Daniel Fernández : La confabulación de Eros

Hay temas universales. Que nunca pasan de moda, en todas las épocas y países están presentes. El amor, qué duda cabe, es uno de los temas más importantes, sino el que más. Si algo te sorprende cuando lees una novela como La historia de Genji, escrita en el Japón del siglo XI, es que por encima de las exóticas costumbres de la corte imperial, te reconoces en esos personajes porque se preocupan por lo mismo que tú. El amor. Esa inquietud por encontrar (o conservar) alguien que les quiera. Y algo así deberán sentir también los habitantes del año 3077 al acceder al blog Proudstar in the City.

Ese es el punto de partida de La confabulación de Eros, debut literario de Daniel Fernández. En el siglo XXXI, basta con pulsar el botón de la aplicación Eros para encontrar una pareja compatible. Amor garantizado durante un mínimo de dos años. El paraíso. O eso parece, porque alguien encuentra los archivos informáticos de un blog de hace mil años y entonces todo cambiará. Sí, a veces basta una sola voz diciendo lo de siempre para cambiar las cosas.

En el libro hay ciencia-ficción desenfadada (que disfrutarás especialmente si te gustan los cómics y las películas de superhéroes), hay mucho humor, hay referencias a la música pop, pero sobre todo hay una historia de amor preciosa a través del tiempo. La de Joel y Proudstar. Y te engancha de verdad. Al menos, yo lo leí casi del tirón, en dos días, porque necesitaba saber su destino y ya de paso, si eso, el del resto de la humanidad.

Después de años relatando en el blog Proudstar in the City su vida madrileña y sus encuentros y desencuentros amorosos, Daniel Fernández (Proudstar) se animó a recopilar las mejores entradas. A sugerencia del editor de Stonewall, escribió una nueva historia tomándolas como base, y ha sido un acierto. De hecho, a ratos parece que originalmente se escribieron con este proyecto en mente.

Y además, cierras la novela con ganas de haber conocido antes el blog, de haber leído todas las entradas en su día. De haber llorado en el hombro de Proudstar cuando las cosas se torcían, de haber reído con él la mayoría del tiempo. De haberle dado ánimos. Todo saldrá bien. «Nothing really matters, love is all we need.» Lo dicen las canciones pop y ellas siempre tienen razón.

Nuestras mentes han estado conectadas todo este tiempo. Cuando el Universo se percató del error que había cometido, decidió ayudarnos, creando esta línea de metro que recorre la frontera que separa el destino de la casualidad.

La vida secreta de Walter Mitty

«Lo bello no pide llamar la atención.»

No es un musical, pero podría serlo. Te deja con la misma sonrisa boba. Y hay canciones, bien seleccionadas y mejor insertadas: desde la emocionante Step Out de José González hasta un Space Oddity de Bowie que aquí vuelve a sonar tan colosal como el primer día. Escuchándolas, no dudas de que cualquier salto puede llevarte al espacio.

Cualquier salto… siempre y cuando lo des, por supuesto. Hay que saltar, correr, hacer. Por más difícil que te lo pongan, está prohibido detenerse. Sí, la odisea de Walter Mitty inspira a pasar a la acción: a él no le queda más remedio y a ti mejor te iría si te pusieras a hacer las tareas pendientes. Ya has hecho lo más difícil, darle forma a los sueños, ¿por qué dejar que se pudran en un cajón?

En fin: el retorno de Ben Stiller a la dirección ofrece una película ideal para estas fechas llenas de buenos propósitos. Sea tu última película de 2013 o la primera de 2014, deseo que al salir del cine, mires con otros ojos a los retos. De frente, decidido a adentrarte en ellos y superarlos con nota. Este es el poder del buen cine: cargarte las pilas. No eres mudo ni eres cobarde, ahora urge que los demás se enteren.

