
Tampoco era aquí. Lo parecía, como ya lo pareció otras veces antes, pero no. Toca reiniciar la búsqueda. Y así, intento tras intento, vamos de casa en casa, de persona en persona, siempre nómadas que rebotan y nunca aterrizan en suelo firme. A nosotros cualquier lugar nuevo nos basta y nos deslumbra. Ahí o allá creeremos haber encontrado nuestro hogar, nuestra gente. La emoción durará hasta el siguiente desaliento, cuando en mitad de un día especialmente tranquilo, una llamada nos empuje a otro salto al vacío. Como el sol que no se queda en el balcón todo el día, la costumbre tampoco se asienta. Somos ese brindis por la eternidad que acaba desvaneciéndose.
Banda sonora: Madonna.