Get fired up like a smokin’ gun

Ayer por la tarde estaba muy cabreado. A varios problemas personales, se sumaba como guinda del pastel la decepción por Girl Gone Wild, el nuevo single de Madonna, con un estribillo irritante. Es una de mis artistas favoritas, he crecido con sus discos, y algunos como Ray Of Light suponen siempre un auténtico faro en la tormenta. Por eso mismo le exijo tanto a ella y no me conformo con lo mismo que podría sacar Avril Lavigne o Cascada.

Tan cabreado estaba, que solté bilis en varios foros y redes sociales criticando la canción y burlándome de Madonna. La gente que me llevaba la contraria me encendía más y los que me apoyaban me animaban a seguir en esa espiral negativa. Ya lo decía el otro día, necesito música que me llene, y Madonna, que siempre me la ha dado, ahora no lo hace. Sentía que me lo debía, de ahí el enfado. Y entonces leí en Twitter la frase mágica.

«Negative comments come from negative people.»

Y era verdad. Los comentarios negativos vienen de gente negativa. Al fin y al cabo, lo de Madonna sólo era una excusa, una vía de desahogo. Así que decidí cambiar de chip. Me gusta ser positivo, me gusta desprender esa positividad y atraerla. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué no invertía el tiempo en cosas más constructivas? Así que me puse la música que sí me llena. Me puse la lista My Sanctuary con las canciones de Madonna más llenas de señales, las que más me transmiten, me puse los discos de gente recién descubierta que ahora mismo me lo dan todo: Bernhoft, Penguin Prison, Yuksek, Cocoon, Graffiti6, The Black Keys…

Comprendí que Madonna no me debe nada, que las canciones que necesito ya me las ha dado y no pasa nada si ahora ella está en otra onda totalmente distinta a la mía. Que lo disfrute. Yo seguiré por mi propio camino. No podemos exigirle a la gente que cambie por nosotros, pedirles que sean como sentimos que deberían ser porque a nosotros nos conviene. Volar es eso: ser consciente de que otros también pueden hacerlo, y que está bien que así sea.

Debemos ser nosotros mismos, independientes y permitir que los demás también lo sean. En vez de pedirles cambios y desvíos, es preferible proyectar nuestra frecuencia única para atraer a otra gente de frecuencias compatibles. Los comentarios positivos vienen de gente positiva, así que seámoslo. En palabras de la película Happy Thank You More Please:

«Sadness, be gone.
Let’s be people who deserve to be loved,
who are worthy, ‘cause we are worthy.»

Perfect sense

«That is how life goes on. Like that.»

El cuerpo humano está construido de tal forma que podemos alimentarnos exclusivamente a base de harina y grasas. Podemos alzar la voz sólo para ofender o escuchar sólo aquello que nos interesa. Podemos hacer fotos para capturar instantes que de otra forma olvidaríamos, a menos que les asociemos un olor. Podemos follar y acto seguido echar al otro de la cama con una simple patada.

Usos vulgares de los cinco sentidos. ¿A eso estamos limitados? ¿Somos algo tan básico? ¿Nada más que animales que devoran, follan, gritan, husmean, no atienden a razones? ¿O podemos ser algo más que máquinas que se olvidan y se quejan de las cosas? Eso es lo que intenta explorar Perfect sense. Se vale de una historia mágica. Chico conoce a chica en un entorno apocalíptico: a causa de una extraña enfermedad, la humanidad va perdiendo uno a uno sus cinco sentidos, y con ellos se va también la cordura.

No os voy a engañar. Es una película terrible, hay secuencias devastadoras, deja a Contagion en pañales. La combinación de imágenes, música y voz en off te noquea. Así sería el fin del mundo. Y sin embargo, creo que terminas de verla con una sonrisa sincera porque se trata de una experiencia absolutamente catárquica. Es un poco como el libro Nada de Janne Teller: asistes horrorizado a la pérdida de todo lo que considerabas imprescindible, pero al igual que con la película Beginners, esto te sirve para renovar las ganas de estar vivo.

Para mí, es un misterio que Perfect sense haya pasado tan desapercibida. No habría oído hablar de ella de no ser por David, lector de este blog que suele acertar con las recomendaciones que me hace. La historia no es ninguna amenaza. Es una invitación. Un estímulo, un disparador. Éste es el tipo de historias que me gustaría escribir: fábulas (como Gattaca, por ejemplo) que usan la ciencia ficción para hablar de la importancia de vivir de otra manera, más abiertos o predispuestos. Hay que acariciar la música, contemplar los besos, escuchar la comida, saborear los recuerdos, oler los colores.

See, you’d be foolish if you stayed here now

Este inicio de año está siendo un The Edge of Glory a medio gas. O un The Edge of Glory literal. ¿No habré cambiado tanto o sólo estoy cogiendo impulso? ¿Debería estar escribiendo esto? No lo sé. Pero lo escribo. Es una buena forma de atraer todas las cosas buenas que quiero reunir en mi vida. La euforia.

En el fondo (no tan en el fondo, en realidad), tengo cosas por las que dar las gracias. Así que las voy a dar. Gracias a mi trabajo, porque me gusta y me llena y va todo lo bien que puede ir hoy en día un negocio en España. Gracias a mi libro por ser tan buen alumno y estar avanzando viento en popa, páginas hilvanándose y piezas del puzzle encajando con una facilidad que me sorprende; la historia siempre estuvo ahí, dentro del mármol. Gracias también a todas las señales por seguir llegando siempre puntuales, en forma de canciones y escenas de series o películas y frases de libro. Gracias a quienes aprecian las cosas que me gusta compartir; mis escritos o las canciones de cada día.

