Sempre / Jamais

Nunca pensaste que el tiempo fuera a acumularse de esta manera. Solo iban a ser unos días, los justos y necesarios, pero enseguida las semanas se volvieron años. Aquel grano de arena se volvió desierto y ahora toca vadearlo. A otros no les costó. Dicen que todo viaje empieza con un primer paso pero lo que no te cuentan es que hay primeros pasos más difíciles que otros y viajes más inciertos, también. De lo desconocido nadie te habla. A ti eso es lo único que te interesaría conocer para vencer las dudas. Y aquí sigues, a la espera en la segunda duna, sin posibilidad de retroceder, imaginando un método para que los nuncas se conviertan en siempres. Quizás otro paso al frente construya algo parecido a un viaje.

Fotografía y texto de Alex Pler.
Banda sonora de Mahmood y Angèle.

You used to know me, now you don’t

A veces me da por preguntarme si tú también hablarás de mí al recordar nuestros momentos. Si mencionarás mi nombre o bien pretenderás que fuiste a aquellos lugares por tu cuenta, que viviste nuestras anécdotas a tu aire o con un acompañante indeterminado. No es que importe mucho, no es que vaya a cambiar nada, y menos a estas alturas, después de tantos años. Pero me lo pregunto. Y cuando, a medio contar un recuerdo compartido, acude tu nombre a mi boca, siempre estoy tentado de callarme, de obviarte, para que nadie pueda pensar que todavía siento algo. Tras ese instante de duda acabo mencionándote con toda la naturalidad de la que soy capaz. Como quien describe un elemento más del paisaje, una roca en mitad del mar que no vi al tomar la foto. Quizás en eso nos convertimos con el tiempo: en rocas, islotes de nombres que nadie recuerda.

Fotografía y texto de Alex Pler.
Banda sonora de
Charlie XCX.

Where are you gonna run to now from loneliness?

Lo que nadie te contó entonces fue que la soledad siempre acaba por adueñarse de todo. Sí, puedes ir al cine solo, puedes comer solo en restaurantes, puedes viajar solo. Incluso puedes disfrutarlo, y lo haces, pero llega un día en que eso se vuelve costumbre. Ya no lo haces tanto por elección como por inercia, porque no hay otra opción, porque dejan de invitarte («él está bien solo, no le importa»). Poco sabías aquel día de agosto, cuando el futuro se intuía enorme y al alcance, pero tú te sentías tan pequeño, que serías capaz de construir todo esto. Un mundo a tu medida donde el otro mundo, el de los demás, ya no parece tener cabida. La liberación se volvió refugio.

Fotografía y texto de Alex Pler.
Banda sonora de Pet Shop Boys.

You choose

«Tú eliges», te dijo, y elegiste. Era una falsa decisión porque ambos sabíais de antemano cuál sería el resultado. No había riesgo alguno en el horizonte, pero disfrazarlo de decisión a él le daba una coartada y a ti, algo parecido a la emoción de antaño. Así que elegiste y ocurrió. Tanto hablar para estos diez minutos. Después, el silencio, siempre otra vez el silencio, aunque eso también lo sabías antes de hacer tu elección. Como comprar un helado en pleno agosto y que se te derrita nada más salir a la calle, y mancharte la camiseta. Ya lo sabías, pero aun así, tras pensarlo un momento, señalaste el sabor que se te antojaba. Todo estaba decidido pero fingiste la duda para hacerlo más emocionante. Más real. La ilusión de tener el control, de que todavía ocurran cosas.

Texto y fotografía de Alex Pler.
Banda sonora de Pet Shop Boys.

Look no further

Hace tiempo que dejaste de creer en las señales. Guiarte por ellas te llevó a tantas calles en las que no querías estar que acabaste agotado. Mejor en casa, mejor el silencio, mejor ser como esos pájaros que se detienen un momento sobre el poste antes de volver a volar hacia ningún lado. Mejor así, sí, te repites, aunque una parte de ti piense aún en todos aquellos caminos que podrías haber tomado cuando no te quedaban fuerzas. Puede que las señales fueran un trampolín y sin ellas no puede haber piscina. Por eso, ahora desde la quietud te preguntas qué pasará si volvieras a confiar en ellas. A tu alrededor las señales continúan parpadeando, luces y sombras cambiantes: quizás baste con dejarse prender por alguna.

Texto y fotografías de Alex Pler.
Banda sonora de Dido.