La gran belleza

Un escritor en busca de inspiración en un mundo vacío. Así podría resumirse La gran belleza. Porque sobre eso mismo, «la gran belleza», querría escribir Jep Gambardella y ni siquiera en una Roma en ruinas la encuentra. En su vida hay muchas cosas que detesta, pero está tan inmerso en ellas, ha vivido así durante tantos años, que ya no le queda otra escapatoria que dejarse arrastrar de fiesta en fiesta. Conformarse siempre es más fácil. Y divertido.

Los primeros pasos de la película te arrastran a su mundo de juergas sin fin donde beben, esnifan y bailan al ritmo de Far L’Amore. Todo parece inofensivo hasta que Jep se quita la máscara para hablarte. Para dejarte claro que él es muy consciente del vacío que le rodea. «Lo mejor de nuestras congas es que no llevan a ninguna parte», dice en cierto momento y los demás se ríen como para no darse cuenta de que literalmente es así.

En La gran belleza todo está rodado con un gusto exquisito. Las conversaciones mordaces en pisos de lujo, las panorámicas de la ciudad, los momentos oníricos que ilustran la mente de Jep. La película entra por los ojos, como todas las cosas bonitas. Todo es bonito: quizá sea eso lo que quiere que pienses el director Paolo Sorrentino. Todo es bonito y merece la pena vivirlo. En cualquier rincón esta la inspiración: ¡búscala! El final no es el punto más importante del camino.

«Antes queda la vida, disfrazada bajo un manto de bla-bla-blá.»

Tearaway

Los juegos de Media Molecule siempre invitan a que el jugador sea creativo y desate su imaginación. No podía ser de otra manera con Tearaway, el nuevo proyecto del estudio para PlayStation Vita tras varias entregas de LittleBigPlanet. Esta vez transforman tu entorno en un mundo de papel y lo llenan de historias para que tú descubras la tuya.

«¡Salta! Abraza la incertidumbre.»
Eso te ordena un personaje en cierto punto del juego. Quiere que abraces la incertidumbre de un salto al vacío. Y saltas. Porque llevas ya unas cuantas horas en este universo de papel poblado de adorables criaturas y objetos coloristas, y tras ese tiempo sabes a ciencia cierta que saldrá bien. Que hasta los gestos más inesperados tienen su recompensa: tocar la parte trasera de la consola, rugir, acercarte a una puerta escondida. También saltar al vacío.
Sí, en Tearaway todo funciona. Todo tiene su utilidad. Todo te está esperando a ti para que le des vida. Las flores de origami que se despliegan a tu paso o los personajes que debes fotografiar si quieres que recuperen su aspecto y te enseñen cómo puedes crearlos paso a paso. Una aventura clásica con toques modernos que por una vez son bienvenidos. Las horas vuelan mientras solo eres capaz de una cosa: sonreír a cámara. Ahora lo sabes: tras un salto, siempre aterrizas sobre los dos pies.
«Si tú no escribes esta historia… ¿Quién lo hará?»

Blue Jasmine

¿Qué te queda cuando lo pierdes todo? Lo descubrirá Jasmine tras perder a su marido, su hijo, su fortuna, su mansión, su círculo de amistades… Después del abismo llegan nuevas cosas. Otra ciudad, reencuentros y descubrimientos. De tu capacidad para abrazarlos depende en buena medida tu salud mental.

La vida es puñetera. Te sorprende tras cada esquina: lo que iba a ser una comedia ligera en lofts neoyorkinos desemboca en dramón cuesta abajo por las angostas calles de San Francisco. Querías una cosa y lograste la de al lado, tan cercana pero agridulce. Creías en el destino sin tener en cuenta que este es un bromista con ases en la manga; dejándote llevar por él, a veces el flujo se convierte en maremoto donde ya ni las brazadas surten efecto.

Y en medio de este desaguisado, el personaje de Cate Blanchett. Reina absoluta de la película. Capaz de hacerte reír y llorar en la misma escena. Muy segura de que ella no se siente como los demás. Los demás sonríen por sonreír y ella solo lo hace si le apetece. Ha aprendido a ser visceralmente sincera. ¿Tienen las personas como ella un lugar en el mundo? Dudas, siempre dudas. Dudas y finales abiertos como preludio a algo desconocido.