Happy boys & girls

Originalmente, «gay» significaba alegre y divertido. Pero a los gays famosos les piden que sepan criticar, con gracia, sí, pero poniendo a caldo, defenestrando y despotricando de todos los demás. Y si doy una vuelta por mi Twitter, a veces parece que a la gente no le pase nada bueno en la vida. «Quejarse es gratis», he leído hoy que se justificaban un par.

Pero también es gratis sonreír de vez en cuando, compartir las cosas buenas que te ocurren. Pequeñas o grandes, ahí están. No se trata de vivir en una Disneylandia perpetua, pero sí de encontrar la balanza, de recordar que ese «It gets better» es real. De aspirar a una felicidad que pueda inspirar a otros para lograrla.

Blame it on the girls

Ya escribiré cuando vuelva a casa, en la cama, en silencio absoluto, con mi bolígrafo especial. Una de las muchas excusas que usaba antes, porque era más fácil decir eso, y luego, cuando el vecino hacía ruido o el bolígrafo no pintaba bien o sencillamente no estaba inspirado, decir que ya escribiría mañana. Consolarme con que no se daban las condiciones necesarias. Eso era el bloqueo: una excusa que llevaba a otra.

Pero la vida no depende de conjunciones planetarias. Un día descubres que también puedes escribir en una cafetería llena de gente, que puedes ir solo al cine (y no pedir palomitas), que puedes leer por las mañanas, recién levantado, que puedes cocinar con otras especias si se termina el orégano, que puedes sonreír incluso en pleno lunes. Lo mejor es que al cambiar la cama por la cafetería o las dos entradas por una sola, descubres nuevos placeres. El café, la inmersión completa.

Ese día te sientes poderoso como un superhéroe, porque se ha abierto el mundo ante ti y de repente hay un millón de cosas a tu alcance. Y las quieres todas. Y elaboras listas de buenos propósitos. Te pones metas y mira tú por dónde, algunas las alcanzas. Hacer las cosas que te apetece hacer y adaptarte: no hay más secretos.

Live your life

«Ahora ya eres mayor», te dicen cuando cumples 10 años. Al cumplir 20, la canción es parecida: «Ahora ya eres adulto». Pero a los 30 «Deberías empezar a pensar en qué será de tu vida». Porque diez años después «No te escaparás de la crisis de los 40». Ni de «La crisis de los 50». Y entre los 60 y 70 «toca jubilarse».

Toda una vida preocupándote de qué vas a hacer después. Qué va a ser de ti y todo eso. Sin saber a ciencia cierta que llegarás a ese después. Eso es lo único que no cambia de una década a otra. Y planificar está bien, siempre que por el camino no te olvides de vivir. Así que si a los 40 te sientes como si tuvieras 20, adelante, disfrútalo. Eso que le ganas a los muertos en vida.

El otro día, en una cena familiar, en pleno brindis, cada miembro de la familia se tomaba su década como la más trascendental del mundo. Al mirarnos copa en mano, nos dimos cuenta de que todas lo eran. Cada década, cada año cuenta. Un año más para ser feliz, otro año de experiencia que te ayude a conseguirlo.

Rocket Man

«Un portazo, una maleta y un rellano. Así terminan todas las historias.»

Tras una puerta, descubres siempre una ventana. Una etapa lleva a otra, aunque ahora no lo veas. Y esa incertidumbre, por nervioso que te ponga, también es lo que te mueve a dar pasos. Uno tras otro, a ver qué pasa. No sabes qué ocurrirá mañana, nadie lo sabe, pero sí sabes que sea lo que sea, lo acogerás con los brazos abiertos. Llevas los dos últimos años funcionando así y no puedes quejarte, ¿verdad?

Has sobrevivido en la tormenta, tienes la suerte de haber reunido cosas buenas en tu vida y mejores personas con quienes compartirlas. A tu cupcake solo le falta el topping. Mueres de ganas por comértelo, pero de momento sigue batiendo la buttercream. Tiene que estar a punto de nieve antes de que te sirva de decoración. Paciencia, cuando sea la hora ya presumirás de foto en Instagram. Por ahora, siéntete orgulloso de todo lo que has logrado y aprendido. ¡Felicidades!

«Yo me iba, pero ella continuaría al otro lado del mostrador, esperando al próximo romántico lo bastante loco como para recalar allí. El rellano, unas escaleras que bajan, otra puerta, lluvia, una calle desconocida. Así se vuelve a la superficie. Donde siempre hay aire. (Extraído de: El mar llegaba hasta aquí.)»

Relax, take it easy

«Relax», ponía ayer en el cartel. La misma tienda de colchones, al final de la misma calle por la que vuelvo cada semana, después de quedar con mi amiga. Pero solo ayer me fijé en el cartel. Relájate. Bebiendo a sorbos lentos el té, acabábamos de hablar de eso, precisamente. De la necesidad de tomarte las cosas con calma.

Igual que una infusión hay que dejarla reposar y que el agua se atempere, la vida no está hecha para ir con ansias. Te abrasarías la lengua, y la necesitas para saborear los sabores del camino. Siéntate, pon ilusión en otros proyectos, disfruta, sigue en activo, haz y deshaz. Y lo que tenga que llegar, ya llegará cuando tenga que hacerlo.