I Love You (Top 25 Canciones de 2013)

La música te salva. Te da voz, te devuelve a la vida, te conoce mejor que nadie. Te habla de la felicidad aunque no la estés sintiendo. Te quema y te hace preguntas. Hay canciones que son un flechazo, otras un subidón sudoroso, con algunas te sitúas y otras te llevan a contar estrellas. Música para emborracharte, para intentarlo, para zambullirte o para decirte que sí, que hoy es el día.

 
La música es un buen hábito que siempre está ahí y a veces vuelve para recordarte lecciones importantes. Que ames, que vivas tu vida. Porque mientras escuches música, estarás vivo. No hay dramas. En la música siempre puedes confiar para que te haga compañía. Y estas 25 canciones son las que más me acompañaron el año pasado.

25. Pharrell Williams – Happy
A 24 horas de terminar 2013, descubrí una de sus canciones más optimistas. Himno inmediato. Aplaudir, aplaudir, aplaudir. Sin más explicaciones.

24. Céline Dion – Loved Me Back to Life
Contra todo pronóstico, hay regresos que merecen la pena.

23. Bravo Fisher! – 39
Le haces caso a la recomendación de un amigo… y sí, te encanta.

22. Crystal Fighters – You & I
Significativos en mi 2012, volvieron a montar una verbena en la playa con esta canción.

21. Lissie – The Habit
Las letras están para hacértelas tuyas. Hablan de lo que quieras que hablen.

20. Lori Meyers – Emborracharme
El descaro y la frescura van de la mano.

19. Rodriguez – I Wonder
Solo pasa en las películas: escuchas una canción y a las cuatro notas ya sabes que será importante.

18. Ellie Goulding – Burn
Y cuando olvidas lo buena que es, vuelve a sonar.

17. Delafe y las flores azules – Intento
Prefiero verte eternamente…

16. OneRepublic – Counting Stars
Este grupo no deja de mejorar y esta canción es perfecta muestra de ello. Uno de los estribillos del año.

15. David Bowie – Where Are We Now?
Ese minuto y medio final es lo mejor que le ha ocurrido a la música en muchísimo tiempo. Se echaba de menos al maestro.

14. Daft Punk – Instant Crush
Otros singles serán más pegadizos, pero este… ¡ay este!

13. Dido – No Freedom
Dido y las frases siempre exactas. No hay amor sin libertad.

12. Erlend Oye – La prima estate
No sé exactamente sobre qué canta el cantante de Kings of Convenience, pero me da igual: este tema es contagioso. La buena vida a cualquier hora.

11. Carlos Sadness – Hoy Es El Día
No se puede decir más claro: ¡hoy es el día!

10. Britney Spears – Work Bitch
Ojalá todas las canciones te pusieran el mundo a tus pies como hace este Work Bitch.

9. Röyksopp – Running to the Sea
A veces me sigue sorprendiendo que alguien pueda componer algo TAN bonito. Si las canciones fueran novelas, me gustaría escribir justo esta. Siempre nos quedará el mar.

8. MIKA – Live Your Life
Hay que hacer aquello en lo que nadie puede superarte. Por ejemplo, MIKA: pop luminoso.

7. Ralph Myerz feat. Annie – Take A Look At The World
Pelotazo. A bordo de un coche para explorarlo todo.

6. Fangoria – Dramas y comedias
Algunos discos se justifican por una sola canción. Estado de gracia de compositores y grupo.

5. Mylène Farmer – Love Dance
Todos los años se cuela alto una canción que no eras consciente de haber disfrutado tanto. La que vale, vale.

4. Empire Of The Sun – Alive
La recompensa de estar vivo. Te lo has ganado.

3. Algora – La era punk
Podría ser la nº2 o la nº1. En todo caso, una de las canciones que ha definido este año. Letra identificable y un significado íntimo que pronto compartiré por aquí.

2. Pet Shop Boys – Vocal
Algo mágico ocurre cuando tu grupo favorito habla justo de lo que estás sintiendo. ¿Lo han escrito para ti? Cada mañana que la he escuchado, he querido creer que así es. Que me conocen.

1. Woodkid – I Love You
Woodkid es emoción pura. En concierto, en sus vídeos, en sus canciones. Lo amo. Espero que algún día se hagan realidad esas imágenes que pasaban por mi cabeza mientras escuchaba I Love You. Porque a veces la respuesta es justo la que esperas. Un simple y limpio sí.

