Vertigo

«Only one is a wanderer,
two together are always going somewhere.»

Los Cines Verdi ofrecen estos días la posibilidad de disfrutar de 4 clásicos de Alfred Hitchcock en pantalla grande, remasterizados para la proyección HD y, por supuesto, en versión original. Un ciclo imprescindible para todo amante del cine porque, digan lo que digan, no hay nada como disfrutar de una buena película en una sala de cine. Ayer cayó la primera: Vértigo, impresionante el trabajo de restauración, los potentes verdes y rojos de la película vibraban.

Sigo con la duda de si el chapucero flashback es herencia de una época donde los espectadores no estaban acostumbrados a una trama tan retorcida o bien es una decisión consciente del director para que dejemos el misterio a un lado, pero por lo demás Vértigo me provocó en este revisionado lo que pretendía Hitchcock: desazón creciente al asistir a la obsesión del personaje de James Stewart por recuperar lo irrecuperable.

La película es una reivindicación de la autenticidad. No intentes convertirte en la sombra de otra persona. Sé tú mismo y no renuncies a eso para satisfacer a nadie, porque en el momento en que renuncias a tu esencia, ya no hay vuelta atrás. Cedes en una pequeña cosa y acabas irreconocible. También funciona al revés: debes buscar lo auténtico, lo nuevo. Es la única forma de avanzar. Tengo un amigo que cuando lo dejó con su novio, se buscó otro chico con el que hacer exactamente las mismas actividades y compartir las mismas cosas. Es tétrico, porque los sustitutos no dejan de ser fantasmas.

La sabiduría y el arte de Hitchcock siguen vigentes casi 60 años después. Vértigo sigue tan fresca como si se hubiera estrenado ayer mismo. Lecciones a través del tiempo en calidad HD: lo nuevo es lo tangible, lo enriquecedor. Alargas los dedos para tocar el futuro y así aprendes, enseñas, evolucionas, te sorprendes, creces. Más, por favor.

[REC] 3: Génesis

«¡Hoy es mi día!»

La frescura es más importante que las respuestas. Se diría que esta frase ha sido el lema de Paco Plaza a la hora de plantearse y rodar la tercera entrega de una saga que, en mi opinión, ya en [REC] 2 daba muestras de agotamiento. ¿Más y mejor? No: diferente y distinto.

[REC] 3 recupera el humor negro, ese tono de Aquí no hay quien viva con zombies. Una boda se presta mucho a este tipo de frases lapidarias y personajes tan castizos, señoras emperifolladas, bandas sonoras imposibles y bailoteos entre matanza y matanza. Es una situación muy española, incluso muy catalana a ratos (esa tieta). No sé si fuera de Cataluña lo doblarán pero me sorprendió que al principio hubiera tantos diálogos en catalán.

Leticia Dolera y Diego Martín son los novios perfectos: guapos y dándolo todo para que nos olvidemos de su pasado televisivo. Esas ganas de luchar por su futuro las canalizan a sus personajes y sirven de motor de la película. Te dan igual el resto de invitados, solo quieres que sobrevivan ellos dos. Muy inteligente la forma en que la película consigue saltar de uno a otro, manteniendo la tensión en todo momento.

Pero creo que lo mejor de [REC] 3 es que no se toma en serio a sí misma, que es lo peor que le podría ocurrir a una saga que tanto bebe de la serie B. Los Resident Evil (hablo de los juegos) descarrilaron cuando se creyeron que algo con zombies, mutaciones y androides con superpoderes podía emular a Shakespeare. Que igual lo intentas y te sale una jugada redonda, pero de entrada hay que ser más humildes.

Paco Plaza opta por lo contrario: mezcla la hilaridad y diálogos que rozan la parodia con los homenajes al género de terror (y hasta al cine de aventuras: Indiana Jones, épicas medievales… festival de guiños). Y no escatima en sangre, creo que es la entrega con más casquería de las 3. No me tapaba tanto los ojos desde alguna entrega de Saw. Pero ojo, que el tío es listo y los momentos más bestias y desagrables ocurren fuera de campo, pero angustian igual o más.

Id a verla con ganas de pasarlo bien, de gresca, de aplaudir en cada escena como si estuviérais en un festival de cine, de confirmar que disfrutar es más importante que saberlo todo, de compartir palomitas y risas con los amigos, de desear que en vuestra boda suene Eloise pero no haya zombies. Id con ganas de gritar cada día «¡Hoy es mi día!». Que nada nos estropee la fiesta. Sabes que en el último momento siempre habrá una mano amiga.

The best exotic Marigold Hotel

«Everything will be all right in the end.
If it’s not all right, then it’s not the end.»

Con esta frase me conquistaba el tráiler de El exótico Hotel Marigold. «Todo saldrá bien al final, y si no sale bien, entonces no es el final.» Mantra poderoso donde los haya. Fue por esta frase y por el maravilloso cast de grandes actores británicos que me decidí ir al cine. Corrí pero llegué a tiempo, y resultó que el público era joven.

El exótico Hotel Marigold viene a ser una segunda parte de Love Actually, que como toda secuela se trasladaría a un lugar más vistoso: la India. Historia coral, personajes entrañables a pesar de sus defectos, el poder redentor del amor, giros algo previsibles y no por ello menos ansiados, un intenso aroma de optimismo vital saturando cada fotograma… todo eso y mucho más. Pero hecho con gusto y con cierto toque moderno (el personaje de Judi Dench crea un blog para el viaje y se convierte así en el hilo conductor de la historia).

