Me empeño en ver solo películas nuevas como si las otras ya no me sirvieran. Cada semana repito el ritual de comprobar la cartelera, me guío por sinopsis engañosas y voy al cine de noche, hago cola. Olvido la comodidad de estar en mi sofá y dejar que sea una historia conocida la que me cuente cosas nuevas. Siempre lo hacen, como un amigo que me conoce bien y sabe lo que necesito oír ahora. Anoche me volví a emocionar con Begin again, volví a creer que es posible crear algo sincero y valioso cuando estás perdido en las calles de una gran ciudad. Echaba de menos que una película me hablara tanto. Quizás vaya siendo hora de revisitar otras. Hacerlas brillar en mi pantalla como estrellas en su primera noche.
beautiful life
Fire in me
A las cinco de la tarde, me da por planchar el polo que me sienta mejor. Decido combinarlo con otro pantalón que no sea el de siempre. Hoy voy a estrenar las bambas blancas que compré el otro día. En cuanto las saco de la caja vuelven a gustarme tanto como me gustaron en la tienda. Me pongo mi colonia favorita antes de salir de casa. No he quedado con nadie: solo salgo a dar una vuelta. Me apetece escuchar algo de música mientras paseo, verme pasar frente algunos escaparates, disfrutando de la sonrisa cómplice de mi reflejo. Ya en la calle, empieza a llover un poco pero no me importa. De todos modos pensaba limpiar los zapatos al regresar. Sí, estos los cuidaré.
Fotografía: Ragazzo Seducer.
Banda sonora: John Newman.
How about that
El encanto se pierde al tener que explicártelo. Te quedas mirando ese callejón al que yo iba a sacar una foto y cuando te hablo de su luz, asientes no muy convencida. Hago la foto igualmente, para algo he vuelto sobre mis pasos, y después seguimos fluyendo por Barcelona como nos gusta hacer siempre que vienes. Encuentro la foto al día siguiente en mi móvil; en ella veo lo que debiste ver tú: solo un callejón con unos hierros a la derecha y el logo rojo de una empresa. La borro. Nunca subiría algo así a mi Instagram. Pero sigo pensando que algo había en aquel momento, algo que me hizo detenerme y regresar. Eso también se esfumó.
Fotografía: Boulette Paris.
Banda sonora: JONES.
Little lies
Dije que estaba en otro sitio solo por el placer de que nadie supiera dónde buscarme. No sé por qué lo hice. Supongo que lo necesitaba. Una pequeña mentira de supervivencia: tomar un desvío, pasear por donde no debía, alargar el momento en que llegaría a mi destino y todo continuaría según lo previsto. Eran las calles de siempre pero esa noche me parecieron distintas. La esquina vacía del restaurante, un chico estudiando a deshoras al otro lado de la cristalera de la cafetería, ese parque pequeño en el que nunca me fijo. Caminé así un rato más, como si no tuviera rumbo, disfrutando al recordar que hay otras maneras de llegar al mismo punto.
Easy ride
No ha sido un viaje fácil, pero casi lo prefiero. Lo fácil siempre acaba aburriéndome y yo huyo del aburrimiento. Da vértigo, eso sí, pensar en todo lo que ha cambiado en estos quince años. La gente que me quería entonces me ha olvidado y personas a las que ni siquiera conocía ahora son importantes. Me he convertido en turista del pueblo donde vivía: ya solo vuelvo en verano para ir a la playa, siempre con gafas de sol aunque creo que nadie me reconocería. La barba hace mucho. Dos relaciones y tres libros después, me concentro en los nuevos proyectos que están por venir. ¿Dónde estaré dentro de otros quince años? No creo que sea un viaje fácil tampoco, pero espero poder decir que lo prefería así cuando haya llegado. Que se cumpla el proverbio escrito en la postal que preside mi escritorio: «Uno empieza a envejecer cuando deja de aprender.»
Fotografía: Craig McDean.
Banda sonora: Madonna. El álbum American Life cumple 15 años esta semana.




