Neus Arqués : Marketing para escritores

Escribes para que otros te lean. Es algo muy romántico, esto de escribir, cientos de horas en tu rincón (tus rincones: la cama, una cafetería tranquila, ese banco junto al mar), viendo como crecen tus personajes, escribiendo esa novela que a ti te gustaría leer. Pero al final del día, buscas que otros ojos lean eso que has escrito y que lo disfruten, comenten, compartan. Creo que incluso los diarios íntimos se escriben con ese deseo inconfeso. Que alguien abra el candado y te descubra tal como eres.

Marketing para escritores te da las herramientas para llegar al público. Lo mejor es que la autora habla desde su propia experiencia, no solo como profesional del marketing, también como escritora. Sus consejos son los de un amigo que ha pasado por lo mismo.  En la red no he encontrado ningún texto que exponga las técnicas de venta de una forma tan sincera y constructiva como éste.

Neus Arqués rompe tabús, te invita a que tu libro, al que tanto cariño le tienes, lo vendas como un nuevo sabor de yogur. Tiene destacar en un sector que publica 70.000 libros al año. Ella te da las pautas para elaborar una propuesta editorial con que llamar la atención de agencias literarias y editoriales, para promocionarlo (antes incluso de publicarlo), incluye «dietas» depurativa para el ánimo. Un viaje completo: desde que gestas el libro hasta que ya está a la venta y preparas el próximo.

Creo que además, muchas de las estrategias pueden ser útiles para cualquiera que pretenda dar a conocer su arte: música, fotografía, pintura… Las características de cada mundillo varían, seguro, pero el fin es el mismo. Hacerte un hueco. Gracias a la autora por este libro. Y mucha suerte a todos los aventureros. ¡A por todas!

Paolo Giordano : El cuerpo humano

«Es difícil imaginar una versión nueva de uno mismo.»

Lo dejé a medias. Iba con las expectativas bajas: imposible que me gustase tanto como La soledad de los números primos, ese primer libro que me gustaría haber escrito yo. Y aún así, lo abandoné. No conectaba con esos soldados italianos en una base de Afganistán. Pero a veces merece la pena dar segundas oportunidades.

Así que dos meses después, este sábado, aprovechando que hacía sol, me lo llevé para leer junto al mar. Lo retomé desde el principio, las impresiones se mantuvieron. Los libros los cuido, y éste no era una excepción, hasta que en un paso de cebra, un turista italiano me lo golpeó con su bolso y una de las esquinas se abolló. Sentí pena. Intenté arreglarlo en vano. Después, ya tumbado en la hierba, proseguí la lectura. Y ahí me enamoré. Otra vez. Por fin reconocí a Paolo Giordano.

Los personajes se mostraron en esa segunda mitad del libro como lo que eran. Desnudos y humanos, no soldados. Y entiendo que exista esa primera parte, pero habrá gente que no llegue al valle de las rosas. En adelante el libro vuela, emociona, tiembla, impacta, estremece. Y aunque entiendo igualmente por qué el autor eligió este título, yo recordaré otro, el de ese capítulo precioso: La hierba no deja de crecer.

Porque de eso habla esta novela, al final. De darse nuevas oportunidades a uno mismo, reiventar lo que creías inamovible, tener sueños. Cruzar el límite de tu burbuja de seguridad y asumir riesgos. Apostar por el futuro. Me he imaginado a Paolo Giordano abordando su segundo libro así, como un soldado que se busca a sí mismo frente al teclado y al final se encuentra. Y en las últimas páginas me hizo llorar, el tío. Italiano y guapo y con ese talento único para decir tanto con tan poco. Y aplaudí. Sí. Siempre sí.

El Gran Gatsby

Vaya por delante que a mí me gusta Baz Luhrmann. Mucho. Con todos sus excesos y desenfrenos. Puede que en sus películas importe más la forma que el contenido, pero es en que precisamente en vistosidad pocos le ganan, por no decir nadie. Ni en atrevimiento. Ni en imaginería visual. Son películas que hay que disfrutar en el cine.