La llegada al caos de colores, sonidos, gentes, sabores nuevos, perfumes, costumbres impacta a todos los personajes. Tienen que adaptarse. Hay una conversación en un restaurante que sintetiza muy bien el desafío al que se enfrentan. «¿Qué ves que yo no vea?» pregunta ella. Y él le responde que admira como «En la India entienden la vida como un privilegio, no como un derecho». Ni más ni menos.

En la India, todos encuentran la oportunidad de reinventarse. Se atreven a cruzar puertas y abrir ventanas, se sinceran consigo mismos y con gente nueva. Dejan ir las losas del pasado, aceptan las cosas nuevas que les llegan sin buscar excusas porque al fin entienden que no hay que temer al futuro, de hecho hay que desear que sea distinto, ése es su encanto: trae lo nuevo. Encontrar la paz reencontrándose con uno mismo, de eso trata la película. Y no son solo tópicos. También son las claves para encontrar esa brújula que todos podemos tener.

Un reparto de actores estupendo (destaco sobre todo a Judi Dench, Tom Wilkinson y desde luego Bill Nighy), frases enmarcables, la vitalidad de los paisajes de la India como un personaje más de la película. Es de esas películas que no defraudan cuando necesitas un pequeño empujón. Y todos lo necesitamos de vez en cuando. Por eso, al llegar a los créditos finales y encenderse las luces, la sala entera estalló en aplausos. Todo eran sonrisas.

«You can have anything you want.
You’ve just got to stop waiting for people to tell you you deserve it.»

Roxette – Travelling

Travelling es el sucesor de Tourism, disco que el grupo lanzó en el intérvalo entre Joyride y Crash! Boom! Bang! Lo que en teoría tenía que ser un mero disco de rarezas (demos, canciones inéditas, maquetas grabadas en habitaciones de hotel y algunas versiones en directo) acabó conteniendo temas tan clásicos del grupo como How Do You Do, Queen Of Rain o Come Back (Before You Leave). Claramente fue su época más inspirada. Ahora repiten fórmula: canciones grabadas sobre la marcha. ¿No pueden parar de crear o pura maniobra para sacarles dinero a los fans?

Las dudas se disipan con el potente arranque: la cañera Me & You & Terry & Julie y la redonda Lover Lover Lover parecen grabadas por los Roxette de los 90. Si en Charm School sonaban encorsetados por la presión de sacar un disco a la altura del regreso, aquí Marie y Per suenan a todo lo contrario: sonrisa en la cara y a grabar. El poder de los viajes: inspiración, renovación, emoción, suerte. Un chute de energía que se contagia a la música.

Se lo están pasando bien, están inspirados y se les nota hasta en los títulos: Excuse Me Sir, Do You Want Me To Check On Your Wife?, por ejemplo. Esta canción, además, emociona como ninguna del disco anterior, y es que las baladas fueron la asignatura pendiente. Seguimos sin otro Listen To Your Heart, claro, pero aquí se resarcen con canciones tan bonitas como Perfect Excuse o Turn The Tide.

Los directos sirven de recordatorio de los mejores momentos de su última gira: cuando Marie de repente recobraba su voz y su fuerza y te rendías a sus pies. Me quedo con la prueba de sonido de Stars, es la primera vez que escucho una grabación de este tipo, y encima es de mi canción favorita de Roxette, y la que más eché en falta en Barcelona. Pero ojito al directo de It Must Have Been Love, la canción la han sobreexplotado y aun así consiguen sorprender con una versión espectacular.

Angel Passing es otra maravilla: pequeña y desnuda, típica canción de final de disco que no necesita de grandes arreglos y escucha a escucha se acaba convirtiendo en una de tus favoritas. Y por supuesto, a lo largo de todo Travelling, Roxette siguen demostrando esa habilidad para los estribillos pop perfectos y luminosos. El primer single It’s Possible da buena fe de ello en cualquiera de sus dos versiones (la bailable y la veraniega con guitarrita). Será verdad que viajando todo es posible.

La mente del samurái

«Ahora que sabes que esta energía existe, búscala.»

No es el primer libro de samuráis que reseño por aquí. Éste me ha impactado tanto que, cuando lo llevaba a medias, tuve que dedicarle una entrada entera a una de sus frases: El oponente existe porque nosotros estamos presentes. Es la mejor frase de todo el libro, pero no la única. De hecho, con este tipo de libros creo que puedes abrirlos por cualquier página y dar con un tesoro.

La mente del samurái no es un libro fácil de leer. Consta de 5 tratados de 4 autores distintos y las palabras de todos ellos suenan curiosamente actuales, sí, pero al mismo tiempo requieren de toda tu atención. Hay momentos densos o tan simbólicos que es tentador quedarte en la superfície, no ver más allá del sable físico. Tienes que atravesar muchas puertas para acabar empuñando un sable, el tuyo, y con él cortarlo todo.

Cada maestro samurái entiende la esgrima de una forma distinta, por eso lo que más llama la atención es que en este libro todos coinciden en un punto: la confianza en uno mismo. Confianza extrema. Fuera de toda duda, fuera de cualquier límite. Si quieres, ganas; si dudas, fallas. Tan fácil como eso. Eso y llegar a un punto de habilidad tal en el que no tienes que recordar técnicas, aprendizajes: simplemente actúas, te adaptas a los meandros de cada situación.

He avanzado tanto y se han abierto tantas puertas desde que he empezado a poner en práctica todo esto, que la gente se toma a broma que la energía me la haya dado un libro o incluso una sola frase (la del oponente). Los preparativos ya estaban allí, claro, todo es un proceso y esa frase fue el chispazo final e imprescindible. La energía de los samuráis la llevas dentro siempre pero, hasta que no comprendas su magnitud, no intentarás utilizarla. Nada como este libro para ponerte en la casilla de salida.