan curiosamente actuales, sí, pero al mismo tiempo requieren de toda tu atención. Hay momentos densos o tan simbólicos que es tentador quedarte en la superfície, no ver más allá del sable físico. Tienes que atravesar muchas puertas para acabar empuñando un sable, el tuyo, y con él cortarlo todo.

Cada maestro samurái entiende la esgrima de una forma distinta, por eso lo que más llama la atención es que en este libro todos coinciden en un punto: la confianza en uno mismo. Confianza extrema. Fuera de toda duda, fuera de cualquier límite. Si quieres, ganas; si dudas, fallas. Tan fácil como eso. Eso y llegar a un punto de habilidad tal en el que no tienes que recordar técnicas, aprendizajes: simplemente actúas, te adaptas a los meandros de cada situación.

He avanzado tanto y se han abierto tantas puertas desde que he empezado a poner en práctica todo esto, que la gente se toma a broma que la energía me la haya dado un libro o incluso una sola frase (la del oponente). Los preparativos ya estaban allí, claro, todo es un proceso y esa frase fue el chispazo final e imprescindible. La energía de los samuráis la llevas dentro siempre pero, hasta que no comprendas su magnitud, no intentarás utilizarla. Nada como este libro para ponerte en la casilla de salida.