Del Gran Gatsby solo había leído la típica versión resumida en esos libritos de la clase de inglés, con el vocabulario en los márgenes. Tengo pendiente leerme la novela original, pero aún así creo que, más allá de todas las licencias artísticas, la adaptación de Luhrmann es buena, sino no me explico que algunos dilemas de los protagonistas sean tan, tan de la época que retrata.

Y eso que en las bases, sigue siendo una historia actual: personajes que viven rodeados del lujo, a espaldas de la inminente decadencia. Para ilustrarlos, una puesta en escena apabullante, fiestas con cientos de extras, cientos de colores, cientos de fuegos artificiales. A ritmo de hip-hop, claro. Las canciones brillan e incluso ese Back To Black de Beyoncé y André 3000 lo disfrutas cuando suena.

Baz Luhrmann ha dado con una historia que le permite potenciar todos sus tics y talentos. A ratos, no te quitas la sensación de estar ante la versión deluxe y neoyorkina de Moulin Rouge. Pero eso es bueno. Tan bueno que, de hecho, si no fuera por la música, El Gran Gatsby superaría en todo al romance de Satine y Christian. Me quedo con esta película sobre la ambición bien entendida, el optimismo y el poder sanador de la escritura. Dos horas largas de puro disfrute.

Mario Suárez y Ricardo Cavolo : Cocina indie

Después de varios intentos, la mejor receta de brownie la encontré en este libro, mi regalo de este Sant Jordi. Brownie tributo a David Bowie, se titula la receta y la deliciosa tarta de chocolate con nueces resultante ya ha amenizado más de una fiesta y de una cena. Es el poder de este libro, que te resuelve cualquier papeleta.

Albóndigas suecas o tostadas varias para cuando vienen los amigos a cenar, salmón en escabeche o fideos con pollo al curry para una cena íntima… Me gusta que haya recetas para todo tipo de ocasiones. Asequibles, además, y tirando a baratas, y resultonas. Un libro de cocina que te invita a cocinar lo que hay en sus páginas.

También te invita a escuchar música, claro, porque cada receta viene acompañada por su banda sonora. Y además, será uno de los pocos recetarios que devorarías entero, porque cada receta está explicada a modo de relato o entrada de diario. Al final, no solo quieres cocinar, también quieres conocer al cocinero y sus amigos.

Sin duda, la vida es mejor con buena comida y buena música. En este libro lo tienes todo. Solo te quedará buscar buena compañía con la que compartirlo. Juntos también podréis jugar a descifrar todas las referencias que hay en las ilustraciones de cada receta. O cantar al SingStar. O dejar que una cosa lleve a la otra, según.

Seeking a friend for the end of the world

«Una película muy tú.» Así me la definieron. No supe quién sería predecible, si la película o yo. O si de verdad hay cosas que tienen que ir juntas sí o sí. No te las imaginas de otra manera. Es lo que ocurre con los personajes de Steve Carell y Keira Knightley cuando se conocen. Sí, son las reglas de toda comedia romántica: chico conoce a chica, blablablá, pero en este caso hay algo más.

Ambos llegan a la vida del otro en su momento más bajo, por accidente, cuando además a su alrededor el mundo se está acabando (siempre parece que se acaba, pero esta vez va en serio) y sabes que juntos se sanarán. No es que se necesiten, sino que solo conociéndose podrán afrontar esta nueva etapa con valentía. Atreverse a hacer todo lo que querían y no hacían.

Han sintonizado el canal y por fin dejan de aparecer franjas y ruidos extraños. Es una historia de amor sencilla, contada con la emoción precisa, sin alardes ni dramatismos, y eso que se prestaba a ello. Emociona porque no pretende emocionar, solo te cuenta las cosas tal cual ocurren. Así se enamorarían dos extraños en pleno fin del mundo.

Hay secuencias de las de abrazarse al cojín (o peluche, o manta, o novio, o lo que gastéis), no sobra ni una canción ni un minuto, el final es perfecto. Un viaje para disfrutarlo de principio a fin. Como la vida, como un buen amor. Te deja clavado a la silla con una sonrisa, a pesar de todo. Pues sí, me dije, orgulloso: es una película «muy yo».