Un Sant Jordi con Taro Gomi

Después de un mes de estrés y preparativos y caos en la librería, ayer fue el gran día, con excelentes resultados tanto en la parada como en la tienda, esto último gracias a la inestimable ayuda de mi hermano Eric y, por supuesto, Enric.

Si algo bueno tiene el barrio de la Sagrada Familia (aparte de que es bonito y tranquilo y está situado en Barcelona), es su gente, muy de pueblo en el sentido de que son amables, simpáticos y de apoyar los negocios del barrio. No son caras grises de una ciudad gris.

¿Los libros de la jornada? Pues, afortunadamente, muchos y muy variados, no como el año pasado que todo fue «El juego del ángel«. Este año hemos tenido «Los hombres que no amaban a las mujeres» (¡tengo ganas de leerlo desde el 1º día que salió, meses antes del hype histérico, pero siempre lo dejo para más adelante), «Anatomía de un instante«, «La soledad de los números primos» (¡espectacular!), el mediático «Crackòvia» (pero de diseño impecable), «L’últim home que parlava català» (el título me parece fantástico pero temo que sea un peñazo, el único Premi Ramon Llull que me ha gustado, y de hecho es mi libro favorito ever y dio fruto a mi nick virtual es «El sexe dels àngels» de Terenci Moix), «Barcino«, «Olor de colònia«, «Esperadme en el cielo» de Maruja Torres (featuring al Montalbán y al Terenci, tengo ganas de leerlo), «La crisis ninja«, los Gerónimo Stilton de rigor para los niños (y maldigo a los 80/90 por no haberlos tenido, aunque tuviéramos los grandiosos «Tria la teva aventura«) y muchos otros.

Pero mola porque los clientes no sólo compran los libros «de quedar bien», también se atreven con libros de culto, libros clásicos, libros de bolsillo, rarezas, libros de arte, etc. La librería es diminuta pero intentamos tener una buena selección.

No llegó a tiempo el libro que tenía pedido para Enric (nota para el distribuidor: ¿para qué me enseñas libros de Sant Jordi que no me vas a traer por Sant Jordi?) y del que pronto (espero) os hablará él mismo, pero a cambió le obsequié con otro que sé que quería, «Out», con un argumento un poco a lo capítulo policíaco de Mujeres Desesperadas a la japonesa.

Y él se vio ante el reto de regalarle un libro sorprendente a un librero, comprado en su propia librería, teniendo en cuenta que todo lo que me interesa ya lo tengo adquirido o en el punto de mira. Pero Enric me conoce muy bien y siempre sabe sorprenderme, esta vez fue con «Gargots amb Taro Gomi i tu», libro de un ilustrador japonés del que me declaro fan desde ya mismo. Mucho humor, mucha complicidad con el lector, mucho dibujo que cualquiera podría haber dibujado… si tuviera la gracia de Taro Gomi. Encima Enric tiene un dibujo de cuando iba a la guardería igual que el de la portada, jajaja.

En resumen, un día redondo.

Yawara! – Ets cinturó negre, negre, negre

Hace años me enganché a «Monster», un manga de Naoki Urasawa en plan thriller sobre un misterioso asesino en serie y el médico que le salvó la vida cuando era pequeñó y ahora le busca para matarlo. Tardé varios tomos en darme cuenta de que ese estilo de dibujo me sonaba muchísimo, pero no conseguía ubicarlo. Hasta que recordé «Cinturó negre», un anime que me tuvo enganchado en los 90. Y até cabos, eran del mismo autor.

Más tarde, Urasawa me deleitaría con otro thriller de ciencia ficción excelente y apocalíptico, «20th Century Boys». Pero en los 90, me enganchó con una historia mucho más sencilla que ahora Glénat ha tenido a bien editar (sólo en catalán). Ayer me compré el primer volumen y ha sido como volver a aquellos días que salía del instituto, iba a buscar a mi hermano al cole, merendábamos, nos tragábamos el Club Super 3, y al final, justo antes de la gran «Helena, quina canya!» (otro día hablaré de ella), daban «Cinturó negre».