La música nos salvará…

No iba a hacer balance. Pensaba que no me iba a dar tiempo. Que no me iba a apetecer. Y al final aquí estoy, un año más, repasando lo bueno y lo malo de 2013. Esta vez lo malo ha arañado protagonismo, pero lo bueno ha sido muy bueno y por tanto gana la batalla. 2013 no ha sido el tipo de año que yo esperaba, ni tampoco le ha hecho justicia a mi número favorito, el 13, pero cosas buenas las ha habido. Y como se suele decir, son las que importan. Las únicas que cuentan.

 

Terminé de escribir mi primera novela, por ejemplo. Aunque no haya gustado por igual a sus primeros lectores, sí ha habido gente que la ha disfrutado y comentado, y esa es la mejor recompensa. Me basta. Al menos de momento. En 2014 tocará compartirla con todo el mundo, de una forma u otra. Porque no encaja en las líneas editoriales de las editoriales, pero yo creo en ella (vuelvo a creer en ella) y quizá corra mejor suerte en los corazoncitos de algunos lectores que la compren desprevenidos.

Llevo año y medio con un chico que sigue sorprendiéndome, he recuperado amistades y afianzado muchas otras con las que hemos iniciado buenas costumbres que espero que se mantengan. He viajado poco pero siempre a lugares con gente que me importa. He ido a conciertos estupendos, he logrado que mi tienda crezca, he conocido a nuevas personas y he seguido creando… Sí, ha sido un buen año. Porque además, lo he vivido acompañado de talismanes como los que siguen.

DISCOS
1. Pet Shop Boys: Electric
Disco redondo donde no cabe el relleno. Así deberían ser todos. Nada me anima las mañanas como estas canciones bailables que se han sacado de la manga. La energía de volver a sentirse joven y poderoso. Turn it on!

2. Woodkid: The Golden Age
Este hombre destila emociones puras. Con su voz, con sus percusiones, con su instinto cinematográfico. La banda sonora de muchos días y algunos noches. Castillos en el aire que, de pronto, aterrizan.

3. Empire of the Sun: Ice On The Dune
Como el propio 2013, la tibia impresión inicial desembocó en un «¡pero qué discazo!» cuando, una a una, todas las canciones fueron conquistándome. Un oasis en el desierto, sin duda.

PELÍCULAS
1. Gravity
La joya del año. Algunos dicen que no tiene historia, que se queda solo en el espectáculo. No podría estar más en desacuerdo con ellos. Cuenta una historia sencilla, sí, pero es la historia más importante. La de acordarse de vivir y luchar por ello. Hora y media clavado al asiento.

2. La vida secreta de Walter Mitty
La última película del año puede que haya sido la más inspiradora de todas. Por eso está aquí. Por eso hay que verla. Por eso hay que lanzarse.

3. Cloud Atlas / Searching For Sugar Man
Todos podríamos ser héroes para otras personas; inspirarles con nuestros actos. Depende de nosotros. Dos historias sobre héroes no tan anónimos como ellos pensaban. La grandilocuencia de los Wachowski y la humildad de Rodríguez bien merecen un visionado.

LIBROS
1. Haruki Murakami: Los años de peregrinación del chico sin color
¿Puede un libro ser la banda sonora de un año? Porque así, justo así, sonaría mi 2013. El japonés sigue conquistándome libro a libro. Sus protagonistas y yo dudamos, cocinamos, viajamos, aprendemos juntos.

2. Peter Cameron: Algún día este dolor te será útil
Una de las primeras lecturas del año. La defendí a capa y espada en un premio literario del que fui jurado. No hubo suerte, pero sigo pensando que este hombre escribe como nadie. Me lo confirmó con la reciente Coral Glynn, que espero reseñar pronto.

3. Alessandro Baricco: Mr. Gwyn
Volver a escribir por placer. Una de las lecciones de este año la presagiaba ya esta nueva maravilla del italiano que mejor elige las palabras.

Sí, pensándolo bien, ha merecido la pena navegar a través de 2013. Con buena compañía, buena música, buen cine, buenas lecturas y unos brazos que a pesar del viento en contra siguen remando, al final siempre llegas a puerto. Muchas gracias a todos los que seguís aquí o ahí. Seguiremos conectando.