Todo lo demás depende de mí, supongo. De mí y del tiempo. Quiero que vuelvan a inundar los cines películas que me llenen. Las Happy Thank You More Please de 2012. Quiero que lleguen ya los discos que merecerá la pena escuchar mil y una veces por primera vez. Quiero ver mi libro publicado, descubrir la portada final y sonreír cuando lo vea encuadernado, inmutable, por fin nacido. Quiero acertar con mis lecturas. Quiero, por qué no, las llaves de esas puertas que algunos alguienes me dijeron que podría abrir. Quiero señales inequívocas. Quiero lo nuevo, los cambios, lo inesperado, los giros, los engranajes que hay que aprender a maniobrar.

Hoy este poema se ha abierto paso entre las muchas páginas de un recopilatorio de poesía de Natsume Soseki para encontrarse conmigo en el aire:

Ya es otoño:

queda un libro
aún por terminar

Y me ha venido a la mente, inevitable, rebosante de verdades como siempre, renovado, amigable, poderoso, el Life Manifesto de Holstee. Vídeo que todavía no había colgado aquí. «Do what you love and do it often. Live your dream and share your passion.» Quizá ésta es la pieza naranja que faltaba en el puzzle.

I get that feeling when we’re apart

Empire of the Sun tienen una canción, Without You, que en su versión original es una deprimente descripción de la ausencia. Pero luego la remezclaron al sacar el single, con vídeo y todo, y el estribillo se volvió tan eufórico que habría jurado que ya no cantaban «I can’t be without you» sino justo lo opuesto, «I can be without you». Una oda a la liberación. Yo la escuchaba así, al menos. Y Barcelona parecía más trepidante, los semáforos cambiaban rápido a verde y las bicicletas volaban entre los árboles.

Resulta que no, que la letra seguía siendo la misma. Lo que cambiaba era el sentimiento. El mío o el de la canción, no lo tengo claro todavía. Hay canciones que transmiten lo contrario de su significado literal. Tienen subidones y explosiones donde deberían regodearse en la oscuridad, te hacen bailar, y bailas. No sé si es algo intencionado por parte de quienes la componen, o si en cambio es un proceso que hacemos nosotros en la mente. Transformamos el arte para que nos sirva.

Es algo que me pasa a menudo, no me baso tanto en las letras de las canciones como en lo que me transmiten. La energía positiva que me embarga escuchando A Good Thing de Saint Etienne es insustituible, aunque la canción no hable de ganancias precisamente. Y la de veces que habré levitado con Everything To Lose de Dido, canción que para mí trata de levar anclas, soltar lastre, empezar a ser tú mismo, ya te encontrarás con la muerte cuando aterrices. Los remixes parecen darme la razón, potenciando esos coros místicos. Quizá es que la verdadera libertad es ésa: vivir más porque eres por fin consciente de que podrías perderlo todo.

También puede ocurrir al revés: una letra luminosa con unos arreglos que parecen contradecirla. El sábado ponía el ejemplo de la versión de New York, New York que canta Carey Mulligan en la película Shame. Son curiosas esta falta de sincronía entre letra y sentimiento que se desprende.

Tengo una amiga que opina que el cerebro no procesa los «no». Pensando «no quiero estar enfermo» en verdad procesas «quiero estar enfermo», deberías pensar en estar sano. La letra de Without You queda preciosa siguiendo esta teoría.

Future, there is past
Slow, there is fast
Grace with which to admire
Face, there is desire

Symmetry or peace
Sirens or police
Cameras and phones
Photographs and tones

Ya me perdonarán mis adorados Empire of the Sun, pero yo seguiré cantando «can».

(He creado, por cierto, una lista colaborativa en Spotify donde podéis ir añadiendo todas esas canciones que a vosotros os transmitan una cosa totalmente distinta a lo que dice la letra. A ver qué sale. ¡Gracias!)

Through the jungle, through the dark

«No busquéis el camino en los otros, en un lugar lejano; 
El camino está bajo nuestros pies. 
Ahora viajo solo…
Pero puedo encontrarlo en todas partes; 
Ciertamente, él es ahora yo,
Pero ahora yo no soy él. 
Así también, cuando encuentro lo que encuentro,
Puedo obtener la verdadera libertad.»

(Taisen Deshimaru)

El otro día di con estos versos de un maestro zen. No recuerdo cómo llegaron a mis manos. Las mejores llegan así, de la nada, inesperadas (pero bien acogidas). El caso es que el poema me gustó. Mucho. Era una paso más allá del «Caminante no hay camino, se hace camino al andar» de Machado que todos aprendemos de memoria en el instituto para luego olvidarlo nada más salir.

Leí este poema y me acordé de una serie de vídeos fascinantes: Eat, Move, Learn. Son de una agencia de viajes australiana y recogen en 3 piezas de un minuto los viajes alrededor del mundo de un chico que hace eso: comer, moverse, aprender. La vida y el mundo en tres minutos. Buscándolo en YouTube, di con un vídeo de Levi’s muy logrado también en el que un chico atraviesa Estados Unidos caminando. Wow.

Siendo bebés quisimos caminar para verlo todo desde más arriba. Luego nos acostumbramos a seguir las calles y carreteras, a obedecer las señales (y ya sabes que no me refiero sólo a las de tráfico). No existe nada más allá de los semáforos y las líneas y las vallas. Nos olvidamos de lo más importante. Confiar en nosotros, en la propia anatomía, en ese instinto natural que nos lleva a poner un pie delante del otro, una y otra vez. Caminar.

Caminemos, pues. Encontremos nuevos caminos.