Trata de Yawara (Ginger en catalán) Inokuma, una adolescente que pertenece a una familia de tradición judoka. Su padre desaparecido y su abuelo, que cuida de ella, fueron ambos dos de los luchadores de judo más importantes de Japón. El abuelo quiere que su nieta entrene duro y continúe la senda familiar, pero Yawara prefiere ser «una chica normal» (entendiendo por chica normal comprarse ropa, maquillarse y encontrar novio). En medio se cruza un periodista deportivo de poca monta que la sigue esperando dar con una joven promesa, una ricachona que justo empieza a practicar judo y ansía encontrar una rival a su altura, el prometido apuesto y rico de la ricachona, y unas compañeras de clase que desean que alguien les enseñe judo. Y con las Olímpiadas de Barcelona 92 (las primeras que incluyeron el judo femenino) como fondo, tenemos este manganime de enredos amorosos y deporte.

Es divertido cuando algo tan chorras y alejado de lo que te suele gustar consigue engancharte de principio a fin. Y aquí estoy, disfrutando de nuevo de las aventuras y amoríos de Ginger Inokuma…

Ippon seoi!

Céline Dion es una cantante de izquierdas

Ríete de Bono de U2. Las imágenes hablan por sí solas.

Y ahora que habéis llegado a la última página de Dónde está Wally, tenéis que buscar:

-1 mujer bizca
-1 mujer especialmente lesbiana
-1 mujer más hortera que las demás
-1 mujer que no parece joven pero lo es
-1 mujer que no parece joven y no lo es
-1 mujer mal vestida
-1 mujer mal vestida y peor peinada
-1 mujer arrimada a un árbol
-1 mujer esnifando nieve
-1 mujer mirando con desdén a la derecha
-1 hombre

Marilyn Manson – La cúspide del pozo

No sólo de pop petardo vive el hombre. Así que resulta que entre discos de Aqua y de Madonna y de Pet Shop Boys y de Roxette y de The Corrs, ahí tengo la discografía de Marilyn Manson, del cual soy fan devoto sin la necesidad de disfrazarme de gótico-oscuro-emo-siniestro-whatever. Me parece un artista inteligente, con una propuesta musical divertida y necesaria, y una estética tan exagerada que sólo puedo adorarla.

Pero ni siquiera los fans podemos tolerar cosas como el disco anterior, «Eat me, drink me», pestiño emo de canciones sobre el desamor. Ahora el hombre ya se ha recuperado de su divorcio con una prostituta (la cosa pintaba mal desde el minuto 0… he dicho que lo considero un artista inteligente, no una persona inteligente), así que vuelve con ganas de dar caña. Y así lo ha demostrado con sus dos primeros singles (más es más, que diría la mexicana de voz grave), la apoteósica «Arma-goddamn-motherfucking-geddon» y la extraordinaria y llenademalaleche «We’re from America».

El disco sale dentro de un mes, la portada no es mítica como la de «Mechanical Animals» o «Holy Wood», pero me parece divertida la idea de una corona de espinas de neón, y el tracklist es muy prometedor. Por ahora me declaro fan incondicional de la canción «I want to kill you like they do in the movies».

1. Devour
2. Pretty as a Swastika
3. Leave a scar
4. Four Rusted Horses
5. Arma-goddamn-motherfucking-geddon
6. Blank and white
7. Running to the edge of the world
8. I want to kill you like they do in the movies
9. WOW
10. Wight Spider
11. Unkillable monster
12. We’re from America
13. I have to look up just to see Hell
14. Into the fire
15. 15

Nissaga – Per qui ploraran les vinyes?

A mediados de los 90, TV3 nos tenía enganchados a sus culebrones de la tarde. «Poble Nou» fue el pionero, una historia costumbrista sobre la renovación de un barrio y el síndrome del nuevo rico. Después llegó «Secrets de Família», primer intento de intriga de altos vuelos, muy descafeinado, sólo me gustó que la escena clave de toda la serie sucediera alrededor de la noche de 1969 en que el hombre pisó la luna.

