Adoro a Satoshi Kon desde que vi Millenium Actress. Es una de esas escasas películas que sólo sería posible en formato animación pero al mismo tiempo viéndola te olvidas de que son dibujos, tanto empatizas con la protagonista. Entonces descubrí que de Satoshi Kon también era el responsable de Perfect Blue, ese impactante thriller animado con el que tanto se comparó después Cisne Negro. Por desgracia, Satoshi Kon falleció hace dos años y, como suele ocurrir, esto le ha dado un empujón de notoriedad a su obra.
Este volumen recopila quince historias cortas que publicó en varias revistas a finales de los 80 antes de dar el salto a la animación. Como curiosidad, son además las únicas obras en las que él es el único autor, sin colaborar con otros guionistas o dibujantes. Pero al terminar de leerlo tienes la sensación de que el verdadero Satoshi Kon aparecía precisamente en las colaboraciones, al dar forma a ideas ajenas o enriquecer las suyas con las aportaciones externas.
La primera mitad del tomo son casi proyectos autodidactas en los que el autor aprendía los mecanismos de la narrativa manga. A partir de la historia Los visitantes, humorística vuelta de tuerca a los cuentos de casas encantadas, la recopilación toma enjundia y llegan las obras más interesantes. Destaco por ejemplo Waira, la batalla de unos samuráis contra un monstruo esquivo: espectacular en dibujo, ritmo y narración.
La verdad es que las películas de Satoshi Kon me gustan por su profundidad, están sujetas a interpretaciones diversas, los personajes son humanísimo y a menudo se juega con el mundo de los sueños y las visiones. Y precisamente todo esto es lo que he echado de menos en la mayoría de historias del volumen. Algo más de calado y ambición. Pero es interesante recorrer los orígenes de un genio. Gracias a David, lector habitual de este blog, por el regalo.










