Enemy

Prometes y prometes que si pudieras repetir las cosas, lo arreglarías todo. Esta vez sí. Pero, ¿lo harías? ¿Elegirías bien ante la oportunidad de empezar de cero? ¿O volverías a meter la pata?  ¿De verdad no sigues siendo el mismo patán de siempre? ¿Has aprendido algo o solo te has visto un poco más guapo en el espejo mientras ensayabas esto? ¿Son los demás que te han robado algo o te lo negaste tú mismo con tus elecciones? Si ella te lo pidiera, ¿cambiarías? ¿Te quedarías? ¿Serías bueno? ¿Esta vez sí?

Es como si estuvieras condenado a caminar. Atrapado en una calle que solo avanza hacia adelante.  Sientes que eliges lo que ya estaba programado, porque eres la persona que tiene que vivir esta vida. No hay otra. Así que culpas a los demás. Por no ser como a ti te convendria. Por robarte la vida ideal que te pertenecía. Deseas lo del otro porque aún no ha perdido brillo.

Olvidas que siempre estás al volante. Tu coche, tu casa, tu pareja, tu vida. Son tuyos porque tienes las riendas, aunque estas sean invisibles. Quizá el camino que tan recto parece, en realidad tenga desvíos y lo que te falte sea paciencia o reflejos para distinguirlos. O una película que te mantenga en tensión, que invite a teorizar con los amigos, que no se ponga de tu parte. Una película para abrir los ojos, aunque no quieras.

La evolución del hombre al pájaro (I)

Hay espaldas grandes que dan pie a historias breves. Esos minutos antes del amanecer en que tú ya te has despertado y el otro no. Como no tienes que decir nada, tan solo te limitas a mirar o admirar. A contar lunares bajo el sol que se filtra por la ventana. Una imagen que no volverás a ver porque nunca iréis juntos a la playa y lo más seguro es que ni siquiera compartáis ducha. Os encontrasteis en el lugar y el momento vital equivocados. Solo te queda ahora, este instante fugaz antes de ponerte a buscar tus calzoncillos. Mentirías si dijeras que te has enamorado, pero qué espalda tan bonita. Podrías dedicarle un poema o una canción. Y lo haces. Las mejores cosas nacen de escenas así: pasajeras, íntimas, solo a ti te importan y aun así las compartes con la esperanza de que para alguien más signifiquen algo.

Hay viajes que marcan un antes y un después. Viajes donde una sonrisa a tiempo lo cambió todo, donde las casualidades se alinearon para que la ciudad se abriera de piernas para ti y nadie más, donde cada calle húmeda o estrecha tuvo sentido porque te llevaron a disfrutar de un vino blanco en tu nueva terraza favorita. Viajes de los que podrías evocar tantas anécdotas y batallitas que al final se reducirían a palabrería barata. Quizás, para explicar la transformación vivida en esos viajes casi mitológicos, lo mejor sea hacerles justicia, dándoles un título que ya lo dé a entender todo. Mi primera noche en Londres, por ejemplo. Y repetirlo a modo de mantra.

Y hay hombres valientes que echan a volar. Víctor Algora presenta nuevo proyecto en solitario: La evolución del hombre al pájaro, una serie de EPs que en otoño culminarán en un disco. Por ahora nos llegan estas dos canciones electrónicas, nocturnas, llenas de sexo y energía y recovecos en los que perderte. Justo aquí, en este cruce, los faros rojos de los coches se alargan y alargan al ritmo de los semáforos en verde para que siempre te sientas joven.

Eva Mengual : El camino del amor

Hay libros que no son para ti. Al menos, no para este momento. Los lees porque, por carambolas del destino, han llegado ahora hasta tus manos, pero mientras vas pasando sus páginas solo puedes pensar en alguien que conoces. Un amigo a quien le vendrá bien leerlo. El camino del amor es uno de esos libros.

Otros títulos de esta colección, como Los cerezos en diciembre, me inspiraron en su día. Cuentan historias sencillas sobre conflictos cotidianos y esas soluciones que no siempre recordamos. Este trata del amor, claro. De una ruptura, más concretamente, y no sé qué ha ocurrido pero en los últimos meses me han rodeado unas cuantas.

Amigos que se separan, amigos que tendrán que descubrir por su cuenta lo mismo que yo hace tres años: que la soltería está para disfrutarla, para cambiar tu escala de valores:  lo que quieres y lo que no quieres. Para quererte mucho, también, y así ser mejor persona cuando alguien nuevo llegue.