Y entonces llegó El Culebrón: «Nissaga de poder» (en cristiano, Estirpe de poder). Una especie de Dallas a la catalana, cambiando los negocios petrolíferos por viñas y cava. Mucha bilis, mucho dramón, mucho incesto, mucho vestuario imposible, muchas muertes (mínimo una por semana), mucha frase lapidaria y mucho de todo. Duró 476 capítulos y no me perdí ni uno.

Al principio, me grababa los episodios de los martes y los jueves porque coincidían con la primera hora de clase de la tarde, pero al final empecé a hacer campana para poder verla en directo. Y no era el único que lo hacía. No me equivoco si digo que toda Cataluña estaba enganchada a la serie, era algo que comentábamos todos en el instituto, mi madre en el trabajo (y ella es muy poco de series así), las marujas haciendo cola en el super… Recuerdo especialmente mítico aquellas navidades de 1996 en que por fin íbamos a descubrir al asesino de Félix, la gente haciendo porras y quinielas.

Con Nissaga aprendimos muchas cosas:

  • Un cursillo intensivo de acciones, participaciones, mayoría absoluta, cúpula de accionistas, cláusulas, extorsiones y otros elementos necesarios para usurpar empresas a tus enemigos
  • En el mundo del cava, es vital que te vista y te peine tu peor enemigo
  • Para dormir, nada como tener un acuario de cabecera de la cama
  • El cava se sirve con la botella y el vaso inclinados 45º, ni uno más ni uno menos
  • La mejor forma de fingir una muerte natural es asfixiar a tu víctima con un cojín en la cama
  • Si tienes un marido insoportable, cárgatelo tirando su coche por un barranco… mientras TÚ conduces
  • Cuidado con las carteras de pueblo, pueden ser detectives, amantes de curas y autoras de best sellers e incluso esposa de empresarios
  • Los bofetones suben la líbido
  • Los catalanes de pro se llaman Montsolís, Aymerich, Vilalta o Capdevila
  • El incesto está bien
  • Pero si lo cometes, estarás condenado a morir durante una barbacoa… ¡no asistas a ninguna!

Y nos dejó grandes frases dramáticas para la posteridad, entre ellas: «Qui ha mort? Per qui tocaran les campanes de Santa Eulàlia? Per qui ploraran les vinyes?» (¿Quién ha muerto? ¿Por quén tocarán las campanas de Santa Eulalia? ¿Por quién llorarán los viñedos?)

Eulàlia Montsolís entra en cólera al descubrir que sus acciones han bajado en el IBEX 35.

Cuando terminó la serie, fue algo tan traumático que su sucesora, «Laberint d’ombres» no pudo borrar el recuerdo, a pesar de ese momento tan shockeante que el buenazo de la serie se levantaba de su silla de ruedas, desvelándose como El Psicópata.

El caso es que los guionistas pensaron en nosotros y cocinaron una secuela de Nissaga, titulada «Nissaga, l’herència», serie semanal de 26 capítulos que tuvo la mala suerte de ser programada el mismo día que daban partidos de la Champions en TV3, así que la serie iba y venía en la parrilla.

Pero a pesar de todo, la serie mereció la pena. Fue como la original, pero concentrada en 26 episodios. Algo muy intenso. El primer capítulo, empezaba con nada más y nada menos que 5 muertes, y para el último episodio el plantel de personajes apenas era un tercio del inicial, iban cayendo a pares. Hubo más incestos (y encima con final feliz), psicópatas que sólo asesinaban a cambio de que su «cliente» se dejase encular, más tejemanejes de accionariado, más cava, más acuarios, más actrices insoportables… Lo que todos queríamos, vaya

Así que desde este blog exijo un pack de DVDs de Nissaga de poder + Nissaga l’herència, con making offs del estilismo de Emma Vilarasau y árboles genealógicos 3D interactivos.