La vida secreta de Walter Mitty

«Lo bello no pide llamar la atención.»

No es un musical, pero podría serlo. Te deja con la misma sonrisa boba. Y hay canciones, bien seleccionadas y mejor insertadas: desde la emocionante Step Out de José González hasta un Space Oddity de Bowie que aquí vuelve a sonar tan colosal como el primer día. Escuchándolas, no dudas de que cualquier salto puede llevarte al espacio.

Cualquier salto… siempre y cuando lo des, por supuesto. Hay que saltar, correr, hacer. Por más difícil que te lo pongan, está prohibido detenerse. Sí, la odisea de Walter Mitty inspira a pasar a la acción: a él no le queda más remedio y a ti mejor te iría si te pusieras a hacer las tareas pendientes. Ya has hecho lo más difícil, darle forma a los sueños, ¿por qué dejar que se pudran en un cajón?

En fin: el retorno de Ben Stiller a la dirección ofrece una película ideal para estas fechas llenas de buenos propósitos. Sea tu última película de 2013 o la primera de 2014, deseo que al salir del cine, mires con otros ojos a los retos. De frente, decidido a adentrarte en ellos y superarlos con nota. Este es el poder del buen cine: cargarte las pilas. No eres mudo ni eres cobarde, ahora urge que los demás se enteren.

La gran belleza

Un escritor en busca de inspiración en un mundo vacío. Así podría resumirse La gran belleza. Porque sobre eso mismo, «la gran belleza», querría escribir Jep Gambardella y ni siquiera en una Roma en ruinas la encuentra. En su vida hay muchas cosas que detesta, pero está tan inmerso en ellas, ha vivido así durante tantos años, que ya no le queda otra escapatoria que dejarse arrastrar de fiesta en fiesta. Conformarse siempre es más fácil. Y divertido.

Los primeros pasos de la película te arrastran a su mundo de juergas sin fin donde beben, esnifan y bailan al ritmo de Far L’Amore. Todo parece inofensivo hasta que Jep se quita la máscara para hablarte. Para dejarte claro que él es muy consciente del vacío que le rodea. «Lo mejor de nuestras congas es que no llevan a ninguna parte», dice en cierto momento y los demás se ríen como para no darse cuenta de que literalmente es así.

En La gran belleza todo está rodado con un gusto exquisito. Las conversaciones mordaces en pisos de lujo, las panorámicas de la ciudad, los momentos oníricos que ilustran la mente de Jep. La película entra por los ojos, como todas las cosas bonitas. Todo es bonito: quizá sea eso lo que quiere que pienses el director Paolo Sorrentino. Todo es bonito y merece la pena vivirlo. En cualquier rincón esta la inspiración: ¡búscala! El final no es el punto más importante del camino.

«Antes queda la vida, disfrazada bajo un manto de bla-bla-blá.»

A spoonful of sugar

«Portobello Road, Portobello Road… Donde se vende y se compra hasta el sol». Alguien hablaba el otro día en Twitter sobre La bruja novata y de repente se me pegó la canción que más recuerdo. Antes cantaba siempre canciones de musicales. Me bañaba los domingos con la banda sonora de Sonrisas y lágrimas y en mis conversaciones me remitía a Mary Poppins para todo. Era una vida prácticamente perfecta en todo.

De vez en cuando conviene ver un musical. De los buenos, ojo. Esos que te muestran una vida en Technicolor deslumbrante, como si fueras Dorothy dándose cuenta de que ya no está en Kansas. Musicales donde los problemas siempre se resuelven. En el peor de los casos, sabes que siempre podrás cantar a bordo de un coche volador.

El otro día vi Frozen y volví a ser un niño. Ni se te ocurra dejarla pasar. Debajo de la animación por ordenador y el 3D y los obligados gags para niños, se esconde el Disney más clásico. El que abre todas las puertas: a la compañía y el calor y los sueños por cumplir. Por un momento, volví a creer en esas cosas bonitas. Quizá sigo creyendo. Por algo sigo tarareando «Con un poco de azúcar, esa píldora que os dan…», digo yo. La música continuaba dentro y solo había que dejarla salir.

 
 In every job that must be done
There is an element of fun
You find the fun and snap!
The job’s a game
 And every task you undertake
Becomes a piece of cake