En este proceso, no todo el mundo lleva el mismo ritmo. A algunos les toma más tiempo. A ellos les recomendaré El camino del amor. Habla de ese lento abrir de ojos, desde que te sientes en mitad de una carretera desértica donde nadie dará contigo hasta que por fin los árboles que has plantado dejan ver sus frutos.

No es que un libro te pueda cambiar la vida. Los libros solo pueden darte pequeños empujones hacia la cima. Mil páginas, mil personas te repetirán lo mismo y aunque sepas que tienen razón, no les harás caso: no es lo que necesitas ahora. No sabes qué necesitas, pero eso no. Hasta que quizá un día, de la nada, llegue una frase. Dirá lo mismo que tantas otras y sin embargo lo hará con palabras distintas. Palabras que conectan puntos. Que te devuelven la energía, las riendas. Entonces te descubres todopoderoso y comprendes que todo tuvo sentido.

La ventaja de volver a empezar sola es que puedes hacer todo lo que tú quieras y como tú quieras. Es como si la vida te diera una oportunidad nueva para hacerlo diferente y, quién sabe, quizá mejor. Quiero que sepas que puedes contar conmigo siempre que me necesites.

Lea Michele : Louder

Este año me pierdo entre tanta novedad musical. Cada semana salen decenas de canciones que deberían gustarme, y me gustan, pero en general no me entusiasman. Noto cada vez más que se busca el efectismo, el sonido a la última. Y eso, a la hora de escuchar discos al completo me agota, para qué voy a decir otra cosa. Pasan las canciones y no sé qué me quería decir el cantante o el grupo.

Así llega a mi vida Louder. Supone el debut de Lea Michele, «protagonista» de Glee, una serie de la que me despedí ya hace casi dos años. Será por el cariño que le tenía a su personaje o será porque me ha pillado con la guardia bajada, pero el caso es que este disco me ha encantado de principio a fin. Por fin una voz que no busca sorprender sino emocionar.

Si has visto algún capítulo de Glee, ya podrás imaginar por dónde van los tiros: mitad baladones de muchísimo drama (con Battlefield a la cabeza) y mitad himnos movidillos para levantar el ánimo, con letra optimista hasta las trancas y percusiones que acompañarán todos tus pasos. La que da título al disco te invita a hacerte valer a gritos y Cannonball quiere que vueles. Sí, Lea Michele se mantiene fiel al espíritu Disney de la serie que la hizo famosa y yo encantado.

Siempre vienen bien temas así en el mp3: para comerte el mundo por la mañana y para amenizar cualquier día tonto que se pueda cruzar con tu sonrisa. Ella también ha pasado por eso, te canta al oído. Quieras aplausos o lágrimas, ella seguirá contigo. No dudo que habrá álbums mejor producidos, más novedosos y que aún nos esperan grandes cosas en 2014. Pero de momento ninguno lo he escuchado tanto como Louder. Al final bastaba con emocionarme.

And now I will start living today 
Today, today I close the door 
I got this new beginning and I will fly 
I’ll fly like a cannonball 
Like a cannonball 
Like a cannonball 
I’ll fly, I’ll fly, I’ll fly like a cannonball

Judith Schalansky : Atlas de islas remotas

¿Qué te llevarías a una isla desierta? No se preguntaron eso los exploradores de las 50 islas que aparecen en este libro. Muchos llegaron a ellas por accidente y otros iban en busca de algo. Porque siempre buscas algo, incluso en la otra punta del mundo, o allí más que en ninguna otra parte. Fortuna, fama, conocimiento.

Decir que no encontraron nada sería injusto para las islas. Como mínimo, encontraron piedras. Y nuevas especies de animales y plantes. Y nueva gente. También encontraron por fin un sitio donde nadie les conocía y por eso algunos se quedaron a vivir en aquel pedazo de tierra, rodeados de mar.

Uno a uno, Judith Schalansky detalla con poesía sus motivos, sus descubrimientos, su soledad… Hay historias de misterio que darían para una novela: en medio del mar hubo un asesinato, un envenenamiento, un esqueleto y dos desaparecidos… Hay historias de daltonismos y tsunamis. De naufragios, de supervivientes. Y hay historias de superación, como la del hombre que proseguiría su búsqueda si le quedaran fuerzas. Se trata de abrir el atlas y dejar que te sorprenda, como hacías de niño en la biblioteca.

No son islas del tesoro, aunque cada ficha venga acompañada de un tentador mapa. Las aventuras de estos exploradores son mundanas y aun así te fascinan porque es muy posible que tú nunca pises los parajes que ellos pisaron. Pisarás otros, los tuyos, los que decida el azar y el dinero. Quién sabe, quizá algún día, alguien abra un atlas y te encuentre a ti. Y entonces se preguntará: ¿qué fue a buscar a esa isla suya?